Opinión

Acceso a la información y libertad de prensa

Con una prensa libre y con el efectivo acceso a la información, las personas pueden ejercer y demandar sus derechos. | Areli Cano Guadiana

  • 01/10/2020
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El pasado lunes 28 de septiembre se celebró el Día Internacional del Acceso Universal a la Información, establecido por la UNESCO como vía para enfatizar la importancia que tiene para el funcionamiento de la democracia.

En México, el derecho de acceso a la información (DAI) ha significado un cambio trascendental en la manera como se entiende la gestión pública, pasando de un esquema que asumía el secretismo y la opacidad como rasgos naturales del gobierno, hacia un modo de trabajo institucional en el que cada día se va consolidando el ideal de entender a la información en posesión del Estado como un bien público, al cual se tiene el derecho fundamental de acceder sin más limitaciones que las establecidas en la Constitución y las leyes.

El papel transformador del DAI y su incidencia en la vida democrática solamente puede entenderse en el contexto de la manera como ha evolucionado la libertad de prensa en nuestro país. Son elementos que se entrelazan conceptual y materialmente para poder dar cabida a que las personas investiguen, reciban y difundan informaciones y opiniones por cualquier medio sin ser molestadas por ello. Cabe señalar que el sustento de estas libertades se encuentra establecido en nuestra ley fundamental, así como en diversos instrumentos internacionales que ha firmado el Estado mexicano.

Poner bajo escrutinio la actuación gubernamental, a través de la satisfacción del derecho de acceso a la información, encuentra un elemento complementario en la libertad de prensa, que se ha convertido en una herramienta de suma importancia para impulsar los cambios necesarios para encaminar hacia un régimen político democrático. Su conjugación permite que las personas puedan obtener información de fuentes y enfoques diversos, lo que nutre la discusión de los asuntos públicos, además de que puede establecer y priorizar temas en la agenda nacional a través de su visibilización. Además, hace posible la circulación de ideas y opiniones de las personas, ni la deliberación sobre los asuntos públicos ni el control ciudadano sobre el gobierno. 

De lo anterior se desprende la relevancia de contar con medios de prensa que realicen coberturas periodísticas basadas en la precisión, veracidad e imparcialidad, como vías para combatir la desinformación y los sesgos de grupo o partidistas que inducen a error en la población. El peor escenario para la libertad de prensa es la cooptación de los medios por grupos de poder político o económico, que los conviertan en instancias panfletarias o de propaganda, dejando a la sociedad sin un bastión para conocer la realidad que les circunda. En México, una arena donde se ha destacado el ejercicio libre del periodismo ha sido en la develación de asuntos que implican un uso abusivo del poder político.

En los últimos años, los reporteros de investigación han actuado como proveedores de información a la sociedad sobre casos de presunta corrupción y de mal uso del erario, trascendiendo el papel de cierto sector de la prensa que, tradicionalmente, se dedicaba a reproducir los boletines oficiales. Así, se denota como la libertad de prensa es un recurso de la sociedad para vigilar los abusos de los poderes públicos y fácticos, así como para exigir transparencia y rendición de cuentas a las instituciones y funcionarios. Se debe atender a que aún hay retos por enfrentar en el ámbito de la libertad de prensa. Se pueden mencionar aspectos tales como la promoción desde el poder del pluralismo ideológico; la consolidación de los derechos de las audiencias; y por supuesto, el aseguramiento de la integridad de los periodistas, quienes no pueden estar expuestos a ningún tipo de intimidación o agresión por su ejercicio profesional, ni a ningún amago de censura. 

Es con una prensa libre y con el efectivo acceso a la información que las personas pueden empoderarse para ejercer e, incluso, demandar sus derechos, cuestión que tiene repercusiones significativas en su calidad de vida y en su capacidad de actuar, desde una noción de ciudadanía. Su conjunción, sirve a las personas para estar en las mejores condiciones de ejercicio de sus derechos políticos, posibilita su participación en el ágora pública, sustenta su rol como actores activos en el juego democrático, dejando atrás el papel de meros espectadores. El diálogo social plural y bien informado, es la base para la construcción de consensos, que al final pueden resultar en la consolidación de una voluntad colectiva con fines comunes, como rasgo de identidad democrática.

En las últimas décadas México ha experimentado grandes cambios positivos en las libertades que se revisan en este texto. La arquitectura legal e institucional se ha transformado favorablemente; hay instancias especializadas que buscan proteger el ejercicio de la prensa libre y el acceso a la información; se puede hablar de una expansión en sus garantías. Sin embargo, es necesario que la sociedad defienda lo logrado ante las tentaciones autoritarias o las intenciones de secuestro que aún subsisten en diferentes estratos del poder político y económico

Cuidar los avances normativos, institucionales y sociales que dan sustento a las libertades de información y de prensa es parte del compromiso que debe asumirse para preservar el rumbo hacia una mejor democracia en nuestro país. 

areli.cano09@gmail.com

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