ELECCIONES 2023

Última llamada

Es hora de lograr la mayor unidad posible en torno a una candidatura única. | Marco Adame

Escrito en OPINIÓN el

A unos días de las elecciones del 4 de junio, la atención está puesta en el Estado de México, la entidad insignia del priísmo nacional y de la alianza opositora. Hay incertidumbre sobre los resultados, pero abundan los pronósticos y predicciones sobre su impacto en las elecciones presidenciales del 2024 y sobre el futuro político del país.

El Estado de México ha sido considerando un laboratorio del acontecer nacional por su extensión y posición geoestratégica, por el peso específico de su padrón electoral, con 12.6 millones de electores y por el peso de su clase política; su influencia que ha sido determinante para el desarrollo político de muchas entidades y para la presidencia de la República, en especial, en tiempos del PRI como partido hegemónico y como partido dominante.

Sin embargo, la importancia relativa de la entidad mexiquense debe ser analizada con toda objetividad y debe ser desmitificarla. Ganar la gubernatura del Estado de México no significa tener el control electoral de la entidad, mucho menos es predictiva del triunfo en la presidencia de la República.

Sin dejar de reconocer el interés de la contienda mexiquense, esta debe analizarse en sí misma. Lo que suceda el domingo 4 de junio, reflejará de alguna manera el comportamiento electoral estatal y nacional de los últimos años; la transición democrática y la alternancia política en el país, que  modificó  el mapa político y que terminó con la dominancia del PRI; la intervención ilegal y desproporcionada del gobierno federal y su partido en las elecciones; y la nueva conformación de la campaña electoral, con dos coaliciones en contienda y una creciente participación ciudadana que busca llevar la participación en las elecciones al 60%.

Hasta ahora, ni la alianza ni la coalición puede asegurar el triunfo, la guerra de las cifras anticipa una contienda cerrada de pronóstico reservado. Tan pronto se conozcan los resultados, vendrá el posicionamiento de las fuerzas políticas y las decisiones sobre el método y las candidaturas a la presidencia, al congreso y a las gubernaturas, alcaldías y congresos locales.

Sea cual sea el resultado, esta elección será la última llamada a las fuerzas políticas para abrir el método y el proceso de selección de candidaturas a la participación ciudadana. Ante la falta de un liderazgo incuestionable en la oposición, será el método -abierto, participativo y democrático-  el que permita que crezca una candidatura ganadora y el que defina la próxima elección.

A estas alturas, parece un contrasentido que haya predominado el cálculo político y los intereses particulares de los grupos que influyen en las dirigencias partidistas, sobre la urgencia y la necesidad de unirse contar para elegir a la mejor candidatura de la alianza opositor y para ganar las elecciones del 2024.

Pese a todo, aún hay tiempo. Es momento de abandonar la arrogancia y la cerrazón y de abrir el método de selección de candidaturas a la más alta participación de la ciudadanía. Es hora de lograr la mayor unidad posible en torno a una candidatura única. Esta es la mejor manera de construir una candidatura ganadora.