Opinión

A un año de la intermedia

El combate a la corrupción es una mentira absoluta. | Julio Castillo López

  • 10/06/2020
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A un año de la elección intermedia han surgido llamados y movimientos tanto por parte de partidos políticos, como por grupos políticos, empresarios y asociaciones, para empezar a preparar la elección en la que se espera se le logre poner un verdadero contrapeso al Ejecutivo desde el Legislativo y así aspirar de forma clara a romper un posible continuismo en el 2024.

En un artículo reciente Moisés Naím, quien escribió “El fin del poder”, aseguró que más peligroso que los populismos es su continuismo, que Venezuela se hubiera recuperado rápido de un periodo de Chávez, pero más de 20 años de Chávez/Maduro serán muy difíciles de superar e igual pasa o pasó con el tema del continuismo de Lula-Dilma en Brasil, de Evo (solo) en Bolivia o de los Kirchner en Argentina. Hoy, lo importante es no polarizar y no permitir que se siga polarizando a la sociedad desde el poder, ya que eso regresa a la política a su estado de guerra y aleja al sentido común y a la esperanza de las urnas…

A un año de la intermedia hay que recordar:

· La crisis económica no llegó con el coronavirus; la crisis inició con decisiones fallidas como la cancelación del aeropuerto de Texcoco y las constantes señales de incertidumbre que da el Gobierno Federal.

· Que la campaña que está iniciando el Gobierno Federal en donde habla de que la pobreza es virtud no sólo es una falsedad, es el testimonio de su fracaso. Ser pobre es una virtud sólo si se elije como forma de vida, la pobreza que no se elije y se tiene por falta de oportunidades no es ni puede llegar a ser virtud… no es que ya no debamos medir el crecimiento económico y empecemos a medir el “bienestar”, es que López Obrador prometió un crecimiento mínimo de 2% (llegó a decir hasta 6%) desde el primer año, y su resultado fue 0% y el segundo año estaremos aproximadamente en -10%.

· Que la seguridad se ha deteriorado día tras día y que la promesa de paz está más lejos que nunca… de hecho lo que se está haciendo, la auténtica militarización del país, es precisamente lo opuesto a lo que dijo López Obrador que haría y es precisamente lo que criticó durante más de 10 años.

· Que el combate a la corrupción es una mentira absoluta. Ahí están con sus familias Bartlett, Rocío Nahle, Zoe Robledo, las adjudicaciones directas, los contratos a compadres o compadres de compadres…

· Que han propuesto y ejecutado medidas para convertir a México en una dictadura autoritaria, algunas de ellas son: la ampliación de los asientos en la Suprema Corte (igual que Chávez), las facultades persecutorias al INEGI para poder meterse por la fuerza a viviendas y a cuentas bancarias para buscar la riqueza, la reducción de facultades al Legislativo para dárselas al Ejecutivo, el regreso de la partida secreta del presidente (y más grande que nunca), la cooptación de la CNDH, el cierre del INEE, la intención de cooptar también la CRE y el Coneval, el auténtico robo de los fideicomisos para la investigación, la cultura y la educación, el despilfarro de las reservas internacionales, el colapso del sistema de salud (no fue el coronavirus, fue el INSABI y la reducción de recursos) y los programas sociales clientelares que ligados a los “comités de defensa de la 4t” son la mayor clientela electoral construida en la historia de México… ya ni el PRI en sus peores épocas.

A un año de la elección hay que reflexionar qué ha pasado y salir un poco del shock de la pandemia para ver que no sólo estamos atravesando una crisis por el contexto, que estamos viviendo el mayor ataque a la libertad, a las instituciones y a la propiedad privada de la historia.

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