CARLOTA ANTUNA

El Campo Libre de Carlota Antuna

Carlota Antuna emerge como una figura poco conocida en la historia mexicana, a pesar de su significativa contribución política y periodística durante el régimen de Porfirio Díaz y el inicio de la Revolución. | Fausta Gantús

Escrito en OPINIÓN el

Entre las mujeres que tomaron acción en el contexto del ocaso de la etapa gobernada por Porfirio Díaz y la coyuntura revolucionaria, participando en la prensa y en la formación de clubes políticos, está Carlota Antuna de Borrego, de quien la historiografía y la prensa repiten casi siempre los mismos escasos datos: que fue directora de El Campo Libre y que militó en la oposición al gobierno del general Díaz.

Muy poco es lo que se sabe en realidad de esta mujer y de su periódico, del cual sólo he podido encontrar el ejemplar 125, del año III, correspondiente al 8 de diciembre de 1907, que se conserva en la hemeroteca digital del Center for Research Libraries. Se trataba de un Semanario Liberal Independiente, como rezaba el subtítulo, y según los datos recogidos se publicó de 1905 a 1908 en la ciudad de México. También, según algunos testimonios y registros, en sus páginas colaboraron periodistas como Dolores Jiménez y Muro, Herminia Garza y Mimí Derba. Sin embargo, en el ejemplar apuntado sólo encontré colaboraciones masculinas, las de: Luciano Pagaza, Edín B. Guillén y Pelaéz, Jesús Medina, J. D. Ramírez Garrido, Alfonso Esquiros (escritor francés de quien reproducen una obra), Teodoro Hernández y unas pocas notas sin firma que si nos atenemos a las convenciones de época debían ser redactadas por quien dirigía o editaba. En este caso, como en el periódico únicamente aparecía el crédito de la directora, debemos suponer que era ella quien las elaboraba, pero no tienen mayor relevancia porque sólo constituían avisos o aclaraciones.

Que el impreso tenía un sello claramente liberal lo constata la inserción de la nota “Bandera Roja” para “El Campo Libre”, suscrito por Guillén y Pelaéz, en la que se exponen y sostienen principios liberales, se hace una defensa de la libertad de pensamiento y una crítica el clericalismo. También en contra de la religión católica escribía Pagaza en “El culto a los santos”. Lo que no es tan claro, en este único número, es la oposición al gobierno nacional; aunque años más tarde Teodoro Hernández, quien colaboró en el impreso, anotaría, que fue uno de los que “se enfrentó a la dictadura”. 

Estoy consciente que no se puede hacer una valoración del impreso a partir de un solo ejemplar, pero considero que sirve para tener una aproximación; es muy probable que El Campo Libre haya combatido a la administración porfirista, pero habrá que seguir investigando y encontrar más indicios de ello. Y es probable porque su directora, Carlota Antuna, fue una de las fundadoras del Club Femenil Antirreeleccionista “Hijas de Cuauhtémoc” constituido en junio de 1910 –al que renunció un año después– que, como su nombre lo expresa, combatía la continuidad de Díaz y de otros cargos de elección. Poco después, en noviembre de 1911, la encontramos formando parte del Centro Femenil Nacionalista “Hijas de Juárez”, asociación que apoyaba la causa de Francisco I. Madero. A diferencia de las “Hijas de Cuauhtémoc”, al que abandonó pronto, en las “Hijas de Juárez” se mantuvo activa y en 1914 la encontramos como representante del Centro Femenil entre las agrupaciones y clubes que participaron en la recepción organizada para recibir a Venustiano Carranza.

De su labor como escritora, especialmente en el área de la poesía, dan cuenta obras como Sensitivas, que publicó en 1903. Y de su labor en el periodismo queda constancia en el artículo “¡Infierno, condenación eterna!” el cual, probablemente, haya sido publicado originalmente en el semanario que ella editaba y que recogió y reprodujo El Nigromante en su edición del 22 de mayo y del 12 de junio de 1905, en que hace un duro ataque a la religión y defiende la libertad de pensamiento y el progreso intelectual. Así, entre otras cosas apunta: “¡Infierno, condenación eterna, más allá de la tumba después de haber sufrido y llorado tanto acá en la tierra!... ¡Mentira! Grosera y estúpida amenaza inventada solamente con el procaz objeto de amedrentar a los espíritus débiles de los hombres incultos a fin de que sacrifiquen la libertad de conciencia y aún sus intereses y porvenir a las miras ambiciosas y mezquinas de esos tan llevados y traídos ministro de la religión de Cristo.” Y concluía su artículo exhortando a sus lectores y lectoras: “Adelante, y adelante; progreso y sólo progreso; progreso intelectual y moral, es sin duda alguna, el destino perpetuo, la misión indefinida de las almas inmortales”.

Queda claro que aún falta por constatar su labor como opositora al régimen porfirista, lo que es indudable es su militancia política y, en este único escrito, su postura crítica al status quo, a las creencias religiosas, a la sociedad mexicana, en fin, sus convicciones racionales y su actitud moderna.

Fausta Gantús*

Escritora e historiadora. En el área de la creación literaria es autora de varios libros, siendo los más recientes Herencias. Habitar la mirada/Miradas habitadas (2020) y Dos Tiempos (2022). En lo que corresponde a su labor como historiadora, es Profesora-Investigadora del Instituto Mora. Especialista en historia política, electoral, de la prensa y de las imágenes, ha trabajado los casos de Ciudad de México y de Campeche. Autora del libro Caricatura y poder político. Crítica, censura y represión en la Ciudad de México, 1867-1888 (2009). Coautora de La toma de las calles. Movilización social frente a la campaña presidencial. Ciudad de México, 1892 (2020). En su libro más reciente, Caricatura e historia. Reflexión teórica y propuesta metodológica (2023), recupera su experiencia como docente e investigadora y propone rutas para pensar y estudiar la imagen.

Fausta Gantús

@fgantus