Opinión

Acuerdo Nacional

Es tiempo de abrirse al diálogo y de pensar en el interés superior del país por encima de intereses particulares. | Marco Adame

  • 23/04/2020
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La crisis causada por el covid-19 ha resultado mucho más grave de lo que se calculaba cuando surgió la enfermedad. Hoy son más de 2 millones y medio los infectados en todo el mundo y más de 171 mil muertos. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que lo peor aún está por venir. Y en lo económico se calcula que vendrá una crisis sin precedentes que superará con mucho lo que se vivió en la Gran Depresión. 

En el caso de México la situación es igualmente complicada y existen indicadores que sugieren que la estrategia del gobierno federal tiene muchos aspectos por corregir y acciones por implementar. Hasta ahora no ha habido apertura a la crítica y a las propuestas. Pero se equivocan quienes piensan que podemos seguir así; si no se toman las medidas adecuadas y a tiempo las consecuencias pueden ser peores de lo que hasta ahora se ha calculado. 

Es momento de ser visionarios y pragmáticos para encontrar las soluciones que se necesitan. No es tiempo de cerrazón sino de acuerdos reales, de escuchar todas las propuestas y de abrirse a la colaboración de todos los sectores. Los partidos de oposición, el empresariado y organizaciones de la sociedad civil así lo han entendido, por lo que han llamado a un Gran Acuerdo Nacional y es indispensable que el gobierno federal se sume a esta iniciativa.  

En nuestro país suman ya más de 9 mil 500 los infectados registrados y más de 850 decesos. El gobierno ya anunció la llegada de la fase 3 de la pandemia y estima que entre el 8 y 10 de mayo llegaremos al pico de contagios con cerca de 5000 casos diarios. Para esa fecha los expertos calculan que habrían cerca de 75 mil 800 casos acumulados y más de 6 mil muertos.

Preocupa seriamente que el 9% de los infectados de todo el país sean médicos del IMSS, especialmente cuando lo peor está por venir y no tenemos la capacidad instalada para enfrentar la fase 3 de la pandemia. Son muchos los hospitales donde el personal médico se ha manifestado debido a la falta de los insumos necesarios para protegerse y atender a los enfermos. Esto habla de responsabilidades que deben ser investigadas.

En el aspecto económico el escenario es también preocupante. Se calcula que en el 2020 Producto Interno Bruto nacional caerá entre un 6% y 7%. Y el Banco de México estima que a causa del covid-19 a finales de mes 700 mil personas habrán perdido su empleo. Para dimensionar el problema baste con mencionar que de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo durante todo el año que duró la crisis del 2008 en México se perdieron 650 mil empleos. 

Preocupan las reducciones frecuentes de la calificación soberana nacional por parte de las calificadoras. Moody's y Fitch Ratings han bajado ya la calificación de Pemex a nivel de "bonos basura" con graves consecuencias para nuestra economía. A lo que se suma la caída del precio del petróleo mexicano que ha llegado a un valor de -$2.37 dólares por barril. 

Es indispensable que el gobierno federal trabaje en acciones para ganar la confianza perdida de los inversionistas. Es urgente que se implementen medidas contra-cíclicas como apoyos fiscales y financieros a las micro pequeñas y medianas empresas; que se establezcan subsidios al salario; que se pospongan los pagos de impuestos y de cuotas del IMSS; y que se faciliten préstamos de bajo interés a las empresas que les permita tener liquidez. Todo esto a condición de que éstas garanticen la permanencia de sus trabajadores.

Hasta ahora ha habido resistencias dentro del gobierno federal a este cambio de estrategia y a los consensos que implicaría el sumarse al Gran Acuerdo Nacional. Pero es importante que el partido en el poder se dé cuenta que su situación ha cambiado. 

Cuando Morena llegó al poder logró una alta votación y el presidente contaba con una aprobación cercana al 80%. Pero a poco más de un año de gobierno su aprobación ha caído drásticamente. De acuerdo a Roy Campos la aprobación del presidente ha bajado hasta llegar a 47%. Esto se debe a que los ciudadanos han percibido errores en las decisiones del ejecutivo y al mal manejo durante la pandemia del covid-19.

Y de acuerdo a “El Financiero” la preferencia electoral de Morena ha caído de diciembre de 2018 cuando se encontraba en 44% a 18% el mes pasado. Y se prevé que el descontento social siga creciendo a medida en que avance la pandemia.

En este escenario los partidos de oposición podrían no actuar y dejar que las malas decisiones lleven a Morena al declive. Pero lo que está en juego va más allá de cualquier triunfo electoral. No es momento de cálculos políticos sino de hacer todo lo necesario para superar el reto que enfrentamos. Esto lo han entendido los partidos políticos como el Partido Acción Nacional, empresarios y las organizaciones que hoy llaman a un Gran Acuerdo Nacional.

Es indispensable que se sumen todas las fuerzas necesarias para lograr este acuerdo. No es tiempo de cerrazón ni de división sino de colaboración y de consensos. Es tiempo de abrirse al diálogo y de pensar en el interés superior del país por encima de intereses particulares. Ojalá que en los próximos días se dé esa apertura necesaria para enfocarnos verdaderamente en mitigar las consecuencias de esta pandemia

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