Opinión

A medio siglo del 68

Las repercusiones de 68 fueron aquilatadas por una nueva generación y hoy las somete a un ejercicio de crítica, en este desencanto frente al poder

  • 24/12/2017
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Este 2018 será el cincuenta aniversario del movimiento estudiantil de 1968, un episodio central que sacudió al sistema político mexicano, cuestionó por primera vez la legitimidad postrevolucionaria del mismo y provocó una fractura entre el poder y algunos de los intelectuales más importantes del país, como Octavio Paz y Daniel Cosío Villegas.

La matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, con sus secuelas de intolerancia y represión constituye un episodio clave que continua en la más completa impunidad y ha atraído la atención de casi todos los reflectores a lo largo de estos años.

Sin embargo, la amplia movilización ciudadana que precedió a la trágica fecha renovó de manera sustancial la protesta social, desgarró para siempre la aureola de sacralidad del poder y tuvo repercusiones importantes en el México actual.

Por lo anterior, estamos frente a una gran oportunidad como sociedad de realizar un amplio balance de un episodio que ha sido mitificado desde diversos lugares conceptuales y diversas posturas políticas y poder trazar los matices y los contrapuntos por donde pueden avanzar las distintas investigaciones sobre estos temas.

50 años


A 50 años, se han explorado las raíces, el contenido y las repercusiones de este movimiento ciudadano desde distintas facetas, las cuales incluyen la historia política, social y cultural, con aportaciones y límites importantes.

A 50 años, la retórica oficial diazordacista, que explicaba el episodio estudiantil bajo las coordenadas de la llamada “guerra fría”, como un acto externo de sabotaje comunista a la estabilidad política del gobierno y la realización de las olimpiadas, ha sido refutado de manera amplia por todos los sectores sociales  y de ella solo queda el contorno de una grotesca caricatura, la cual, no debemos olvidarlo, fue respaldada en su momento por casi toda la clase política y la mayor parte de los medios, los cuales orquestaron y llevaron a cabo un linchamiento mediático de los estudiantes.

  • Ocupación de Ciudad Universitaria. Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968. Archivo Fotográfico El Heraldo Gutiérrez Vivó-Balderas.AFHGV-1143A. Biblioteca Francisco Xavier Clavigero. Universidad Iberoamericana, A.C.

A 50 años, la matanza del 2 de octubre ha sido objeto de serias investigaciones independientes que han documentado la manera en que diversos francotiradores del Estado Mayor Presidencial, bajo las órdenes del General Luis Gutiérrez Oropeza, apostados en las azoteas de la unidad Tlatelolco y en el interior de varios departamentos, dispararon contra el ejército y la inerme multitud que se reunió en la Plaza de las Tres Culturas para realizar un mitin pacífico aquella tarde, la manera ilegal en que las fuerzas armadas irrumpieron en la realización del acto y procedieron a reprimir y a detener a cientos de personas, apoyados por otros grupos gubernamentales, entre los que destaca el hoy tristemente célebre “Batallón Olimpia”. Todo ello bajo la dirección presidencial y con el brazo operativo necesario de las Secretarías de Gobernación y de la Defensa Nacional.

  • Ocupación del Instituto Politécnico. Ciudad de México, 23 de septiembre de 1968. Archivo Fotográfico El Heraldo Gutiérrez Vivó-Balderas.AFHGV-1023. Biblioteca Francisco Xavier Clavigero. Universidad Iberoamericana, A.C.

A 50 años, se han documentado a nivel de historia oral los testimonios de la mayor parte de los líderes y protagonistas del movimiento, lo que contrasta con el pacto de silencio de los políticos y militares que ordenaron la represión y el de los cuadros medios encargados de operar la misma, no solo el 2 de octubre sino también en distintas ocasiones a lo largo de los tres meses anteriores.

A 50 años, no tenemos todavía un cuadro convincente de los testimonios de los integrantes de las brigadas juveniles, consideradas como el corazón del movimiento, ni de otros actores sociales, tanto de aquellos que se opusieron a la huelga estudiantil, como distintas organizaciones de padres de familia, ciudadanos de a pie y otros grupos de derecha como el Movimiento Universitario de Renovada Orientación (MURO); como el de otros grupos que sí apoyaron al movimiento, entre los que destacan varias asociaciones de mujeres, las cuales lucharon a brazo partido con los varones en aquellas jornadas ciudadanas, pero cuyos testimonios, salvo honrosas excepciones, seguimos sin conocer.

