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Recobrar el sentido de urgencia para resolver la guerra en Ucrania

Recobrar el sentido de urgencia implica recuperar el origen de las conversaciones que se llevaron a cabo en diciembre de 2021 y enero de este año. | Rubén Beltrán

Escrito en OPINIÓN el

Hoy por hoy no veo con qué hilos, con qué voluntades, se podría tejer un escenario de paz en Ucrania. Las posiciones maximalistas de ambos lados parecieran vislumbrar una derrota total del contrincante. Espejismos de la retórica belicista. La realidad está en otro lado.

Un aspecto está dado por los orígenes del conflicto (la invasión rusa) y otro lo marca la realidad en el terreno. El invierno marca un ritmo lento a la contienda y la hace más cruel para los ciudadanos. Parece que la guerra se resolverá muy tarde para millones de ucranianos

Las sanciones, sin duda, tal y como lo insinuaba el canciller austriaco hace meses, si bien están destinadas a minar la economía rusa, han infligido un daño aún no cuantificado a la economía global ya deteriorada por la pandemia.

El altísimo costo de la transición energética anticipada que se impuso a Europa es el otro filo de la espada que castiga a Rusia en la venta de gas y petróleo. Lo que nadie sabe con certeza, es cuánto tiempo podrá/querrá resistir la población europea los costos que ello acarrea.

Es un hecho que el mundo vive un dilema: por un lado la lucha por el respeto al derecho internacional y por el otro la pulsión realista de encontrar una solución –más allá de la victoria total que muchos pregonan– que ponga fin al deterioro social que sufre Ucrania.

De la urgencia por encontrar la paz y de resolver la contienda en favor de la justicia para Ucrania, se derivan las posiciones que alimentan la idea de una victoria total y/o de la implosión del régimen ruso: el realismo nos obliga a preguntar si estos escenarios son viables.

Paradójicamente, el tiempo que transcurre (y probablemente transcurrirá) antes de que esas soluciones maximalistas cristalicen, corre en contra del sufrimiento que padece el pueblo de Ucrania. Se está perdiendo el sentido de urgencia para resolver esta guerra.

Recobrar el sentido de urgencia implica recuperar el origen de las conversaciones que se llevaron a cabo en diciembre de 2021 y enero de este año. Con ello señalo que se podría regresar al estado que tenían las fronteras antes del 24 de febrero.

Recuperar el sentido de urgencia debería regresar a un diálogo multipartita que colabore a encontrar el equilibrio en la mesa de diálogo. Biden ya ha dado alguna señal de tener la intención de hablar con Putin, “aunque no ahora”.

Nadie se sienta voluntariamente a una mesa si hay condiciones de derrota preestablecidas. Debemos de tomar en cuenta que lo que viene muy probablemente no se asemejará para ninguna de las partes, a las capitulaciones de 1914 y 1945. 

En contra de un escenario de negociaciones habrá un gran sentimiento en contra de muy importantes sectores de la opinión pública. Vuelvo a señalar, el final no es como lo pintan. No se puede planear el futuro de un país con base en escenarios que dependan de acciones fortuitas.

Nada sustituye la ventaja de negociar en una mesa pareja con las cartas expuestas. Aguardar por soluciones fortuitas, aunque algunas a veces cristalizan, es confiar en el azar. Es volver a apostar al asesinato de Fidel. 

Las partes en conflicto tendrán que redefinir sus líneas rojas: Ucrania la recuperación de territorios ocupados, reconstrucción y financiamiento. Rusia, la garantía de neutralidad de Ucrania y definir modalidades de retorno de territorios. 

Puntos de quiebre: 1. Ucrania y Occidente intentarán recuperar los territorios ocupados incluyendo Crimea y utilizar los fondos bloqueados rusos para la reconstrucción. Buscarán además, la instauración de un tribunal de crímenes de guerra

Puntos de quiebre: 2. No veo que Rusia acepte la devolución de territorios antes del 24 de febrero de 2022; Crimea en general y en particular Sebastopol juegan un papel estratégico (control del Mar de Azov y acceso al Mar Negro, que Rusia considera vital. 

Pienso que Rusia podría poner menos trabas a la devolución de otros territorios si se recupera la fórmula de los Acuerdos de Minsk, en la parte en la que Ucrania se comprometió a una reforma constitucional que les otorgara una mayor autonomía de gestión. 

Los puntos de quiebre mencionados, la persistencia de las sanciones y la amenaza de apropiación de bienes embargados, anularían estas ideas y nos regresarían al escenario actual de guerra de desgaste, de cansancio de la población y de esperanza en un giro tipo Deux Ex Machina.