Opinión

A dos puntas

Por José Carreño Figueras

  • 22/06/2017
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La razón de la sinrazón

De acuerdo con la canciller venezolana Delcy Rodríguez su gobierno puede seguir en la cúpula de una continua crisis económica  política, social y humana y países como México no tienen derecho a protestar o tratar de mediar.

Rodríguez tiene un punto de razón en cuanto a que la situación en México no es fácil. Está por demás señalar, como ella lo hizo, el problema de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, o la de los decenas de miles de muertos en una violenta lucha de pandillas y narcotraficantes.

Si dijera que es por acción gubernamental podría decirse que más bien exagera: la tragedia es que resulta más bien por incapacidad, por corruptela, por impunidad o porque el estado mexicano parece encontrar límites a sus funciones y porque hay grupos políticos a los que conviene presentar determinados incidentes como culpa directa del gobierno. 

Lo cierto es que en México 2016 hubo 20,789 homicidios clasificados como dolosos. 

Algunos de ellos sin duda pudieron haber sido o fueron por acción de agentes del estado, aunque hay que decir que a veces no se sabe bien a bien a cual estado obedecen.

En Venezuela hubo 21,756 homicidios dolosos en 2016. 

Difícil preguntar que fueron ellos. ¿Producto también de la incapacidad, la inacción, la corruptela o la impunidad? ¿O porque el estado venezolano enfrenta límites a sus poderes? 

Lo cierto es que llevan 70 días de manifestaciones opositoras diarias. Y que Venezuela está en una crisis económica y política.

Las comparaciones pueden ser absurdas. Venezuela tiene menos de la tercera parte de la población de México y por tanto las estadísticas criminales son mayores. 

Pero la realidad es que si hay algo en lo que se parecen: las estadísticas de impunidad son virtualmente iguales; más cerca del cien que del 90 por ciento.

La diferencia principal es que en México se sospecha el papel del gobierno -aunque de acuerdo a militantes es "seguro" que lo haya habido- y por definición cualquier cosa que suceda es por responsabilidad u omisión del estado.

En Venezuela, hay 70 muertos que son responsabilidad directa de las fuerzas gubernamentales, formales o informales, al reprimir actos de protesta que en todo país democrático son legítimas por desagradables que sean.

El número de personas que han salido del país los últimos diez años, por la situación social y política, pero sobre todo económica, se cifra en más de un millón y medio.

México ha sido tradicionalmente un país expulsor que sin embargo, ahora se ha convertido en un país receptor de migrantes, y muchos fue ellos venezolanos.

De tal manera, difícilmente un país puede alegar que se encuentra en mejores condiciones que el otro. Aunque si, en México todavía no hay motines por hambre. 

Ciertamente el régimen de Maduro puede encontrar eco a sus ataques en sectores mexicanos de oposición, a los que no faltan razones para recriminar acciones y procederes del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Pero la verdad, los reclamos antiimperialistas y anti-ingerencistas suenan huecos en la retórica del régimen venezolano: suenan simplemente defensivos.





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