Opinión

4T: puros vs. impuros

En los corrillos políticos de la 4T, cómo se autodenominan, se insiste en que existen dos grupos antagónicos. | Jorge Ramos Pérez

  • 12/10/2020
  • Escuchar

La cruenta batalla por la dirección de Morena decanta los grupos que, desde hace tiempo, se disputan la candidatura presidencial de 2024.

Porfirio Muñoz Ledo ganó las dos encuestas anteriores. Pero también es cierto que el diputado estampó su firma en la que dice que va a aceptar los resultados de la encuesta.

Unas décimas lo colocaron por arriba de Mario Delgado, el otro fuerte aspirante a la dirigencia morenista.

No hay duda que obtuvo más porcentaje de preferencia, sin embargo, ellos mismos establecieron que si era muy cerrado el resultado, entonces irían a una tercera encuesta.

“Dicen que hay un empate por poca diferencia porcentual, es una idiotez, es como una carrera de natación donde tú pones la mano antes y ahí está, no vas a decir que se elimina o que ganó el segundo porque te dio la gana. Sencillito: yo ya gané”, dice Porfirio al teléfono.

Ha sido secretario de Estado desde el gobierno de Luís Echeverría... por lo que sabe lo que dice. Ha sido presidente del PRI, del PRD, embajador. Chamaquear a sus oponentes tiene sustento.

“Ya gané, estoy arriba, punto. Estoy arriba. Ya gané, ¿cuál es el problema? Me voy a sentar ahí porque me van a dar posesión, están muy chamacos no saben de política. Me darán posesión y empezaré a despachar, ¡que se vayan a volar!”

En los corrillos políticos de la 4T, cómo se autodenominan, se insiste en que existen dos grupos antagónicos.

Los puros y los impuros. Los ultras y los moderados.

“Están partiendo por la mitad al partido, pero no se van a quedar con la herencia moral y patriótica del partido”, alega Muñoz Ledo.

Al menos dos muy poderosos integrantes de los puros están en Palacio Nacional, con oficina o viviendo ahí, lo que hace sentir con mayor potencia a esta facción.

Claudia Sheinbaum es el prospecto de este grupo rumbo al 2024. En ese grupo gravitan senadores y miembros del gabinete, como Irma Eréndira Sandoval o Martí Batres. Un hijo del presidente también es percibido dentro de este bando.

Suena poco creíble que Porfirio Muñoz Ledo se esté dejando arrastrar por esa onda grupera. Pero ahí va.

Marcelo Ebrard ha sido cuidadoso. Evita la reyerta en el callejón. Tiene más experiencia y equipo político.

En este espacio se ha señalado con anticipación este reagrupamiento en la 4T.

Pero nos alertan de reacomodos. De la participación de grupos dentro del mismo partido... y hasta de otros partidos.

El liderazgo ya está definido. Tiene el aval del presidente López Obrador. Solo es cuestión de tiempo, solo no olvidemos que para López Obrador se requiere lealtad ciega y, sobre todo, radicalismo.

Punto y aparte. ¿Cuál es el rol que juega o jugaría Dante Delgado en una ecuación política de esta envergadura?

Punto final. Si, Omar García Harfuch, como le platicamos la semana pasada, está atornillado a su silla en la CDMX. Y, como anticipó el compañero de espacio César Gutiérrez en La Silla Rota, es un militar el relevo de Alfonso Durazo, seguro próximo gobernador en Sonora.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.