A 50 años, tenemos el testimonio de algunos de los fotógrafos más destacados que cubrieron las marchas y los episodios más importantes, pero estos siguen siendo una minoría, y requieren de nuestra intervención como sociedad para convocarlos e integrar sus relatos y sus fotos al poderoso imaginario que se ha creado en torno al episodio estudiantil en todos estos años.

A 50 años, se ha realizado un primer balance de las fotografías publicadas en la prensa en aquella coyuntura. Se ha iniciado la investigación de las imágenes censuradas o inéditas en los acervos de algunos fotógrafos independientes y en los archivos de algunos periódicos, como El Universal y El Heraldo de México, cuya vasta producción fotográfica permaneció oculta y apenas comienza a ser conocida por sectores más amplios, en el primer caso a través de la recuperación del propio diario y en el segundo a través de la donación del periódico a la Universidad Iberoamericana y su puesta en consulta por parte de la Biblioteca “Francisco Xavier Clavigero”.

  • Protesta cívica de las madres de los estudiantes afuera del Congreso. Ciudad de México, 1 de octubre de 1968. Archivo Fotográfico El Heraldo Gutierrez Vivó-Balderas.AFHGV-1815. Biblioteca Francisco Xavier Clavigero. Universidad Iberoamericana, A.C.

A 50 años, se ha iniciado la recuperación de la documentación fotográfica realizada por el propio Estado mexicano a través de distintas instancias como el Departamento del Distrito Federal y la Secretaría de Gobernación.

Estos documentos visuales, que podemos considerar como verdaderas “miradas de poder”, ejecutadas e implementadas bajo la lógica de altos dirigentes políticos como el General Alfonso Corona del Rosal y Luis Echeverría Álvarez, se pueden consultar hoy, en contra de la voluntad original de sus creadores, en archivos públicos como el Museo Archivo de la Fotografía y el Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

A 50 años, se ha consolidado un proceso de memoria importante, el cual se ha concentrado en la denuncia del 2 de octubre hasta convertirla en una de las fechas más relevantes del calendario político mexicano, junto con el 15 de septiembre y el 20 de noviembre, pero que también ha retomado otras temáticas y episodios que apuntan al rescate de la participación de diversos sectores con todo tipo de demandas políticas y culturales que han emergido a lo largo de estas cinco décadas, las cuales se han transformado y se vinculan con el perfil, las características y la enorme vitalidad y heterogeneidad de la sociedad mexicana hoy en día.

Finalmente, a escasos 50 años, podemos plantear que la investigación sobre el movimiento estudiantil, con todo su aparato crítico y la incorporación de una diversidad de posturas hermenéuticas apenas ha dado sus primeros pasos, y la discusión y el análisis de nuevas fuentes documentales, junto a la revisión y el reposicionamiento de las antiguas, continúa y se profundizará en los próximos años.

Las repercusiones del 68 fueron aquilatadas por una nueva generación que recuperó la reivindicación de aquellas jornadas en torno a un estado de derecho para la transformación democrática del sistema político mexicano y hoy las somete de nueva cuenta a un ejercicio de crítica, en esta etapa de desencanto frente al poder, en el que algunos analistas observan una regresión a un esquema autoritario bajo otras formas y moldes ejecutados, ya no por un régimen de partido de estado, sino  por una partidocracia que ha bloqueado todo intento de renovación, en el contexto inédito de la coyuntura más terrible de violencia jamás padecida por la sociedad mexicana en toda su historia.

@institutomora | @OpinionLSR | @lasillarota

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Alberto del Castillo Troncoso

Investigador del Instituto de Investigaciones “Dr. José Ma. Luis Mora” de CONACYT y coordinador, junto con Rebeca Monroy, del seminario: “La mirada documental”, un espacio de convergencia de estudiantes, académicos y creadores en torno a la historia de la fotografía en América Latina.

Doctor en Historia por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Doctor en Historia de México por El Colegio de México.

Pertenece al SNI y a la Academia Mexicana de las Ciencias.

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