Opinión

Ordnung muss sein! - ¡Debe haber orden!

México y Alemania son totalmente diferentes. Sí, tienen similitudes entre sí, pero escasas. | Ernesto Cruz Ruiz

  • 28/06/2018
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Para empezar, sus idiomas son tan diferentes que hasta sus traducciones son desiguales, por ejemplo, en alemán se dice “la puente”, y en español “el puente” –incluso en alemán existe algo más allá de los artículos “el” y “la”, el cual sería algo equivalente al “eso” e inexistente en español–. Y si bien se dice que los idiomas influyen la percepción del mundo y la forma en la que pensamos y vivimos, no puedo más que estar de acuerdo con esa aseveración y además, agrego que somos también los usuarios los responsables de mantener o cambiar nuestro actuar, ver y pensar.

Un reto

Sin embargo, y continuando con el ejemplo de los idiomas, para un mexicano aprender y hablar alemán es un reto (aunque no exclusivo de este idioma), puesto que el mexicano no sólo habla, sino que además es capaz de expresar sus sentimientos aun sin decir palabras, o decir mil cosas más sin importar lo que se escribe o lo que se dice –en este caso me refiero al “doble sentido” o a los bien conocidos “albures”–. No obstante, básicamente en el día a día el germanoparlante sigue sus reglas al hablar o escribir, y dice lo que tiene que decir, a veces de manera parca y directa, sin dejar de ser respetuoso; por el contrario, el mexicano es amante de las formas y de la pleitesía, es palaciego y afable, e incluso hasta olvida sus propias reglas al hablar o escribir, puesto que todos entienden de una o de otra forma lo que quiere decir.

Y lo anterior refiere a las reglas y el orden que son dos adjetivos que normalmente son relacionados con los alemanes y con su cultura. Y los teutones cumplen con su cliché, al igual que el mexicano cumple con el suyo de ser espontáneo y desenfadado. Los alemanes tienen la expresión popular “Ordnung muss sein!” – burdamente traducida como “¡debe haber orden!”– que siguen y cumplen. Los mexicanos tenemos “el canta y no llores”, que al igual nos rige en todo momento, y nos otorga una especie de levedad que nos hace flotar por la vida aún en las situaciones más adversas o más críticas.

Exhorto a seguir las reglas

Entiéndase pues este texto no como un reproche a lo que constituye el carácter e idiosincrasia del mexicano, sino como una simple anotación acerca de nuestra percepción “mexicana” del mundo y nuestro actuar “mexicano”. A la vez, este escrito no es una oda a la cultura alemana, sino un contraste y una visión de México desde Alemania. Y dejo en claro que en lo que escribo no hay un deseo implícito de que México se convierta en Alemania, puesto que no sería lo mismo. Al igual que en las traducciones, existen particularidades que no son equivalentes y que no podrían ser expresadas.

Este texto es una invitación a criticar y alterar nuestra realidad en México, nuestra visión y nuestro actuar. Estas líneas constituyen una súplica a abandonar el “valemadrísmo” y la “autocomplacencia”, que nos caracteriza a los mexicanos. Un exhorto a seguir las reglas, aún las más pequeñas. Tan solo piénsese en las visiones alemanas de posguerra, y júzguense los resultados de México en el mismo periodo. ¿Es seguir las reglas la diferencia entre México y Alemania? ¿Dejaremos alguna vez los mexicanos de cantar por no llorar?

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