Opinión

2020: año crucial frente a la crisis climática

La tarea es de todas las personas que habitamos la Tierra por lo que debemos modificar muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. | Leonardo Bastida

  • 04/01/2020
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A partir de este 1 de enero de 2020 inicia la cuenta regresiva para comenzar a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero a fin de evitar un incremento considerable de la temperatura del planeta para 2030. De acuerdo con la iniciativa C40, la cual conjunta a los gobiernos de muchas ciudades, cuerpos académicos y activistas alrededor del mundo para poder lograr que mediante políticas públicas con enfoque de sustentabilidad, los grandes núcleos urbanos comiencen a modificar sus patrones de crecimiento, de transportación, de almacenamiento de alimentos y de cuidado del aire, este año que comienza es crucial para lograr la meta de los Acuerdos de París.

Estos acuerdos son parte de una agenda internacional promovida por la Organización de las Naciones Unidas en materia de Cambio Climático desde 2015 con el objetivo primordial de evitar que la temperatura del planeta aumente más de 1.5 grados, con un máximo de dos grados, durante las próximas décadas, y así evitar consecuencias climáticas catastróficas.

El reto principal establecido por la agenda internacional es la reducción considerable de emisión de gases con efecto invernadero y considerar que el pico máximo de emisiones de este tipo de gases, cuya característica principal es absorber el calor de las radiaciones solares, se debe alcanzar para este 2020, y a partir de este año, los niveles deben comenzar a reducirse de manera considerable en cada país y en cada núcleo urbano.

Estos acuerdos dan continuidad a lo que durante finales del siglo pasado y la primera década de este siglo fue denominado el Protocolo de Kioto, que pretendía que los países con altos niveles de desarrollo fueran quienes redujeran sus emisiones, pero no incluía a los países con menores niveles de crecimiento económico, en los cuales se concentra el mayor volumen de población. Mediante los acuerdos, se determinó que dicha reducción de gases era responsabilidad de todas las naciones.

De esta manera, a partir de este año, más de 190 países comenzarán a implementar medidas al respecto para ser evaluados en 2025.

Sin embargo, no sólo los países han buscado dar respuesta al desafío. Más de 90 ciudades alrededor del mundo se han sumado a un pacto global para lograr que los mayores centros de población del planeta realicen acciones concretas en la materia y reduzcan sus emisiones de gases de manera considerable hasta lograr, en 2050, que las urbes no generen impacto en el medio ambiente.

En el caso de nuestro país, la Ciudad de México y Guadalajara se han sumado a esta iniciativa que propone, entre otras cosas, regular de mejor manera los nuevos complejos inmobiliarios a fin de que funcionen con energías más limpias; haya un mejor manejo de desechos mediante el reciclaje, la composta y el tratamiento de los mismos, y se produzca una reducción en la generación de los mismos, a fin de reducir en un 35 por ciento las emisiones derivadas de los desechos y su manejo; la mejora a la alimentación, pues parte de las emisiones derivan de la industria alimentaria y sus modelos de producción, mediante la predilección de agricultura orgánica, promover una dieta más rica en vegetales y reducir el desperdicio de alimentos; reducir la contaminación del aire mediante políticas más estrictas, monitoreos de la calidad del aire más pormenorizados y evaluación del impacto de esta contaminación en la salud de personas, y la promoción de calles libres de combustibles de origen fósil mediante el uso de alternativas de transporte como la bicicleta, caminar, el transporte público, y en menor escala, autos que generen menos emisiones.

2020 representará un parteaguas en las acciones globales para hacer frente a la crisis climática. Las medidas propuestas por los países y las ciudades generarán repercusiones en diferentes ámbitos. Sin embargo, la tarea es de todas las personas que habitamos la Tierra por lo que debemos modificar muchos aspectos de nuestras vidas cotidianas como reducir el uso de automóvil y encontrar otros medios de transporte más sustentables; redefinir nuestros hábitos de consumo; repensar en las necesidades que debemos cubrir, y tener una mayor conciencia ética y bioética de nuestro devenir en el globo terrestre.

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