#LACÁBALA

Macedonia con guinda y verde

Las posibilidades de los morenistas potosinos que aspiran al Senado dependen de si van o no en alianza con el gobernador. | Adriana Ochoa

Escrito en OPINIÓN el

Con una manta detrás, el presidente estatal de Morena en San Luis Potosí, Sergio Serrano Soriano, dio la más reciente de las ruedas de prensa sobre la elección de consejeros distritales.

La manta cuestionaba la limpieza del proceso, gráficamente señalaba prácticas viejas triquiñuelas del PRI y acusaba de intromisión a la delegación federal del Bienestar, al Partido Verde gobernante en la entidad y al gobernador, Ricardo Gallardo Cardona. No palabras, sí un enorme dinosaurio, un cerdo, un mapache y una rata con una pequeña foto de Gallardo Cardona, de enero de 2015, cuando era alcalde con licencia de la conurbada Soledad de Graciano Sánchez y fue detenido por presunción de ingresar a sus cuentas personales recursos de procedencia ilícita.

La novela de lamentos del grupo cercano al dirigente y de morenistas procedentes de añeja izquierda, ha tenido algunas réplicas, socarronas las más suaves y violentas otras. En una anterior presentación para medios, en un café, una ex diputada local, Angélica Mendoza, se presentó con un grupo a insultar y abollar la causa de los compañeros de partido que reclamaban limpieza en la elección. Acusaron a Serrano y los de la mesa de corruptos y “lacayos de Ackerman”.

En ese batidero de irregularidades y acusaciones, hubo evidente intervención Verde en la elección, como también hubo apoyo del partido del gobernador para llevar votos a la consulta revocatoria de abril, pero de eso ningún morenista se quejó. Si en la consulta no se movilizan las estructuras del gallardismo, las cuentas de Morena-SLP sobre participación hubieran sido el hazmerreír de ese ejercicio tan sentido para el presidente López Obrador. La razón es muy sencilla: Morena en San Luis no tiene ni de lejos una estructura clientelar, ordenada y eficaz como la maquinaria electoral del gobernador.

A los morenistas potosinos les tocó elegir 70 consejeros estatales. Se convocó a la población abierta a votar, con cierto clip para ampliar bases: los ya afiliados debían firmar un documento de reafiliación y el resto de afiliación. Los morenistas inconformes señalan inducción al voto por parte de operadores, candidatos a consejeros que a su vez eran escrutadores de las casillas, participación activa empleadas y empleados del DIF estatal y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del Gobierno del Estado, así como la injerencia masiva de personal de la delegación de la Secretaría del Bienestar en San Luis Potosí.

El mandatario potosino ha contestado a las acusaciones de intromisión que de haberlo hecho, como le acusan, “habría barrido con todo”. Una salida simplista: Gallardo es un animal político y sabe del valor y alcance de los acuerdos. El 23 de junio estuvo Adán Augusto en San Luis Potosí, como en diferentes fechas estuvo en otras entidades, y Gallardo prácticamente “lo destapó” como opción del aliado Verde al 2024. Hay que dejarlo preciso: el aliado del gobernador potosino no es Morena, es el presidente de la República, quien apostató de considerarlo públicamente “un mafiosillo”, lo ha arropado y defendido en sus mañaneras.

Los morenistas perdedores presumen lugares locales asignados para figuras centrales de Morena: Rita Ozalia Rodríguez es hermana de la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, y Mario Alberto Godoy Ramos es familiar de la fiscal general de la Ciudad de México, Ernestina Godoy Ramos, ambas ligadas a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. También “se aseguraron” los lugares de diputados locales y otros morenistas colaboradores del gobernador y del delegado federal Gabino Morales.

¿Morenista trabaja para el gobernador Gallardo en San Luis? Sí, es su aliado y se nota en su adocenada presencia en un Congreso local donde una mansa oposición desechó el debate desde el principio, en pro de “acuerdos” que permitan “transitar” el trienio sin dificultades. Ni con el pétalo de un acuerdo legislativo. Las posibilidades de los morenistas potosinos que aspiran al Senado dependen, en la constitucional, de si van o no en alianza con el gobernador; si no van, pinta para dos del Verde y oportunidad de la tercera para otra fuerza política… que no sea Morena.

Le dan más diversidad a esta ensalada el PRI y el PAN. El primero, no ha sido ni para apoyar a sus alcaldes en las presiones para que Gobierno decida y ejecute sobre los recursos para obras. Y los azules, perdidos en la mediocridad y las batallas internas, que no asoman las narices a la calle antes de salir sin reportar al jefe político real del estado lo que van a hacer. La vida interna de esos partidos pasa por el despacho del gobernador verde.

Como único dueño de esta empalagosa macedonia de signos políticos, pura política de campanario, el gobernador Gallardo tiene abierto el camino para construir alianzas más rentables con el centro. Sí, la política hace extraños compañeros de cama.