SISTEMA DE PENSIONES

La desigualdad en el sistema de pensiones

El sistema de pensiones, desde sus orígenes en la Edad Media hasta su evolución actual, refleja desigualdades profundas que requieren atención urgente en México. | Emilio Sánchez Salazar*

Escrito en OPINIÓN el

El origen del sistema de pensiones se remonta a la Edad Media, cuando de manera informal, había instituciones encargadas de cuidar a las viudas de artesanos o soldados, por ejemplo. En ese sentido, desde un pensamiento libertario, se diría que cada quien tendría que buscar la manera de pensionarse. Sin embargo, en la Alemania de Otto von Bismarck se cambia el paradigma, dado que el Estado empezó a ofrecer a las personas mayores de 65 años, cuidados otorgados por el gobierno, con recursos provenientes de la fuerza laboral, en forma de dinero (i.e., pensiones). 

De esta manera, se incentivaba, a los trabajadores jóvenes, a mantenerse activos durante su vida productiva, mientras liberaba vacantes para la nueva fuerza laboral. Por tanto, desde que el gobierno participa en el sistema de pensiones, la equidad se vuelve fundamental. De manera específica, resulta importante preguntar ¿qué es equitativo? ¿A quién se le da más o quien tiene el derecho de recibir una pensión? En teoría, todos deben de tener el derecho de recibir una pensión, independientemente del género, nivel económico, trabajo, etc. 

En México, el sistema de pensiones es desigual. Esta condición se puede desmenuzar desde diferentes aristas. En primer lugar, existe una desigualdad de estructura, dado que existen más de 1000 distintos sistemas, modelos y esquemas de pensiones. Contando cada uno de ellos, con tasas propias de cotización, tasas de reemplazo, incentivos, condiciones y beneficios; siendo, además, independientes entre sí. Tan sólo a nivel federal existen sistemas del IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE o del poder judicial, y además existen subsistemas a nivel estatal, municipal o en las universidades públicas estatales. 

En segundo lugar, existe una desigualdad de ingreso porque del monto que se va a gastar en 2024 en pensiones, la población de menores recursos recibiría 5 % del total, mientras que aquellos de mayores ingresos recibiría 23.6 %, es decir, 4.6 veces más que el sector de bajos recursos. En tercer lugar, existe una desigualdad de género, ya que del total de personas que reportan tener una pensión contributiva, sólo 35.8% son mujeres, y existe una brecha persistente entre el monto de pensión que reciben los hombres y el que reciben las mujeres del 14 %. 

Por último, existe una desigualdad generacional, en vista de que el gasto en pensiones crecería 93 % real, casi el doble, de 2016 a 2024 y, además, representaría el doble de lo que se gasta en el sistema de salud universal.

Las causas de un sistema de pensiones desigual se pueden explicar, en parte, por las características del sistema laboral en México y la manera en que se contribuye a las pensiones. Este sistema está asociado al empleo formal, por lo que el trabajador obtiene su pensión de acuerdo con el tiempo trabajado durante su vida. Sin embargo, más del 50% de la población en México trabaja en el sector informal y, por tanto, no está afiliada a una institución de seguridad social ni hace aportaciones a un sistema de pensiones. 

Por otro lado, el bajo porcentaje de mujeres que tiene acceso a una pensión contributiva es resultado de no contar con políticas que les permita incorporarse al mercado laboral, como un sistema de cuidados.

En vista de lo anterior, se pueden tomar una serie de medidas para garantizar que el sistema de pensiones sea más igualitario. La creación de un régimen general de pensiones en el que exista una coordinación efectiva entre las distintas instituciones que proveen este derecho podría ser un primer paso. Esto permitiría coordinar políticas públicas en la materia de manera más eficaz y reducir desigualdades, ya que simplificarían la gestión, reduciría la burocracia y establecería reglas uniformes para todos los subsistemas. 

Con el fin de garantizar el derecho a contar con una pensión, se tiene que incluir a la población sin seguridad social en los esquemas de pensiones existentes. Vinculado con el mercado laboral, es importante que se garantice que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres. De igual manera, un sistema de pensiones más equitativo tiene que estar anclado a la creación de un Sistema Nacional de Cuidados. Por último, para financiar el gasto en pensiones y de los demás derechos, es imprescindible discutir sobre una reforma fiscal progresiva, sostenible y con un enfoque de equidad intergeneracional. 

Emilio Sánchez Salazar*

Economista por el Tecnológico de Monterrey. Cuenta con especializaciones en Economía Pública y Desarrollo Sostenible, así como de Economía Aplicada y Ciencia de Datos por la misma institución. Actualmente colabora como investigador en el área de finanzas públicas subnacionales en el CIEP. Sus áreas de interés son el federalismo fiscal, economía del desarrollo, la economía conductual y la ciencia de datos aplicadas al deporte. Ha tenido la oportunidad de incidir en la discusión sobre la coyuntura subnacional por medio de investigaciones que permiten conocer el contexto de la coordinación fiscal actual, así como para fomentar la independencia fiscal de los gobiernos subnacionales. Considera que toda política pública puede ser más efectiva si se implementa desde lo local.

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@ciepmx