Opinión

Acceso a la Información, salud y seguridad

No hay derechos más importantes que el derecho a la vida y el derecho a la seguridad de las personas. | Julio César Bonilla

  • 03/10/2020
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En noviembre de 2015, la ONU decretó que cada 28 de septiembre, se celebraría el Día Internacional del Acceso Universal a la Información. En este año, la celebración tuvo su enfoque en el derecho a la información en tiempos de crisis como la que vivimos con motivo del covid-19 y en las ventajas que representa el contar con garantías constitucionales, estatutarias y/o normativas para materializar el acceso público a la información. La idea que sustenta lo anterior, es que justamente, el acceso a la información permite y potencializa la posibilidad de ejercer otras libertades fundamentales. 

En un contexto como el de la pandemia que vivimos, la transparencia, la claridad y la proactiva disponibilidad de información, proporcionada oportuna y cabalmente por las instituciones, claramente tiene el fin de salvar vidas, fomentar la confianza y ayudar a la formulación de políticas sostenibles no solamente a lo largo de esta crisis, sino más allá de ella.

La información debidamente transparentada de cara a la sociedad, en situaciones de crisis, no sólo debe permitir el ejercicio de otros derechos. Debe salvaguardar los existentes y hacer prevalecer la vida a toda costa. En una ponderación adecuada, no hay derechos más importantes que el derecho a la vida y el derecho a la seguridad de las personas.

En tal sentido, en situaciones de crisis, es muy relevante la efectiva aplicación de las legislaciones de acceso a la información y la de lo que la UNESCO denomina “alfabetización mediática”, que conjuntamente con el acceso abierto a la información, constituyen muy poderosos instrumentos para mitigar los efectos de las crisis y orientar el actuar de las personas, de modo que se les canalice de una manera más pronta a la información, la atención o el servicio que requieran por parte de las instituciones del Estado.

El Día Internacional del Acceso Universal a la Información debe ser un recordatorio para todas y todos, instituciones, gobernantes y gobernados, de que aún queda mucho por avanzar en materia de acceso universal a la información.

Los trazos iniciales del rumbo están planteados. Sin embargo, de esta crisis mundial tenemos que sacar experiencias y dialogar en foros nacionales e internacionales para difundir lo aprendido, hacer públicos y accesibles los modos en que se enfrentaron las diversas problemáticas por parte de los gobiernos de todos los niveles; pero sobre todo, el modo en el que se buscó cuidar a las personas en su vida, salud y seguridad.

Más allá de la experiencia individual que todas y todos obtuvimos en estos meses, a través de la información y el derecho a saber, debemos servirnos de la experiencia colectiva y compartirla responsablemente. Tenemos como personas y en todo momento, que tener claros los porqués y los cómos, con mayor razón en una situación de emergencia cualquiera.

La congruencia, la celeridad con que se haga pública la información necesaria y útil, la ausencia de trabas en los procedimientos, pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte o la seguridad y la inseguridad de las personas

Igualmente, habremos de llegar al análisis de lo ocurrido en esta pandemia, de lo decidido, de lo resuelto y determinado. 

Este ejercicio nos ayudará a ser preventivos, estratégicos y proactivos en un mundo en el que como lo vimos, no sabemos en qué momento pueda desatarse otra situación adversa de estas proporciones. Tenemos que estar preparados.

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