Opinión

¿Tecnología al servicio de la democracia?

El caso de las apps para recolectar firmas ciudadanas

  • 16/11/2017
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La tecnología está al servicio de la ciudadanía si, y solo si, se desarrolla de forma colaborativa y en un proceso de abajo hacia arriba. Es decir, donde hay una verdadera participación de la sociedad civil.

Existen muchas ventanas de oportunidad para mejorar la relación gobierno-sociedad mediante la tecnología y una de esas oportunidades es la recolección de firmas ciudadanas. Al digitalizar esta tarea se busca eliminar el desperdicio de recursos,  transparentar el proceso y hacerlo más eficiente.

Dos países que lo han hecho recientemente son Brasil y México. Las plataformas, propósitos, e intereses son distintos, pero se busca el mismo objetivo: ofrecer soluciones creativas a los desafíos de la sociedad actual.

En este sentido, el Instituto de Tecnología y Sociedad de Río de Janeiro (ITS Rio), organización de la sociedad civil, desarrolló la aplicación móvil Mudamos (que en español significa Cambiamos). Una app que sirve para recolectar firmas electrónicas de ciudadanos que desean apoyar propuestas de iniciativas de ley. En Brasil, es posible que los ciudadanos presenten propuestas de ley para que los legisladores las discutan. Si dichas propuestas logran reunir un número determinado de firmas (1.5 millones a nivel nacional, 60 mil a nivel estatal o 300 a nivel municipal), entonces los legisladores tienen la obligación de discutirlas en el pleno. 

Todo el proceso se lleva a cabo utilizando algoritmos públicos disponibles en un repositorio de código abierto (github.com/itsriodejaneiro) y puede ser utilizado por cualquier persona o entidad que desee verificar las firmas. Para garantizar la imparcialidad del ITS Rio en el proceso de recolección de firmas, cada lista de suscriptores se registra en un ledger virtual (blockchain) que autentifica la lista diariamente, asegurando la protección contra el fraude. Ni el ITS Rio ni ninguna otra persona, tiene el poder de alterar estas listas una vez que se han registrado. Al ser una iniciativa de la sociedad civil, esta nueva herramienta es de código libre y de uso gratuito. Esto ayuda a que la tecnología sea un catalizador para incluir temas de comunidades locales que anteriormente no tenían voz en el debate público, ni los medios para influir la agenda legislativa.

En el caso de México, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el uso de una plataforma digital para recabar y presentar el apoyo ciudadano para los aspirantes a candidatos independientes. A través de una app, desarrollada por el Instituto se busca optimizar y agilizar el proceso de recolección de firmas. La aplicación puede ser descargada en un smartphone o tableta, se necesita un registro previo ante el INE como voluntario. Los únicos que pueden usar la app son los equipos que se encargan de recolectar los datos de la credencial de elector y firmas de los ciudadanos que apoyan a dichos aspirantes.

En las primeras semanas de funcionamiento la plataforma presentó fallas y los aspirantes a candidatos presidenciales como Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Pedro Ferriz de Con se han quejado de que esto puede retrasar el proceso y afectar la contienda.

Cada aspirante a candidato a la presidencia de la República debe contar con 866,593 firmas de apoyo distribuidas en por lo menos 17 entidades para hacer válido su registro. Cuentan con 60 días para lograrlo.

Entre los objetivos de la plataforma, garantiza eficacia en la captura de los datos al disminuir errores humanos, reduce el tiempo de captura y protección de los datos personales ya que la información se encripta y se guarda en los servidores del INE y no en los dispositivos de las personas que recolectan la información. Sin embargo, las fallas reportadas incluyen errores desde la lectura de los datos.

La principal diferencia entre Mudamos, la app brasileña y la app Apoyo Ciudadano del INE, es que la primera es una iniciativa colaborativa diseñada con un código abierto. La del INE es una plataforma diseñada a puerta y código cerrado que ha costado millones de pesos. Lamentablemente al preguntar si la plataforma del INEfunciona a la perfección, la respuesta es no. Al preguntar lo mismo acerca de Mudamos, la respuesta es sí.

¿Puede la tecnología cívica ayudar y democratizar los procesos electorales?

Sí, siempre y cuando dicha tecnología se desarrolle aprovechando la experiencia y el know-how colaborativo. El gobierno no tiene la misma experiencia que las startups y organizaciones civiles en el tema de desarrollo de tecnología, esto es algo común en todo el mundo, no solo en México. Ninguna plataforma es a prueba de errores, la sabiduría colectiva nos ayuda a identificar posibles fallas y a resolver problemas.

El desarrollo de este tipo de plataformas representa un costo económico fuerte para las instituciones públicas, pero estas plataformas, sí están bien diseñadas,  pueden convertirse en herramientas vivas que beneficien a la sociedad. El costo no depende solamente de la inversión económica sino del uso y beneficio que se genera con dicha tecnología.

Es necesario que, como ciudadanos, vigilemos la operación de estas tecnologías y las hagamos nuestras. La tecnología no es algo estático y nosotros como ciudadanos tampoco debemos serlo.

@glouch_g | @OpinionLSR | @lasillarota