Opinión

5 mil sustancias nocivas

Según estudios publicados por la OMS una persona que no fuma pero que permanece una hora en una sala llena de humo, inhala tanta nicotina y monóxido de carbono como si se hubiera fumado un cigarrillo.

  • 13/12/2014
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Hoy día, la mayoría sabemos que fumar perjudica la salud del fumador, por lo que ha sido llamado el “suicidio lento”, sin embargo el daño físico va más allá del fumador, ya que se ha demostrado que el fumar es mucho más perjudicial de lo que la gente se ha imaginado.

 

En los últimos años, el gobierno mexicano –y muchos otros gobiernos del mundo– ha implementado medidas para inhibir el consumo y la proliferación del cigarrillo, por lo que ha adecuado las leyes a fin de mostrar en las cajetillas de tabaco los efectos de su consumo.

 

La amplia difusión de las advertencias sobre los peligros del cigarrillo han disminuido el número de fumadores adultos en México, no obstante, la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 revela que la epidemia de tabaquismo se encuentra focalizada entre los adolescentes, los adultos jóvenes y las mujeres, quienes continúan fumando a pesar de todas las advertencias.

 

Según parece, algunas personas simplemente no se preocupan por su salud. A pesar de que la prevalencia de consumo está dada principalmente por fumadores ocasionales, que consumen pocos cigarros al día, no hay que perder de vista que no existen “niveles seguros de consumo de tabaco” o “exposición a su humo”. El placer pasajero que obtienen del cigarrillo es más importante para ellos que el riesgo de sufrir un ataque cardiaco, padecer enfisema o cáncer en los pulmones o la vejiga.

 

La mejor opción es que los fumadores dejen de fumar completamente y que los adolescentes nunca inicien el consumo.

 

Y es que fumar es malo por el daño que le causa al fumador: lo perjudica y acentúa los malos rasgos del carácter.

 

En un estudio publicado el 9 de diciembre de 2010 por Regina Benjamín, Cirujana General en Estados Unidos, se afirma que el humo del tabaco afecta al cuerpo aunque se fume poco o se respire humo de “segunda mano” e indicó “no hay nivel libre de riesgo en la exposición al humo del cigarrillo”.

 

Lo que la ciencia ha descubierto

 

La nicotina, una de las sustancias más dañinas que el humo del tabaco contiene, se usa comercialmente como un herbicida, por ende, el fumador elige voluntariamente perjudicar su propio organismo con este veneno.

 

En un experimento en el que se utilizan pulmones humanos, oxígeno y el humo de 60 cigarros, se muestra la tonalidad de la tráquea tras dicho procedimiento, este video lo puedes encontrar aquí.  

 

En otro experimento publicado durante la década de 1980, en la revista médica Lancet, 27 personas que no fumaban fueron encerradas en un cuarto sin ventilación con un grupo de empedernidos fumadores durante un periodo de más de una hora. Los que no fumaban absorbieron cantidades considerables de nicotina en la sangre y en la orina.

 

El que no fuma tiene una razón para no fumar: quiere conservar una buena salud; sin embargo, cuando tiene que respirar el humo que expele el cigarrillo encendido de otro persona, es como si estuviera fumando.

 

Según estudios publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona que no fuma pero que permanece una hora en una sala llena de humo, inhala tanta nicotina y monóxido de carbono –responsable de que la sangre no reciba el oxígeno adecuado– como si se hubiera fumado un cigarrillo.

 

Es probable que gran parte de los fumadores no se den cuenta de que el humo que expelen está, de hecho, perjudicando a los demás. La verdad es que fumar produce enfermedades del corazón, cáncer de pulmón, enfisema, daños irreversibles en recién nacidos, así como defectos físicos en los neonatos… sólo por exponer al humo al prójimo.

 

¿Cuántos fumadores se dan cuenta de que el humo de un cigarrillo encendido contiene ingredientes semejantes a los de un arsenal de guerra química?

 

Enfermedades irreversibles

 

Las compañías de tabaco quisieran hacer creer que el humo del tabaco es sólo una molestia pasajera como el mal aliento o los dientes amarillos, pero los males son mucho más graves y  aun mortales.

 

Las enfermedades respiratorias se duplican entre niños cuyos padres son fumadores en comparación de niños cuyos padres no fuman.

 

Estudios realizados con animales han demostrado que los conejos expuestos diariamente al humo producido por 20 cigarrillos, durante un periodo de dos a cinco años, desarrollaron enfisema pulmonar.

 

Asimismo, ratas expuestas al humo de cigarro 45 minutos al día, durante dos a seis meses, desarrollaron el doble de los tumores que otras ratas no expuestas al humo.

 

Se ha identificado que el humo del cigarro daña las pequeñas vías respiratorias o receptáculos alveolares del pulmón. Estos receptáculos son los que depositan el oxígeno en la corriente sanguínea, permitiendo que los elementos contaminantes del humo que sale del cigarrillo irriten y hieran las delicadas membranas de estos.

 

No necesitamos leer una lista interminable de estudios científicos para darnos cuenta de que el tabaquismo es causante de enfermedades como dolor de garganta, laringitis, problemas en los oídos, hemorragias nasales y sinusitis, por lo que incluso hemos sabido de casos en los que trabajadores se han visto en la necesidad de renunciar a sus puestos laborales porque el humo de cigarrillo de sus compañeros les causa de estos males.

 

Más dañino para el no fumador

 

Los fumadores no sólo someten a los demás a los mismos riesgos que ellos toman para sí mismos, sino que, de hecho, los exponen a un peligro mayor.

El humo que desprende el cigarrillo por la punta encendida ¡contiene el doble de alquitrán y nicotina, el triple de un cierto agente que produce cáncer, cinco veces la cantidad de monóxido de carbono (el cual le roba oxígeno a la sangre), y 46 veces más amoniaco que el humo inhalado por el fumador!

 

El siguiente texto está publicado en la página de internet de Philip Morris International, una de las mayores cigarreras del mundo. Chécalo aquí.

 

El humo del cigarrillo contiene miles de sustancias químicas o "componentes del humo", también llamados "emisiones del humo". Los componentes del humo más conocidos son el alquitrán, la nicotina y el monóxido de carbono (CO). Además de estos, hasta la fecha se han identificado más de 5 mil sustancias químicas en el humo del tabaco. Las autoridades de salud pública han clasificado unos 70 de estos componentes como las posibles causas de las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, como el cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas y enfisema.

Los componentes del humo se miden utilizando máquinas de laboratorio. En la actualidad, hay métodos de prueba estandarizados y validados para solo algunos de los componentes del humo, concretamente, para el alquitrán, la nicotina y el monóxido de carbono.

 

Ellos aceptan que el humo del tabaco contiene unas ¡cinco mil sustancias químicas!, una de ellas es el cadmio, que por pequeña que sea la cantidad inhalada de esta sustancia, permanece en el organismo para siempre, acumulándose en los pulmones, el hígado y los riñones.

 

Las víctimas de enfisema tienen niveles excesivos de cadmio, y algunos estudios señalan que hay mucho más cadmio en el humo que sale del extremo encendido del cigarrillo, que en el humo que inhala el fumador, por su parte, un estudio británico comprobó que el que no fuma recibe una mayor dosis de alquitrán y nicotina que el mismo fumador.

 

¿Qué opina estimado lector?

 

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