Opinión

Una mexicana en el extranjero

A menudo extrañar se vuelve tan normal, que ya no sabes si este sentimiento se irá o se quedará contigo para siempre. | Mafer Álvarez

  • 19/07/2018
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A menudo extrañar a tu país y a tu gente resulta una actividad cotidiana y con la que aprendes a vivir. Desde antes de dejar México te dicen que "extrañarás la comida", "extrañaras a las personas", "extrañarás el tráfico", "extrañaras el idioma" y un sin fin de cosas para las cuales tú crees te vas preparando, pero claro que no pasa, porque ya que lo vives encuentras el problema.

Hay personas que salen del país para vivir fuera el resto de su vida, mientras que hay otras que solo comparten contigo unos meses, para después regresar a México. Durante ese tiempo, sientes que haces una "familia", una familia que eliges para pasar los famosos "domingos de vacios" como algunas personas lo llaman, para festejar cumpleaños y que resultará el cumpleaños más singular que vivas, porque no será tu familia la que entre por la puerta de tu recamara cantándote "las mañanitas", será un grupo de amigos cantándote "cumpleaños feliz" y además tu tendrás que invitar la comida, porque claro a donde fueras haz lo que vieres.

Esa familia con la que eliges pasar vacaciones, días feriados (que vaya que los hay), con las que primeras que hablas cuando algo bueno o malo te pasa, ya que en México aún duermen, se convierten en indispensables para tu día a día.

Pero ¿qué pasa cuando ese amigo se vuelve a México o cuando ha terminado su periodo y se regresa, a su casa, con su familia, amigos, es decir, a su país? Pues, sin lugar a dudas te deja un hueco tan grande, que en cada despedida te preguntas si todo vale la pena, ya que te quedas con sentimientos encontrados, por un lado una felicidad enorme porque sabes que no eres la única persona que extraña México y porque esa persona vuelve al país con la cultura más increíble del mundo.

Pero al mismo tiempo, te quedas con el corazón apachurrado, porque sabes que la próxima vez que veas a esa persona tal vez será dentro de un año, o tal vez no lo vuelvas a ver, pero también piensas que esa persona es tan valiente como tú, porque a pesar de las cosas no tan favorables que existen en nuestro país, ha decidió regresar a luchar desde ese lado, sin abandonar y más bien uniéndose con otras millones de personas que diario hacen grande al país. A final de cuentas, regresa a México y ¡qué suerte!

A menudo extrañar se vuelve tan normal, que ya no sabes si este sentimiento se irá o se quedará contigo para siempre, y tú aún no sabes si volverás o esperarás un poco más. Pero de lo que si estoy segura es que se quedarán todas y cada una de las personas que fuera de México siguen siendo México, todas aquellas anécdotas en las que siendo extranjera son anécdotas que solo un mexicano entiende, aquellos viajes que se hacen "a la mexicana y de bote pronto", aquellos momentos de soledad en los que un chocolate hecho por tu abuela no te vendría mal, aquellos momentos de crecimiento en los que te repetías "qué razón tiene mi madre", pero sobre todo de aprendizaje, en los que hoy que vives en el extranjero estas más orgullosa de ser mexicana que cuando vivías ahí, porque ya no eres la misma que salió aquella mañana de septiembre del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y también ¡qué suerte!

A menudo extrañar a tu país y a tu gente resulta una actividad cotidiana y con la que aprendes a vivir.

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