Opinión

A dos puntas

Por José Carreño Figueras

  • 11/05/2017
  • Escuchar

¿El Watergate de Donald Trump?

El anunciado despido del director James Comey, de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), provocó una tormenta política que incluyó acusaciones contra los motivos del presidente Donald Trump.

Correctamente o no, lo que emerge ahora en la prensa y medios políticos estadounidenses es una narrativa dominada por la posibilidad de que el motivo del despido sea tratar de terminar con la investigación del FBI sobre los lazos entre miembros de la campaña presidencial de Trump y funcionarios del gobierno ruso.

Y de hecho, lo que ese despido logró fue realzar y convertir en escándalo político una indagación molesta pero seguía su curso normal: ahora adquirió niveles mayores y hay demandas para el nombramiento de un fiscal especial, al estilo del casi legendario escándalo de Watergate, que costó la presidencia a Richard Nixon en 1974.

La decisión fue vista lo mismo como un abuso de poder, de interferencia con el poder judicial que como un error político del mayor nivel para un gobierno que no ha logrado asentarse bien a bien.

Comey era un huérfano político. Un republicano nombrado por el demócrata Barack Obama cuya revelación sobre las pesquisas del FBI en torno a correos electrónicos en la campaña de la candidata Hillary Rodham Clinton fue interpretado como un golpe contra la aspirante demócrata.

Pero sus menciones sobre la existencia de una indagación en torno a la posible intervención rusa en la elección presidencial estadounidense y sobre los vínculos entre miembros de la campaña de Trump y funcionarios rusos, lo alejó también de los republicanos.

Sin embargo, las razones de su despido se convierten en una causa política para los demócratas sin que los republicanos ofrezcan muchos argumentos para resistir las demandas para el nombramiento de un Fiscal especial que garantiza la prolongación del escándalo.

En ese sentido personajes republicanos como el senador Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del senado, expresaron sorpresa y desmayo. En un comunicado, Burr se dijo conflictuado por el momento y el razonamiento del despido del director Comey.

"Considero que el director Comey es un servidor público del mayor nivel y su despido crea más confusión en una ya difícil investigación por el comité", señaló.

Pero los demócratas son los más severos.

El despido, "muestra lo asustado que está el gobierno respecto a la investigación sobre Rusia", precisó por su parte el senador demócrata Tim Kaine, candidato derrotado a la vicepresidencia en los comicios del año pasado.

De acuerdo con el senador Bernie Sanders, el ex-aspirante a la candidatura presidencial demócrata, la decisión de Trump "provoca serias preguntas acerca de los que se gobierno esconde" y demanda,  "¿por qué el presidente Trump despide a la persona que encabeza la investigación sobre la posible colusión entre su campaña y el gobierno ruso?".

El senador Patrick Leahy, principal demócrata en el Comité Judicial, señaló por su parte que "nadie debe aceptar la absurda justificación del presidente Trump de que esta ahora preocupado de que el director Comey haya tratado injustamente a (Hillary) Clinton.

"Esa hoja de parra busca esconder la innegable verdad: el presidente removió al director del FBI en medio de la más crítica investigación de seguridad nacional en la historia de nuestro país: una que implica altos funcionarios en la campaña y el gobierno Trump".

El reporte del despido ocurrió mientras Comey pronunciaba un discurso durante un acto público en Los Ángeles, donde las pantallas de televisión que tenía a su espalda en ese momento anunciaban el anuncio de su separación del cargo.



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.