#ENLAMIRA

Los Ángeles de Lourdes Grobet

Al irse de esta dimensión de la vida, la fotógrafa Lourdes Grobet todavía alcanzó a armar su funeral en el Salón Los Ángeles. | Ulises Castellanos

Foto: Ulises Castellanos
Foto: Ulises Castellanos
Escrito en OPINIÓN el

¿Cómo imaginan su funeral? ¿Han pensado en su propia muerte y quién probablemente vaya a despedirlos? ¿A qué le tienen más miedo, al dolor o a la muerte?

 

Hace unos días se nos fue una mujer talentosa, divertida, irreverente y disruptiva. Su nombre: Lourdes Grobet, fotógrafa mexicana de primer nivel. Y al irse de esta dimensión de la vida, todavía alcanzó a realizar una última aventura, armar su funeral en el legendario Salón Los Ángeles de la Ciudad de México.

Apenas el viernes pasado recibí la noticia vía Whats de su muerte, y de inmediato la tristeza invadió mi cuerpo. Empecé a recordar sus imágenes, sus bromas, sus enseñanzas, sus fiestas y su alegría en vida; estaba procesando la noticia cuando minutos más tarde me llega la invitación para su “despedida” en el Salón Los Ángeles, me pasmé unos segundos -incluso dudé del segundo mensaje- y después solté una carcajada culposa. Lourdes nos tenía reservada aún, un último acto subversivo. Su funeral en un salón de baile con taquitos, chelas, vino y mezcal.

Un viejo amigo, Edgardo Bermejo, escritor mexicano y muchos años agregado cultural de nuestro país en China y Dinamarca, me llamó el sábado y me dijo: -paso por ti y nos vamos a Los Ángeles a despedir a Lourdes- Cuando llegamos a las puertas del Salón todavía preguntamos tímidamente a los guardias de la  entrada, “venimos al funeral de Lourdes” ¿es correcto? ¿Si es aquí? La sola frase era rarísima. Y entramos.

Varias veces había estado de fiesta en ese Salón, pero jamás despidiendo a una amiga, que recién había fallecido y de la que ya sólo quedaban cenizas. Recordé de inmediato mi primera vez en ese lugar, y fue en 1993 cuando ahí mismo se llevó a cabo la fiesta “after” a la inauguración del Centro de la Imagen; mientras caminábamos al fondo de la pista, veíamos las fotos de Lourdes y recordaba otras ocasiones en ese lugar, los cumpleaños del maestro Froylán López Narváez y la última fiesta de la revista Generación con Carlos Martínez entre otras borracheras.

Todo era muy extraño en ese contexto, había música, taquitos y alcohol, pero al fondo Lourdes en una urna. La mezcla de sensaciones era inusitado, extravagante, triste y alegre al mismo tiempo.

Al primero que abrazamos fue a uno de sus hijos, el rockero que amenizaba las fiestas de su madre hace años en la casa de San Jerónimo, donde bailamos, bebimos y fumamos de todo. De inmediato fuimos hasta la urna a rendirle homenaje y abrazarla de corazón.

Ahí estaban sus cuatro hijos, Ximena, Alejandra, Juan Cristóbal y Javier. Rodeados de luchadores enmascarados, parte del trabajo de Lourdes y fotos de su vida familiar, más otras ofrendas. Costó trabajo adaptarse al principio, pero después fueron llegando los colegas y amigos, y la velada iba tomando forma.

Con la primera que me fundí en un abrazo entrañable, fue con la querida Lourdes Almeida que no paraba de reír y llorar al mismo tiempo. Ellas fueron amigas por décadas. Después Edgardo y yo hicimos una pausa y nos sentamos a brindar por Lourdes Grobet.

Al poco tiempo, eso ya era una fiesta, la música de fondo no paraba, por momentos, parecía imposible que eso fuera un funeral, llegué a alucinar que de pronto, saldría de por ahí Lourdes Grobet muerta de la risa solo para ver quiénes realmente estaríamos en su funeral. Pero ya nunca salió.

Alrededor de la urna con sus cenizas, estaba una foto que su hijo Xavier le había tomado a ella, días antes antes de morir, era estremecedora. Todas las conversaciones giraban en torno a Lourdes. Hacia la tarde-noche, ya éramos cerca de 200 personas, por ahí como mínimo.

En mi caso, antes de conocer a Lourdes Grobet en persona hace años, recuerdo perfecto que alguien me mostró su foto en el famoso “vocho”, donde ella tenía pintada el torso y la cola de una sirena en la portezuela del piloto. Era genial.

La primera vez que Lourdes fue a mi casa de Coyoacán, fue en 1995, en mi cumpleaños, la recuerdo perfecto, con coleta, su playera blanca y sus pantalones de mezclilla, tengo un foto de ella en la casa, junto a Elsa Medina y Julio Candelaria, con varios colegas de entonces. Hay otras fotos de aquella fiesta donde aparece ella feliz, riendo junto a Sandra Licona, Ernesto Ramírez , el “Chato”, Víctor Mendiola y varios más. Por ahí estaban también Silvia Calatayud, Ernesto Lehn, Duilio Rodríguez, Omar Meneses, Carlos Meraz, Fernando Acévez y Carlos Martínez entre muchos otros. Nos amanecíamos en Coyoacán y ella era siempre de las últimas en irse. Yo cumplía entonces 27 años y desde entonces nos caímos bien.

En lo personal, siempre admiré su trabajo y su personalidad, nos vimos en muchas otras ocasiones, expos, conferencias, encuentros y reuniones informales.

Todas las imágenes de ella se me venían a la mente en esa extraña y surreal despedida. Lourdes Grobet era una mujer sin fronteras, no desperdiciaba un segundo en su proceso creativo y desarrollo profesional. Era un tsunami de ideas llena de energía.

Su muerte me hizo reflexionar en la nuestra y cómo desearíamos ser recordados. En esa noche tan especial, más que un funeral de caras largas, era una celebración a la vida de Lourdes. Ahí andaban Antonio Turok, Mendiola, Cecilia Candelaria, José Antonio López, Carlos Aranda, Paty Aridjis, el “Chato” y César Martínez, entre escritores, gente del cine y la música. Todas y todos convocados por ella, junto a sus fotos. Incluso, llegaron por ahí algunos personajes de la Lucha Libre que fueron parte de uno de sus mejores libros.

Lourdes Grobet, tenía 81 años cumplidos, estudió arte en la Ibero, y a lo largo de su carrera tomó más de 30 mil negativos, en la era digital la cifra es una incógnita, pero su mirada era muy particular. En 2014 recibió la medalla nacional al mérito fotográfico otorgada por la Fototeca Nacional. Era una mujer incansable y que literalmente se enamoraba de sus historias. Ella decía que los maestros que más la habían influido en su trayectoria eran Mathías GoeritzAceves Navarro y El Santo. No cabe duda, la vamos a extrañar. 

Si quieren ver su trabajo, asómense a la página www.lourdesgrobet.com se van a sorprender.

Temas