Opinión

8 y 9 de marzo

Lejos de verle tintes políticos a las manifestaciones este 8 y 9 de marzo, es un tema de seguridad. | Carla Humphrey

  • 13/03/2020
  • Escuchar

La conmemoración del Día Internacional de las Mujeres este año fue muy distinta, no sólo porque ha sido la mayor concentración en el marco de este día, sino porque se unía a otra, la del 9 de marzo para sensibilizar a las y los ciudadanos de las precarias condiciones de seguridad e integridad que vivimos las mujeres en el país.

La masiva marcha del domingo fue una llamada de atención para todos los y las mexicanas. La muerte violenta diaria de 10 mujeres al día, por el hecho de ser mujeres y que el 70 por ciento vayamos a sufrir algún tipo de violencia en nuestras vidas pone en evidencia un hecho central: las políticas y programas que durante años se han implementado en el país, no han ayudado a prevenir ni erradicar estas conductas violentas en contra de las mujeres y, mucho menos para tener a los perpetradores en la cárcel cuando son responsables de matar, abusar, acosar y violentar de cualquier forma a una mujer.

Sí, el tema es principalmente cultural. La cultura de violencia, marginación y discriminación en el que hemos vivido las mujeres es justamente la causa que detona los comportamientos violentos y el que no detiene ni inhibe a que los perpetradores sigan violentando y matando a las mujeres.

Ese cambio cultural, que tomará más tiempo en llegar y en el que las acciones del 8 y 9 de marzo se encargan de hacer visibles y sensibilizar a las personas, necesita de leyes y acciones concretas que impidan, atiendan e inhiban estas conductas violentas en contra de las mujeres. La impunidad de los agresores y feminicidas, que sepan que no hay consecuencias, que la ley no se cumple y que se sientan intocables, es lo que desgarra a una sociedad que busca respuesta y para la que responsabilizar a los culpables es una parte vital para erradicar este comportamiento y para cambiar culturalmente a nuestro país.

La educación es otro de los grandes pilares de este cambio. Incidir desde la educación en la casa y en las escuelas inculcando valores democráticos de respeto, de no discriminación, de igualdad y que eso se refleje en lo que viven nuestras niñas y niños en sus casas es esencial para conseguir este cambio.

Lejos de verle tintes políticos a las manifestaciones este 8 y 9 de marzo, es un tema de seguridad. Diez mujeres son asesinadas cada día en nuestro país, por hombres, sólo por el hecho de ser mujeres. Todos los gobiernos de todos los colores han tenido y tienen responsabilidad en este tema. No se llegó a esta cifra de la noche a la mañana. Si, es importante reformar las leyes para garantizar la paridad, la igualdad sustantiva y combatir la violencia de género, pero de nada sirven si no se sancionan las conductas contrarias a la vida, seguridad e integridad de las mujeres que, evidentemente, violentan la ley.

La ciudadanía también tiene que hacer su parte. La sensibilización es un tema central y combatir la violencia en contra de las mujeres es un asunto de todos los días y desde todos los espacios públicos y privados. Todas y todos tenemos algo que hacer.