GUERRA RUSIA-UCRANIA

Guerra o negociación; pasado y presente

Hoy las superpotencias se encuentran tan cerca de una guerra nuclear como lo estuvieron en 1962, hemos entrado en la fase de mayor riesgo; la de la inevitable derrota de Ucrania. | Jorge Faljo

Escrito en OPINIÓN el

El 1 de enero de 1959 triunfó la revolución cubana en el contexto de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Un radical embargo comercial norteamericano sobre la isla no consiguió derribar al nuevo gobierno cubano. El portal de internet de la biblioteca en memoria del expresidente John F. Kennedy, señala que en 1960 la CIA estableció campos de entrenamiento militar para exiliados cubanos en Guatemala. El 17 de abril de 1961 un grupo de 1,400 exiliados con apoyo logístico norteamericano invadió la isla, pero fue rápidamente derrotado. Al día siguiente de la invasión Fidel Castro declaró que la revolución era socialista y marxista. 

El premier soviético, Nikita Krushev, había prometido defender al nuevo gobierno cubano y, en respuesta a la remilitarización de Alemania y al establecimiento de bombas atómicas norteamericanas en Europa, trató, subrepticiamente, de establecer una base de misiles en Cuba. El 14 de octubre de 1962 Estados Unidos detectó un misil en una base de lanzamiento en Cuba, de inmediato estableció un bloqueo naval a la isla y demandó el desmantelamiento de los misiles. 

Todos los asesores militares del presidente John Kennedy propusieron la guerra nuclear inmediata. Afortunadamente este escuchó a su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson, que insistió en la ruta de la negociación a pesar de ser tildado de cobarde. Se consiguió que la Unión Soviética desmantelará los misiles en Cuba. Pero se ocultó que a cambio Estados Unidos prometió, y cumplió, retirar sus misiles nucleares secretos de Turquía e Italia y no reintentar la invasión a Cuba. Se escondió lo esencial de la negociación para aparentar que triunfó solo la fuerza. 

La humanidad estuvo a punto de autoaniquilarse. Ahora sabemos que lo peor de una guerra atómica no serían la destrucción y los muertos inmediatos, sino generar un invierno nuclear global que impediría la producción agropecuaria durante años. La muerte masiva por hambre en todo el mundo. 

Algunos analistas dicen que Kennedy quedó profundamente traumado por lo cerca que estuvo de autorizar la más terrible catástrofe. Poco después, el 10 de junio de 1963, dio su más genial y trascendental discurso, acerca de la paz. En adelante sintetizo, en tres párrafos, lo más relevante: 

El asunto más importante en el planeta es el de la paz. No una paz impuesta por las armas. Una paz genuina, el tipo de paz que hace que la vida en la tierra valga la pena de ser vivida. Una guerra total no tiene sentido cuando los venenos mortales de una guerra nuclear envenenarían el agua y la tierra hasta el último rincón del planeta para las generaciones aún no nacidas. 

Gastar miles de millones de dólares al año en armas cuyo propósito es asegurar que no habrá guerra no asegura la paz. Destinamos, nosotros y la Unión Soviética, cantidades masivas de dinero al armamento que podrían ser mejor empleadas en combatir la ignorancia, la pobreza y las enfermedades. Algunos dicen que es inútil hablar de paz mientras los líderes de la Unión Soviética no adopten una mejor actitud. Espero que lo hagan. Pero también creo que debemos reexaminar nuestra propia actitud. Ningún sistema social es tan diabólico que su población carece de virtudes. Incluso si no podemos resolver nuestras diferencias podemos al menos hacer un mundo más seguro dentro de la diversidad. Pensemos en lo que tenemos en común; todos habitamos este pequeño planeta, todos respiramos el mismo aire, todos queremos lo mejor para nuestros hijos y todos somos mortales.  

Los tratados internacionales pueden ser efectivos si existe el suficiente interés de sus signatarios al ofrecer más seguridad y menos riesgos que una incesante, incontrolada e impredecible carrera armamentista. Debemos hacer nuestra parte para construir un mundo de paz. Dicen las escrituras, “Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, hasta sus enemigos están en paz con él.”

Así Kennedy reforzó una de sus frases más famosas: “Nunca debemos negociar por miedo; pero nunca debemos temer a negociar”. Cuatro meses después fue asesinado. 

Hoy las superpotencias, con armas mucho más terribles, se encuentran tan cerca de una guerra nuclear como lo estuvieron en 1962. Hemos entrado en la fase de mayor riesgo; la de la inevitable derrota de Ucrania

Hace una semana Biden, el presidente norteamericano, inició su discurso sobre el Estado de la Nación comparando a Putin, el presidente ruso, con Hitler intentando apoderarse de Europa. Pero Ucrania puede detenerlo, dijo, si Estados Unidos le proporciona las armas que necesita para defenderse. Criticó a los que dentro del congreso obstaculizan sus propuestas de enviar mucho más armamento a Ucrania. Según diversos analistas lo fundamental para Biden es que Ucrania no pierda la guerra… antes del 2 de noviembre; día de las elecciones presidenciales norteamericanas. 

En su discurso Biden dijo que vio con horror como dos héroes que inspiraron su vida, el Dr. King y Robert Kennedy, fueron asesinados. Podría pensarse que lo dijo con el propósito expreso de subrayar su desdén por el también asesinado expresidente John Kennedy, cuya figura resalta en estos días por su manejo negociador de la anterior grave crisis entre superpotencias.  

Empeora mucho la situación que el presidente de Francia, Macron, declaró que no descarta enviar tropas a Ucrania, y que dos generales alemanes, en una conversación confirmada, discutieron la posibilidad de destruir el puente que une a la península de Crimea con Rusia continental con misiles alemanes de largo alcance. Putin dijo que emplearía armas nucleares si se pone en riesgo la existencia del estado ruso. 

No obstante, Putin declaró que está dispuesto a negociar con base en la situación sobre el terreno y sin dejar que una pausa en el conflicto permita el rearmamento de Ucrania. Mencionó ocasiones en las que ha sido engañado y su desconfianza de occidente. 

El 8 de marzo de este año, el presidente turco, Tayyip Erdogan, reiteró su ofrecimiento de ser anfitrión de un encuentro entre Ucrania y Rusia para poner fin a la guerra. Al día siguiente, el 9 de marzo el Papa Francisco declaró: 

¨Creo que es más fuerte quien piensa en el pueblo y tiene la valentía de levantar la bandera blanca y negociar. Negociar es una palabra valiente. Cuando ves que estás derrotado ten el coraje de negociar. Te da vergüenza, pero si sigues así, ¿cuántas muertes habrá? Hoy, por ejemplo, con la guerra en Ucrania, son muchos los que quieren actuar como mediadores. No te avergüences de negociar antes de que las cosas empeoren¨.

Ucrania reaccionó con indignación al mensaje del Papa. El ministro de relaciones exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, declaró que el más fuerte es el que toma el lugar del bien en la batalla entre el bien y el mal, y no trata de equipararlos llamando a negociaciones. 

Si el enfoque occidental es una guerra santa, entre el bien y el mal, lo que prevalece es un delirio que coloca a toda la humanidad en el peor de los riesgos posibles. 

Jorge Faljo

@JorgeFaljo