Opinión

A lo que sigue

El presidente AMLO va a necesitar vigilancia, contrapeso y una exigencia constante de la sociedad para que haga bien su papel. | Octavio Díaz García de León

  • 05/07/2018
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La idea: Pasaron las elecciones sin mayores sorpresas y el mundial de futbol terminó para la selección mexicana. Pero nos quedaron muchas lecciones. Una de ellas fue cómo se dio el uso intensivo de las redes sociales para influir al electorado. Sería conveniente debatir si se deben regular estas nuevas formas de propaganda.

No es fácil adivinar el camino por donde nos llevará el próximo gobierno, en vista de la gran cantidad de promesas que se hicieron y de la poca viabilidad de muchas de ellas. Tampoco será fácil distinguir qué es lo que en verdad quiere hacer el nuevo presidente ya que vimos cómo se contradecía o cambiaba de opinión con frecuencia.

Todos los gobiernos tienen aciertos y errores, pero en los últimos años las expectativas han superado a los resultados. Hace falta ser realistas y no esperar que la nueva administración federal lo haga todo. La sociedad tiene que ver por sí misma y no esperar un gobierno paternalista que trate a los ciudadanos como menores de edad.

López Obrador ha recibido un mandato enorme y por lo tanto ha generado una gran expectativa entre el electorado. Tendrá un gran reto para no decepcionar a los ciudadanos”.

El voto de castigo

Lo importante del reciente proceso electoral, es que tenemos una democracia cada vez más madura, a pesar de sus imperfecciones y la competencia, que ha hecho que los partidos y sus candidatos vayan mejorando, porque el voto de castigo contra los malos gobiernos ha permitido la alternancia.

Y estas elecciones reflejan ese voto de castigo contra los dos partidos que se han alternado en el poder en los últimos tres sexenios. Si bien ha habido avances, un gran segmento de la población se siente marginada de los beneficios que reciben segmentos más privilegiados. Lo mencionaba en un artículo reciente: las élites del país han quedado a deberle a la gran masa de la población.

La campaña de a pie y las redes sociales

Una lección de cómo hacer campañas la dio López Obrador al recorrer prácticamente todo el país varias veces. Claro que esto le tomó doce años, pero mostró que la campaña de a pie todavía puede influir en el electorado. A los otros candidatos con tan poco tiempo, no les dio oportunidad o no se sentían cómodos haciéndolo.

Algo que llama la atención es cómo las redes sociales han sido manipuladas para influir esta elección. La mercadotecnia ya se trasladó a los medios digitales desde hace tiempo y cada vez se usan más para influir al electorado como fue el caso en las recientes campañas. Para ello hubo un derroche de dinero que siempre sobrepasa las capacidades de fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE).

En un Video que circuló en diversos medios se pudo observar la existencia de granjas de bots que impulsaron las campañas presidenciales, generando millones de cuentas falsas, creando temas tendencia (Trending Topics), inventando historias, difundiendo miles de noticias falsas e impulsando calumnias contra candidatos.

Al dueño de una de estas operaciones de manipulación se le preguntó que si podían crear presidentes y la respuesta fue un contundente sí. Así ocurrió en Estados Unidos con Trump, en donde ayudados por programadores rusos y por empresas como Cambridge Analytics, lograron elegir a uno de los candidatos más controvertidos en la historia del vecino país. Eso mismo intentaron hacer en las pasadas elecciones presidenciales en México y esperan repetirlo dentro de seis años.

Esta manipulación de redes sociales que antes se hacía más intensamente en los medios de comunicación masiva tradicionales, distorsiona la competencia electoral al crear condiciones adversas para los candidatos que no tengan los recursos para contrarrestar estas campañas, por lo general, alimentadoras de odio y abundantes en noticias falsas. Pero lo peor es que su propósito es engañar al electorado y eso no debería permitirse.

Así como es tiempo de que las autoridades electorales reconozcan que su sistema de fiscalización del gasto electoral no sirve, porque la mayor parte del dinero que va a las campañas se maneja de manera clandestina, así deberían reconocer que las campañas en redes sociales, supuestamente de personas reales, crean un ambiente que deteriora la competencia y engaña al electorado. Ambos problemas necesitan regularse para evitarlos.

Para lo que sigue, será muy importante que no se enfríe el interés de todos en la marcha del país. El presidente López Obrador va a necesitar vigilancia, contrapeso y una exigencia constante de la sociedad para que haga bien su papel. Esperamos que haga un buen papel, en beneficio de todos.

Niños víctimas de Trump

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