A 100 días: ¿mayor empleo o desempleo?

Una de las afirmaciones que llamaron la atención en el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador fue que en éstos 100 primeros días de su gobierno se crearon 220 mil 628 empleos con un crecimiento superior al de los tres sexenios anteriores, indicando como fuente de información a datos proporcionados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

¿Qué tan ciertas son estas afirmaciones cuando las percepciones del crecimiento del empleo dicen lo contrario? ¿Percepciones? Seguro mi maestro Luis Llorens, que me daba clases de sociología de manera paralela, allá en los inicios de mi carrera de derecho en la UNAM, me regañaría por decir "percepciones". Debe ser la ciencia de los números, me decía, la que debe imponerse en los debates y no tus percepciones sensoriales. Deben ser las realidades y no tus sentimientos los que te dominen. Pero debo reconocer que me enseñó también a sobreponer el principio de la realidad, para identificar cuando las estadísticas son mañosas o maquilladas que intentan ocultar lo que se puede ver fuera de la ventana. Por eso me asomo siempre a esa realidad, es inevitable hacerlo.

Pero, ¿cómo evitar estas percepciones, si lo que he visto en las últimas semanas han sido miles de despidos en estos 100 primeros días del gobierno de AMLO? Nunca había presenciado en los inicios de un gobierno la separación de tantas personas sin existir una justificación, un estudio previo, que justificara esa medida tan radical, que ha traído como consecuencia una mayor ineficiencia de atención al público en distintas áreas de gobierno, por la sobrecarga de trabajo de los que se quedaron, pero lo peor, personas sin opciones laborales.

Con quien he discutido estas medidas me arguyen que la separación de algunos de esos miles de trabajadores de honorarios no cuenta en la estadística para efectos laborales. Ellos, me dicen, ¡no son trabajadores!, ¡ni siquiera están inscritos en el IMSS o en el ISSSTE!, ni siquiera perciben aguinaldo, vacaciones, prima vacacional o pago de horas extras, no tienen derecho a cotizar para una jubilación. Es cierto, todos ellos, los de honorarios, no existen para efectos de estadística laboral.

A pesar de trabajar entre doce y catorce horas diarias, ser el sostén en la operación funcional de las áreas de trabajo; no cuentan, no existen en las estadísticas laborales y mucho menos en las de pérdida de empleo. Si sufren un accidente de trabajo, les dicen: ¡vayan al doctor Simi!, o con la vecina para que les sobe el golpe; el Estado, el patrón no responde para ellos.

Ellos, los de honorarios, tienen un contrato civil, otros hasta uno mercantil, como si fueran eso, una simple mercancía, y se suman a los miles de trabajadores fantasmas que no aparecen en los números, esos que se requieren para alegar pérdida de empleos.

Tampoco cuentan en las estadísticas laborales los trabajadores eventuales en el recuento de pérdida de empleos, ésa que exigen quienes hacen los números,

-¡Se te acabó tu contrato de trabajo, ni modo!, recoge tus cosas y vete.

-¡Ah! y recuerda, no tienes derecho a un finiquito por ser eventual.

¿Cómo explicarles a todos quienes perdieron el empleo en instituciones públicas o privadas, que les deben hacer caso a las cifras del IMSS que leyó el presidente? ¿Cómo convencerles que se tuvo un crecimiento de empleo mayor al de los tres gobiernos anteriores?

Las otras cifras


Me encontré con otras cifras, que contradicen las que le entregaron al señor presidente. En diciembre de 2018, el propio IMSS señalaba que se habrían perdido 378 mil 561 empleos, "la peor caída en 20 años". Se estimaba de acuerdo con las tendencias anteriores, habría 20 millones 475 mil 926 empleos formales, pero cerró el año con 20 millones 79 mil 365 de plazas.

Es evidente que esta disminución del empleo al termino de 2018 y principios de 2019 no tiene nada que ver con la llegada de AMLO al gobierno federal, sino que es resultado de malas prácticas económicas, de la enorme corrupción de gobiernos anteriores, pero no por ello, se deben maquillar las cifras como los burócratas de antaño, para caerle bien al jefe, piense y crea que todo inicia bien.

Tomando como referencia los datos del IMSS, se observó que durante el mes de enero de 2019 se dieron de alta 94 mil 646 personas, cifra 16.7% menor a la observada durante enero de 2018.  Llama la atención que fueron 61.2% los contratados de manera temporal en ese periodo, sometidos a empresas outsourcing, y que en algunos proyectos de la reforma laboral que se avecina no se toca.

De acuerdo con cifras proporcionadas por la Secretaría del Trabajo federal, la Ciudad de México se puso a la cabeza en pérdida de empleos durante el mes de enero de 2019 con relación a 11 entidades del país. En el inicio de 2019 se perdieron 13 mil 342 trabajos en cifras del IMSS, mientras que en el mismo periodo de 2018 fueron 4 mil 019 puestos.

Tomando como referencia los datos del propio IMSS en el mes de febrero de 2019 se crearon 125 mil 982 plazas, cuando en el mismo periodo de 2018 se crearon 154 mil 311 empleos, lo que representa una pérdida de 18.3 por ciento.

Cabe decir que al observar quiénes son el mayor número de personas afectadas en los recientes despidos, éstos de los primeros 100 días, de cada 10 separados, 6 son mujeres, lo que representa la gravedad de la situación, porque quienes sufren de esta pérdida son el 80% madres solteras y jefas de familia. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el desempleo al mes de diciembre de 2018 alcanzó una tasa promedio de 3.6% a nivel nacional, pero llama la atención que las mujeres sufrieron una tasa de desocupación de 3.7% a nivel nacional y de 4.8% en las zonas urbanas más importantes del territorio mexicano.

¿Pero a quién hacerle caso? ¿A qué cifras tenemos que creerle? ¿A las que el propio gobierno toma y que mira con otro lente? ¿A las personas que se mira por la ventana y que gritan desesperadas que perdieron el empleo?

¿A quién hacerle caso, querido maestro?

De otros avatares


Ha sido lastimosa la actuación de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados federal, con ese remedo de "consultas públicas" para la reforma laboral.  Se ha carecido de una sistematización en la discusión y ha existido una falta de apertura para una discusión seria.

Hay muchos temas como el de la estabilidad laboral, empresas subcontratistas, inspección de trabajo, la conciliación no punitiva, libertad sindical, no intervención del ejecutivo federal en el registro sindical y contratación colectiva, democracia en las negociaciones de trabajo, terminar con los contratos de protección, transparencia, justicia laboral con visión social y no mercantil como se pretende, que corren el riesgo de convertirse en letra muerta, antes de que nazcan, por falta de mecanismos y responsabilidad efectiva del Estado, para su operatividad.

La negativa a realizar foros en distintas capitales del país, la elección discrecional de los participantes y el tormentoso sistema de la página de Internet para acceder democráticamente a ser parte, como ponente en las discusiones, auguran falta de legitimidad de cualquier reforma que se instrumente. Son tiempos de enmendar caminos.

Alejandro, un guerrero que nunca muere

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota




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