Opinión

2021: ¿La elección más compleja?

El proceso electoral 2021 no será el Apocalipsis de nuestro sistema político. | José An-tonio Sosa Plata

  • 17/09/2020
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Hace algunos días arrancó formalmente el proceso electoral 2021. Según Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), el evento será "el más grande y complejo" de la historia democrática de México.

La declaración no es nueva ni sorprendente. Desde la elección de 1988 cada elección federal ha sido calificada, más o menos, con los mismos términos. Cada una, desde entonces, ha representado un reto mayor por el ambiente de confrontación que surgió cuando acabó el sistema de partido dominante que tuvo el país durante varias décadas.

La elección será grande y compleja, cierto. Pero las autoridades electorales y los partidos políticos tienen la capacidad y experiencia para que el proceso cumpla por lo menos con los principios rectores de certeza, legalidad y profesionalismo a los que están obligados. Si además logran los de paridad, imparcialidad, transparencia, austeridad y objetividad el resultado sería exitoso, gane quien gane.

Por si no lo leíste: Elecciones 2021, entre la madurez democrática y la polarización: INE.

A pesar de que la pandemia seguirá activa para junio de 2021, hasta ahora no hay motivo de preocupación de que la elección o el país se descarrilen. Las pocas voces apocalípticas que ven un choque de trenes no verán cumplida su predicción. La razón es clara. El sistema electoral funciona, quizá no en los términos ideales que se quisiera, pero sí en la medida para mantener vivo el régimen democrático y plural que se consolidó desde el año 2000.

En realidad, los problemas y retos están en otra parte. Por un lado, por los efectos negativos e inciertos del escenario multicrisis que hoy enfrenta el país. Por el otro, porque si los partidos y candidat@s no comprenden el estado de ánimo de la población podrían provocar desde un incremento en la abstención, hasta conflictos en los que predomine la violencia verbal y física.

En otras palabras, si en las campañas se decide transitar por la saturación informativa, los escándalos, los gastos excesivos y el apego a viejos modelos de propaganda (basados en spots inútiles y la creación de conflictos exacerbados) todas las fuerzas políticas terminarán perdiendo. Acciones de este tipo sólo catalizarán las emociones negativas que está provocando en el electorado la pandemia, la crisis económica y la inseguridad.

Lee también: Carla Humphrey. "El covid-19 y las elecciones", Opinión La Silla Rota, 26 Junio 2020.

Un elevado porcentaje de la ciudadanía tiene miedo por la inseguridad, la incertidumbre y la pandemia. También se teme a la vacuna. Pero conforme pasa el tiempo, la economía se ha convertido en la preocupación más grande de la gente. A final de cuentas, lo que más importa es sobrevivir. Y sin todos los recursos que el país necesita para salir de la crisis en el corto plazo, no habrá ningún actor político que pueda concretar una oferta realmente esperanzadora a la sociedad.

En consecuencia, algunos temas políticos relevantes para algunos líderes de opinión —sin duda importantes para nuestra democracia— no están entre las prioridades de la sociedad:  mantener el sistema de equilibrios y contrapesos entre los poderes, la presencia de más partidos en el sistema, los métodos para elegir a sus dirigentes, la intromisión del crimen organizado en las campañas electorales y los conflictos entre la federación y los gobernadores.

Quizás por las razones anteriores, la mitad del electorado no se identifica con algún partido político, según consigna la encuesta más reciente de Enkoll. El hecho también se explica porque los partidos de oposición siguen debilitados y sin los liderazgos capaces de contrarrestar con efectividad la estrategia de comunicación del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Consulta: AMLÓMETRO. Segundo Informe de Gobierno. Encuesta Enkoll, Agosto 27, 2020.

En un escenario tan complejo, el reto en la selección de las y los candidatos será uno de los más importantes. En las elecciones de gobernador, los personajes tendrán un peso mayor que los partidos. Algo similar sucederá con las elecciones de presidentes municipales y alcaldes en la CDMX.

En la disputa por los Congresos y otras posiciones la lucha se centrará en los partidos, sobre todo ante la imposibilidad de identificar o conocer a la amplia oferta de candidt@s que estarán peleando minuto a minuto en los medios digitales, pero sobre todo en las redes sociales.

La pandemia hará más grande la crisis de partidos y liderazgos que se ha venido gestando desde mucho tiempo antes de la pandemia. La tendencia debería ser en sentido contrario, porque cualquier crisis abre ventanas de oportunidad a nuevos liderazgos. Pero hasta ahora no se observan en nuestro sistema de partidos las estrategias o acciones para competir contra la hegemonía que mantiene en imagen y liderazgo el Jefe del Ejecutivo.

A poco más de ocho meses de que se realice la elección, se puede hacer mucho para dar un giro de 180 grados y fortalecer aún más nuestra democracia. Lo peor que puede pasar es que sea una jornada electoral más y que no se produzcan los cambios que necesita el país para resolver la crítica situación que se vive.

La oportunidad de marcar un antes y un después del 6 de junio de 2021 es posible. Se puede aún evitar que las campañas estén dominadas por los videoescándalos, los conflictos exacerbados, las fake news y los debates que no aportan nada y terminan siendo un pobre espectáculo en el que imperan las descalificaciones y no los argumentos para resolver.

Lee más: AMLO no es árbitro electoral: INE; poner freno, piden analistas.

Lo más conveniente es retomar el sentido profesional de las estrategias, agendas, narrativas, contenidos y propuestas de tod@s quienes competirán por un cargo. Es posible. La experiencia nacional e internacional de los últimos años nos ha aportado un gran conocimiento para explorar nuevos modelos, nuevos proyectos y nuevas fórmulas.

La agenda temática está bien definida. Las crisis establecen con claridad las prioridades. En las campañas que vienen, no deben imponerse la mentira, la insensibilidad, ni las promesas falsas. El conflicto debe estar presente, sin duda, pero no teniendo como eje al pleito sino la confrontación civilizada de diagnósticos, proyectos, ideas y propuestas realistas.

De igual forma se tiene que poner especial atención al humor social. Será un proceso profundamente emocional, en el que la ciudadanía no espera ver espectáculos burdos y alejados de sus preocupaciones más profundas. La elección intermedia será inédita por el contexto. Trabajemos para que también sea inédita por crear el nuevo paradigma electoral y de comunicación política que tanta falta le hace a nuestro país.

Recomendación editorial: Javier del Rey Morató. Comunicación política, internet y campañas electorales: de la teledemocracia a la ciberdemocracia. España, Editorial Tecnos, 2019.

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