Opinión

Ahí viene el coco

Hay asociaciones a favor de la ciclovía y expresiones en contra de ella. Lo que creo es que en la SEMOVI están manipulando. | Roberto Remes

  • 14/10/2020
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En ocasiones, las grandes transformaciones exigen el apoyo de una parte de la sociedad, para poder enfrentar las resistencias. Las consultas pueden ser un instrumento para obtener la gobernanza para esas transformaciones, sin embargo, el esfuerzo debe ser proporcional. No vale la pena hacer una consulta para algo que ya está más que ganado por la sociedad, tendríamos que pensar en algo más ambicioso.

Haber establecido una ciclovía temporal en Insurgentes es un cambio muy importante, sin duda, que así como ha generado apoyos y ha incrementado de forma notable el paso de ciclistas, también ha detonado críticas de automovilistas y uno lo puede constatar de forma muy sencilla en redes sociales, donde vemos partidarios y críticos.

El apoyo social a favor de la ciclovía tiene la simpatía de varios lustros de activismo por la movilidad. Algo que comenzó con rodadas nocturnas fue dando lugar a asociaciones a favor de la bicicleta, de la seguridad vial y de la transformación de las ciudades. Hoy la ciclovía de Insurgentes cuenta con un apoyo natural de una base amplia y organizada.

La cúpula de la Secretaría de Movilidad, aparentemente, quiere que se quede la ciclovía. Hacen llamadas, tienden puentes con los activistas con los que se sienten cómodos, piden información a empresas para saber cómo se han comportado sus negocios con la presencia de las ciclovías emergentes de Insurgentes y Eje 4 Sur. Siempre se han manifestado partidarios de “demostrar” de forma cuantitativa los beneficios de las decisiones gubernamentales: antes de instalar la ciclovía emergente midieron cuántos ciclistas transitaban en estas dos vialidades y lo han estado monitoreando. Hoy presumen que el aforo ciclista de Insurgentes se ha incrementado en 250%.

Desde la instrumentación en junio, las expresiones a favor de que la ciclovía se quede han ido en aumento. Hubo una rodada ciclista en apoyo de la ciclovía. También un ciudadano pidió a la diputada Paula Soto presentar un punto de acuerdo en el Congreso de la Ciudad de México y a su vez éste fue aprobado. Apenas hace unos días hubo una petición mucho más amplia a favor de la ciclovía.

Sin embargo, también se oyen voces distorsionantes “los comerciantes se están organizando contra la ciclovía”, “andan cabildeando que se retire la ciclovía”... voces que nadie ve. Quiero ser claro en ello. Hay asociaciones a favor de la ciclovía y expresiones en contra de ella. No parece existir sociedad organizada contra la ciclovía. Lo que sí creo es que en la Secretaría de Movilidad están haciendo como que “Ahí viene el coco” para hacerse de una base de apoyo personal. Es decir, están manipulando.

El colmo fue una declaración de la Jefa de Gobierno, que frente a la oposición existente respecto a la ciclovía, podría haber una consulta pública. Digo el colmo, por varias razones. De entrada, es como someter los derechos a consulta, la Ley de Movilidad obliga a diseñar las calles para todas las formas de movilidad; es decir, el retiro de la ciclovía podría ser violatorio de la propia ley. Pero no sólo eso, obras que han generado una amplia oposición, como el desnivel de Periférico y Cuemanco; o que rayan en el absurdo, como el trolebús elevado de Ermita y el Segundo Piso de Zaragoza; no han sido sometidas a ningún proceso de consulta: sólo están sujetas al famoso “va porque va”.

Una cosa es tratar de generar una alianza con sociedad para defender una transformación, y otra muy distinta, tratar de manipular al activismo de la movilidad para construir una base de apoyo político personal a través de un proceso de consulta pública absolutamente disparejo.

El viernes 28 de febrero, días antes de que iniciara la cuarentena, la línea 1 de Metrobús en Insurgentes transportó 550 mil usuarios. Está completamente desbordada. La permanencia de la ciclovía permitiría movilizar a más personas que si vuelve un carril para automóviles. Los carriles del auto son los menos productivos en Insurgentes. Si acaso hubiera una consulta sobre Insurgentes, tendríamos que poner sobre la mesa propuestas más ambiciosas: sustituir el Metrobús por un tranvía de mayor capacidad o tomar otro carril del automóvil para permitir servicios exprés en el Metrobús; o cambiar el diseño vial para que Insurgentes sólo se use para llegar a los destinos en esta vía, y evitar el tránsito de paso, al menos en los tramos céntricos.

No sólo es inaceptable la consulta, mientras las obras que facilitan el uso del automóvil se abren paso en esta ciudad: la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y el Secretario de Movilidad nos están tratando de manipular para generar un movimiento político no a favor de la ciclovía sino a favor de ellos mismos. Pensemos en las implicaciones de uno u otro resultado: un rechazo a la ciclovía significa una derrota de Lajous, que antes criticaba las obras a favor del auto pero ahora las justifica; en cambio, un triunfo significará la victoria de las migajas, porque mientras nos escatiman 90 millones de pesos para una ciclovía, derrochan miles de millones de pesos en obras viales. No creo que convoquen a una consulta para una derrota política de esa magnitud, lo hacen para rodearse de aplausos al final del proceso.

Es decir, hay que apoyar la movilización a favor de la ciclovía en Insurgentes, pero sin consulta. Con consulta mi postura es muy distinta: O vamos por propuestas más ambiciosas, o no votemos, no caigamos en el juego maniqueo, no promovamos el voto. Lajous está simulando una oposición organizada a la ciclovía, que no existe, para hacerse de una base social frente a evidentes aspiraciones políticas. No les sigamos el juego. Así no.

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