Opinión

Agenda temática, ¿posicionamiento presidencial?

Propongo que tengamos la oportunidad de saber la postura presidencial respecto a temas que han sido centro de la política y del debate. | Fausta Gantús

  • 11/01/2020
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¿Qué tema es propicio abordar para empezar el año? ¿Debe ser un tema ligero para no romper aún el proceso de evasión colectivo; o sea, divertido para prolongar el Guadalupe-Reyes? ¿O, por el contrario, debe ser profundo, porque este país está urgido de que nos sacudamos la apatía y enfrentemos la crítica realidad en la que vivimos? ¿O, un punto intermedio, lo suficientemente serio pero sin que pierda lo divertido: algo así como recomendaciones de lectura?

La forma de dividir y estructurar el tiempo –que, como todos sabemos, es cultural– y los calendarios de festejos y conmemoraciones cívicas y religiosas que lo componen, tienen efecto directo en nuestro ánimo aunque sólo parcialmente en los procesos históricos. Esto es, por ejemplo, que los problemas de gobernanza y gobernabilidad no se detienen para celebrar la Navidad, el Janucá, dar la bienvenida al año nuevo o la fiesta que cada cual celebre; tampoco se terminan las guerras ni la violencia –personal, familiar, colectiva, social, entre países–; no se acaba con los problemas del hambre ni de la explotación; no se frenan las violaciones ni los feminicidios; en fin, que la vida sigue con todos sus problemas y sus complejidades. Los que nos distraemos somos nosotros. Dicho de otra forma, cambiamos de año pero no se transformó el país entre la noche del 31 de diciembre de 2019 y el amanecer del 1 de enero de 2020 (como tampoco se transformó entre finales de noviembre y principios de diciembre del año pasado, porque la alternancia en el portador de la banda presidencial, no significa una metamorfosis de realidad).

Continuidades y rupturas, las modificaciones que implican, son las referencias, los factores que nos permiten entender tiempos y espacios, territorios y sus habitantes, el discurrir histórico en toda su complejidad. Por eso tenemos que volver la mirada a esos temas que han sido centro del debate público en los últimos meses y que siguen exigiendo atención y solución, más allá de la fecha de hoy.

En este sentido, quisiera empezar el año proponiendo una agenda de temas relevantes, cuando no fundamentales, para la vida en sociedad en un estado de instituciones. Esos temas en los que el presidente de una nación debe tomar postura pública desde la investidura de su cargo y no desde su nombre individual. Esto es, considero que sería positivo para el país que se recuperara la institucionalidad de la autoridad presidencial y tener la posibilidad de conocer la opinión del primer mandatario de México, que permita saber la línea de acción del poder ejecutivo en el ámbito federal. Lo que digo es que hay que exigirle al presidente que asuma su papel, que dé dignidad a su cargo, que se responsabilice de lo que su título implica, que se deje de evasiones, sermones o chistes y que hable, como debió de hacerlo desde el primero de diciembre de 2018 y como todavía no lo he escuchado hablar: como la máxima figura política de este país. Que se pronuncie y actué con seriedad, conciencia, compromiso, responsabilidad, hablando para el pueblo mexicano y como presidente de todos.

Empecemos pues el año delineando una agenda de temas sobre los que, como ciudadanos y ciudadanas, demandemos una postura oficial del presidente de la República. Disculpen que insista, pero que quede claro, no nos interesa la creencia ni el sentir personal de #AMLO, sino del presidente de México.

En mi opinión el gran tema, en el que se articulan muchos de los demás, es el de los derechos; el de los derechos humanos, civiles y políticos:

1. Decisiones sobre el cuerpo propio: aborto (interrupción legal del embarazo) y eutanasia (interrupción legal de la vida)

2. Diversidad sexual

3. Feminismo y violencia de género

4. Libre manifestación, protesta social y toma de las calles

5. Libertad de expresión, libertad de prensa

6. Desplazados: migrantes, asilados, refugiados

7. Pueblos indígenas

8. Religión-estado. El papel de las religiones en el México actual.

9. Leyes y constitución. Respeto y observancia al estado de derecho.

10. Instituciones, institucionalidad, autoridad presidencial.

Por supuesto, hay muchos otros derechos que tendrían que discutirse, como el derecho a la educación, a la cultura, a la salud, por ejemplo... Pero, por lo pronto, lo que propongo, es que, mes a mes (de febrero a noviembre), tengamos la oportunidad de saber la postura presidencial respecto a temas que han sido centro de la política y del debate en el año que se fue. Valdría la pena comenzar a formar una especie de frente común que demandare en cada oportunidad ese posicionamiento oficial. Conocerlo es sustancial para la ciudadanía.

*Fausta Gantús

Narradora de historias y otras escrituras. Crítica y opinadora porque los tiempos lo exigen. Convencida de que hay que "desolemnizar" la academia sin perder el rigor y la calidad. Investigadora del Instituto Mora (CONACYT) y profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.