Opinión

A dos años de la Guardia Nacional

La Guardia Nacional debe ser una institución de seguridad pública de carácter civil, que sea garante de derechos humanos y honestidad. | César Gutiérrez

  • 01/12/2020
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México está sumido en una depresión económica, social y política. Lo que no quieren entender muchos de los asesores bufones y arlequines quienes le dijeron al presidente que la pandemia les había quedado como anillo al dedo… se equivocaron. 

La pandemia solo ha traído más pobreza y desesperación en los hogares mexicanos, quienes están luchando por sobrevivir en estos tiempos difíciles. ¿Cuántas familias están hoy de luto por la omisión de una Secretaria de Salud que no elaboró políticas sanitarias necesarias, provocándose la incidencia de mortalidad y letalidad mayor?

¿Cuántas familias siguen padeciendo la inseguridad en cada entidad federativa debido al índice de homicidios, feminicidios, así como delitos de alto impacto en el país? Tan sólo en la CDMX se iniciaron 19,134 carpetas de investigación por delitos del fuero común, con un rango de 617 delitos por día. Ahora imagínense los demás estados.

¿Cuántas familias siguen padeciendo la crisis económica ante la falta de una estrategia que genere divisas a los mexicanos? De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen más de 15.7 millones de adultos (mayores de 18 años) sin empleo en México a causa de la pandemia de covid-19, aunado a los moches obligatorios que realiza Pemex con el aguinaldo de sus empleados. 

Yo me pregunto ¿cuánto tiempo más van a durar las mentiras al presidente por parte de sus asesores?

Ante la falta de acciones inmediatas, la inundación de Tabasco será el menor de los males que se avecinan en el 2021, recordemos que muchos de estos servidores públicos nos están saliendo muy caros, ya que su sueldo sale de nuestros impuestos, y no están dando resultados. Por lo que este escenario está siendo aprovechado por todos esos dinosaurios que han vivido de la hegemonía del poder en el ámbito político, militar, social y económico.

Pero lo que me llama la atención en este análisis, es que me arroja un sabotaje dentro del mismo gabinete, recordemos que la traición nunca viene de afuera, se observan muchos intereses particulares que requieren de una traición, ya que la mezcla de la ignorancia, la necedad y omisión de varios funcionarios públicos, son la cepa necesaria para que en las próximas elecciones sean vapuleados. 

Por otro lado, desde la creación de la Guardia Nacional, los resultados han sido medianamente aceptables, ya que se espera que para el 2022 se tengan 260 cuarteles de la GN. Hasta el momento operan 80 y para el 2021 esperan construir 80 más, dejando los últimos cien cuarteles listos para el siguiente año. Sin embargo, la realidad es que los índices delictivos no han sido los mejores y mucho menos los esperados, no solo por la administración federal, si no por toda la sociedad. Lo que más preocupa es que los gobiernos de los municipios y estados se han dormido en sus laureles, la gran mayoría, ya que pareciera que han renunciado a su obligación de brindar seguridad a sus ciudadanos. Lo digo así de claro porque en el discurso se trata de justificar la falta de resultados a la estrategia federal, cuando la realidad es que todos los datos duros demuestran que los índices más altos de delitos son los del fuero común. Por supuesto que existe una corresponsabilidad entre los diferentes órganos de gobierno, pero en tiempos políticos tan adelantados como los que estamos viviendo, todos aprovechan para tirar la piedra y esconder la mano.

La Guardia Nacional llegó para quedarse, pero se habla de la militarización de la seguridad pública, aunque en mi caso concuerdo más con la interpretación que la especialista en seguridad, Daira Arana Aguilar, aborda en una de sus columnas, sobre la Policiación de las Fuerzas Armadas en México, hibrido fenómeno que se da en nuestro país. Es claro que la gran mayoría de los elementos que conforman a la Guardia Nacional son de origen militar, mismos que por alguna razón extraordinaria, administrativamente siguen perteneciendo a la SEDENA y SEMAR, pero operativamente se encuentra destacamentados como guardias nacionales, aunque de facto sigan perteneciendo a sus respectivas secretaria de origen militar.

Hemos visto en los despliegues de la Guardia Nacional, que su esencia militar sigue estando ahí, aunque se intente policializarlos, la formación castrense es difícil de borrar de un día para otro, y más cuando se sabe que la Secretaría de la Defensa Nacional se encarga operativamente de las estrategias y operaciones de la Guardia Nacional. Esto le resta legitimidad como un cuerpo policiaco del orden civil, ya que quieren que los elementos militares se comporten como policías por el simple hecho de cambiarles el uniforme. Pero, ¿qué ha pasado con los elementos de la extinta Policía Federal que quieren militarizarlos? Ahí entra otro choque de identidades fuerte, porque el militar no entiende la complejidad de la policía, la proximidad social, los protocolos a seguir.

Hemos visto casos donde los elementos, por falta de capacitación confunden el respeto a los derechos humanos con permitir faltas de respeto y hasta agresiones contra su integridad física, situación cada vez más común, como lo visto en los últimos videos en Michoacán, donde presuntos miembros de los autodefensas retan a elementos militares y causan daños a vehículos militares. Pero siendo más claros, con estos dobles roles que están realizando los elementos militares no sabemos si las agresiones son al personal militar o al personal militar perteneciente a la Guardia Nacional, lo que no apoya a la transparencia que se busca por el gobierno federal o que por lo menos tanto pregona.

El abandono visto en la seguridad pública no es propio de este sexenio. Tenemos más de una década viendo cómo se intenta cada seis años descubrir el hilo negro para dar soluciones mágicas a la inseguridad de todo el país, mientras los gobiernos son desorganizados, la delincuencia que sí está organizada, ha ganado terreno en todos los aspectos, sabe dividir sus operaciones, ya no solo maneja el control de rutas y territorios, también lo hace desde el ámbito tecnológico, jurídico y social.

Como hemos podido observar, tienen muchas veces mejores sistemas de vigilancia que la autoridad, y se han convertido en el factor real de poder de diferentes regiones del país, siendo estos cada vez mayores. Se han apoderado de la información a difundir por medios afines o YouTubers que se prestan a su ideología, lo que ha hecho que sean quienes controlan la nota respecto a sus propios intereses, con abogados bien preparados y relacionados. Sus miembros saben que será cuestión de tiempo para que recuperen la libertad, ya que conocen los procesos y la forma de presionar respecto a la legalidad de las detenciones e investigaciones de la autoridad, que muchas veces por desconocimiento, falta de interés o corrupción no puede demostrar las actividades ilícitas de estos presuntos delincuentes. 

Por último, la Guardia Nacional debe ser una institución de seguridad pública de carácter civil, que sea garante de derechos humanos y honestidad, que para eso deberá seguir trabajando todos los días, para consolidarse como una institución modelo, que tenga lo mejor de dos mundos, del carácter y formación militar, así como la cercanía y proximidad social que un civil sabe dar. Si bien es cierto que muchas veces se necesita un traductor para llevar a cabo las relaciones cívico militares, las mismas han tratado de fluir un poco más con los años, pero aún hace falta mucho trabajo, ya que después de la detención de García Luna, esos pocos policías de carrera fueron apartados, dejando el camino libre a los militares, quienes no buscan la militarización de las instituciones de seguridad pública, ellos buscan la Policiación de las Fuerzas Armadas. Hermoso juego de palabras, saquen sus conclusiones.



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