Opinión

2019, el año trágico

La tendencia para todo 2019, han dicho expertos, es de que este año concluyó con 38 mil homicidios dolosos. | Joel Hernández Santiago

  • 01/01/2020
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Puestos en la tarea de hacer recuentos de los hechos más relevantes durante el año 2019 que ya terminó, tendríamos que anotar como número uno el tema de la inseguridad pública en México. Un tema que a todos tiene preocupados aquí y al que los gobiernos federal, estatales y municipales no le encuentran solución...

Acaso por la parte del gobierno federal se insiste en que hay que corregir las causas que llevan al panorama trágico mexicano. Una de ellas, según su diagnóstico, es la de la pobreza y, por lo mismo, se apoya de manera directa, otorgando recursos a los jóvenes que estudian, que quieren estudiar, que están en condición de desventaja económica y social y, por lo mismo, esta solución fue la más inmediata y que, sin duda, cuesta muchos millones de pesos a los mexicanos, todos.

Sí. Pero no. Resulta que al confundir caridad con políticas públicas el resultado es que los muchachos siguen en la misma condición de precariedad porque los recursos que se les entregan, como se sabe ya, los utilizan en muchos casos para otros menesteres más inmediatos y no para encausarlos a su propia formación y crecimiento educativo y profesional.

Pero sobre todo ocurre que el problema de la delincuencia, del crimen organizado, de la violencia y la impunidad siguen ahí, tan dramáticos... Y esto se ve por los resultados.

Según el informe oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan sólo de enero a septiembre de 2019 se habían cometido 25 mil 890 homicidios en México, siendo Baja California, Estado de México, Jalisco, Guanajuato y Chihuahua los que acumulaban el 41.5 por ciento de estas muertes.

La tendencia para todo 2019, han dicho expertos, es de que este año concluyó con 38 mil homicidios dolosos. En un reporte de Marcos Muédano, para La Silla Rota, establece que tan sólo del 20 al 26 de diciembre de 2019 ocurrieron 520 asesinatos dolosos en el país, lo que equivale a que cada hora murieron 74 personas, al mismo tiempo que en ese lapso, según la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina y Fiscalía General de la República informaron que fueron robados mil 510 vehículos y 33 mil barriles de hidrocarburo.

Es natural que la exigencia nacional persista. La de hacer efectivas las propuestas de que este gobierno federal habría de acabar con la delincuencia, el crimen organizado y la violencia con la instalación de la Guardia Nacional como instrumento eficiente para abatir el gran problema nacional, además de que ésta colaboraría con los gobiernos estatales y municipales para ello.

Pero la situación parece agravarse cada día; la Guardia Nacional se ha visto rebasada pronto por ese panorama de violencia que asola a la República en general y a algunos estados del país con más intensidad.

El presidente de la República hizo hace muy poco un llamado a los gobernadores de los estados de la República para que cumplan con su parte en la tarea de abatir esta inseguridad pública en sus entidades. Sin embargo, éstos argumentan que las reglas de acción parecen dictarse desde las estructuras federales y esto aletarga las soluciones.

Como quiera que sea, el problema está ahí. Y es un problema grave. La expectativa sigue vigente tanto como era antes de las elecciones de julio de 2018 y a un año de distancia de que tomó posición este gobierno el panorama parece empeorarse aún más...

Contener esta situación a través de apoyos económicos a lo que podría ser caldo de cultivo de esta criminalidad y evitar la incorporación de algunos jóvenes al crimen no está siendo suficiente; como tampoco la operación de la Guardia Nacional o la participación de otras instituciones o gobiernos.

Esto, por supuesto, no significa que haya falta de voluntad para solucionar el gran problema, pero sí es suficiente para que de forma urgente se revisen tanto las políticas anticrimen y de lucha en contra de la inseguridad pública, como también los mecanismos y las estrategias y protocolos con los que se quiere abatir el tema.

Una sola muerte sería razón suficiente para mejorar el procedimiento de gobierno, pero ya estamos hablando de lo que podrían ser 38 mil vidas... Acabar también con la violencia, los secuestros, la extorsión, la delincuencia es tarea urgente. No cambiar las estrategias para garantizar la eficiencia institucional es, asimismo, un problema serio para los mexicanos.

Por lo pronto hay inconformidad social por esta situación. Ojalá que se encuentre la ruta eficiente para acabar con ello lo más pronto posible.

Otros temas que requieren atención pronta y eficiente es el de la salud pública. Algo que ha generado mucha inconformidad por la falta de recursos para el alivio humano, para otorgar servicios prontos, eficientes, de calidad y humanos, con todo lo necesario para rescatar a los enfermos de su estado. Los dimes y diretes de quién tiene o no la culpa del desabasto de medicinas, de la falta de presupuesto para adquirir los equipos necesarios y la falta de recursos humanos no llevan más que al deterioro en la salud y a la muerte de muchos.

En el caso de la salud no es falta de voluntad de gobierno encontrar la solución, pero las que se aportan han ido en contracorriente de lo que se necesita ahora mismo. Ojalá sea un propósito de año nuevo el solucionar este panorama desolador en materia de salud pública que, finalmente, no es gratuita porque la pagamos todos los mexicanos con los resultados de nuestro trabajo. No hacerlo es, asimismo, una negligencia de gobierno.

Y tanto más. Lo importante ahora es echar a andar el nuevo ciclo 2020 y buscar soluciones, escuchar a todos y gobernar en democracia, para todos los mexicanos, que somos 128 millones, no sólo treinta millones.