Opinión

7:19 El terremoto

Hoy quise recordar este día, que es clave en la memoria colectiva de nuestra ciudad. | Ulises Castellanos

  • 18/09/2020
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Era 1985, la Ciudad de México despertaba con un terremoto que devastó la metrópoli. Aquella mañana salté de la cama en medio de los tronidos de pared, los gritos de mis vecinos, gente rezando en medio del caos. Para cuando pude ponerme los pantalones ya había 10,000 muertos en la ciudad.

En cosa de dos minutos habían colapsado más de 200 edificios, el multifamiliar Juárez estaba destruido en un 40% y el edificio Nuevo León de Tlatelolco había colapsado.

En los primeros minutos de aquella mañana de terror, la antena principal de Televisa Chapultepec ya estaba en el pavimento, los muertos en aquella televisora se contaban por decenas, estaban fuera del aire; la telefonía se cayó por completo. El transporte público se dislocó por completo, la gente caminaba sobre Insurgentes y Eje Central en todas direcciones. El Hotel Regis era un escombro. 

Foto: Ulises Castellanos

Yo era estudiante de fotografía y cursaba el último año de prepa. Tarde tres días en regresar a casa y ese día decidí ser fotoperiodista. En ese contexto de destrucción y dolor colectivos, me quedó claro que hacer foto documental, era lo que quería para registrar y dar testimonio del dolor ajeno y ponerlo en página, cuando ser fotógrafo y estar en medios era relevante.

En aquella época, las estrellas de la lente ya eran Pedro Valtierra, Marco Antonio Cruz y Francisco Mata entre otros. En aquel tiempo, obvio no había redes, la inmediatez no se imponía a la precisión y hacer las cosas con sensibilidad y profundidad eran valores del periodismo de entonces.

Nos movíamos en las primeras horas por rumores, información verbal al bote pronto, derivada de los primeros rescatistas y nos tocó ver nacer la llamada “sociedad civil”. En aquel año las imágenes del terremoto se veían solo en diarios y revistas. Era otro mundo.

Yo incluso como no trabajaba para nadie, mis propias fotos las vi días después, sin embargo en cada disparo poníamos harto esmero y atención. Ahí aprendí el valor de la solidaridad, de la precisión, la síntesis y otros factores relativos al trabajo documental

De ahí se derivó una carrera de poco más de tres décadas que me llevó por el mundo en distintos conflictos sociales y desastres del mundo. De ahí la importancia de ese primer momento fundacional en mi persona y mi desarrollo profesional.

Mis imágenes, son conocidas y han estado en diferentes exposiciones, desde el primer aniversario, pasando por libros y publicaciones diversas, hasta la última exposición que monté en Tokio, Japón el año pasado.

Aquí mismo les comparto algunas de aquellas imágenes que son el reflejo de la mirada de un adolescente de 17 años que recién aprendía a dominar su cámara réflex en una era analógica.

Este aniversario coincide también con el terremoto de hace tres años que por increíble que parezca, se dió en el mismo día pero de 2017. Las diferencias con el terremoto de hace 35 años, es el número de muertos y edificios dañados, pero fundamentalmente hay muchas diferencias que se contrastan con el contexto de la época y que amerita otro análisis. Pero cierro marcando algunas divergencias, en un tiempo de redes sociales en el que esperaríamos más y mejor material que en 1985, -salvo los videos- no hubo nada especial de imagen fija en redes.

Adicionalmente, los voluntarios de hace tres años, expresamente impidieron que se documentara fotográficamente los diversos sitios del desastre, había letreros que pedían “No hacer foto” por un presunto respeto a las víctimas. Acción que solo generó tensión con los fotógrafos profesionales que andaban trabajando ese día y que no permitió documentar libremente ese desastre. Pero en fin. Ese es otro tema.

Hace 35 años, hacer foto no representó obstáculo alguno. Pero éramos pocos. Había un puñado de profesionales y era muy raro que la gente hiciera foto en la calle. Ahí están los escasos libros que existen al respecto de lo qué pasó en 1985

Hoy quise recordar este día, que es clave en la memoria colectiva de nuestra ciudad.

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