Opinión

Los retos de la "nueva normalidad" en Barcelona

En Barcelona se empieza a vivir una "nueva normalidad", como suele llamarse al regreso a ciertas actividades. l Alicia Fuentes

  • 04/06/2020
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Barcelona, España. En Barcelona se empieza a vivir una "nueva normalidad", como suele llamarse al regreso a ciertas actividades después de dos meses y medio de pasar colectivamente por un carrusel de emociones. Se acabaron las citas diarias de las ocho de la noche para aplaudir la labor de los médicos y enfermeras desde las balcones o ventanas, aplausos a los que le seguían una especie de conciertos que abrían con "Resistiré" y "I will survive". 

Como muestra del sentimiento de duelo ante el fallecimiento de más de 27 mil personas y más de 239 mil contagiados por el covid-19, esta nueva normalidad ha sido sellada por el luto nacional en toda España. Las banderas de España y Cataluña lucen a media asta acompañadas de un crespón negro en los edificios públicos y en los programas televisivos también se distingue el crespón en la parte superior del televisor como señal de unión ante el duelo. 

Barcelona ya se encuentra en la Fase 1 de 3 que se tienen contempladas en el Plan de Desescalada en España. En la ciudad condal aún se mantiene la prohibición de movilidad hacia sus tres áreas metropolitanas, pues salvo por motivos laborales o médicos nadie puede desplazarse a los municipios cercanos, pero afortunadamente ya se puede salir a correr y andar en bicicleta, los niños y los ancianos ya pueden pasear, aunque no tan libres como se quisiera, ya que se deben respetar los horarios que el gobierno español ha establecido en esta Fase 1 de desescalada del confinamiento: de 6 a 10 de la mañana y de 8 a 11 de la noche los adultos y chavales mayores de 14 años pueden hacer deporte y pasear; de 10 a 12 del día y de 7 a 8 de noche los ancianos son amos de los vecindarios; y de 12 del día a las 7 de la noche el tiempo al aire libre les corresponde a la alegría de los hogares, los niños. 

En la fase por la que atraviesa Barcelona ya se pueden realizar reuniones y paseos de no más de 10 personas, una característica de la nueva normalidad es el uso de cubrebocas como accesorio obligatorio, incluso para niños de hasta seis años. Por ciento, en un conteo rápido que realicé durante un paseo observé que 9 de cada 10 barcelonenses llevan mascarillas, algunos utilizan las típicas azul y blanco mientras que otros llevan este accesorio con diseños y colores diversos.

Ahora, los restaurantes y bares que tienen terrazas al aire libre ya pueden dar servicio en éstas, siempre y cuando el aforo esté reducido al 50% y exista una distancia entre cada mesa de al menos dos metros; eso sí, a medio día del sábado pasado todas las terrazas estaban atiborradas de gente que quería disfrutar de la libertad a medias y del buen clima que ahora hay en Barcelona, así como de tomar un café o un vermut con aquellos a quienes no se ha visto personalmente desde hace más de dos meses. Incluso, ya se autorizó el acceso a la playa para pasear o hacer deporte de manera individual en los horarios establecidos.

Respetando el aforo y las medidas de seguridad e higiene, también se han reabierto gradualmente los comercios, bibliotecas, museos, funciones administrativas de centros educativos, instalaciones deportivas, centros de jardinería, concesionarios y estaciones de verificación de automóviles. 

El inicio de actividades es por demás motivante para todos, pero quizá los más aliviados son aquellos que han sido duramente perjudicados por la crisis sanitaria y el estado de alerta, como los pequeños comercios. No obstante, hay restaurantes y locales que en principio ya pueden abrir, pero permanecen cerrados y no dan señales de próxima apertura. A pesar de que el estado español echó a andar una serie de mecanismos para salvar los empleos y a las empresas, las cifras oficiales de trabajadores en paro en España suman 3.8 millones, lo que se traduce en un desempleo del 14.8% de la población económicamente activa. Todos los incentivos anunciados no fueron suficientes para que Nissan mantuviera abierta su planta en Barcelona, porque el impacto global de la pandemia hace que algunas decisiones se tomen lejos y con criterios de oportunidad distintos. 

Dado que la tasa de contagios por covid-19 ha disminuido y dependiendo de la evolución que se registre en los próximos días, el presidente Pedro Sánchez anunció que el estado de alarma podría extenderse hasta el próximo domingo 7 de junio, claro eso depende de las precauciones y del respaldo que colectiva e individualmente se dé al Plan de Desescalada. No obstante, las autoridades de salud del país aún evalúan acelerar el cambio de fases en cada región del territorio pues es necesario confirmar la disminución del riesgo de contagio con las autoridades locales, quienes en este y otros temas juegan un papel decisivo en la toma de decisiones. 

En ese caso, la Generalitat de Cataluña estaría planteando que el 8 de junio Barcelona pasaría a la Fase 2, en la que las reuniones y circulación de grupos de hasta 15 personas podrán permitirse; los paseos y actividades deportivas podrán realizarse en cualquier horario con excepción de los establecidos para los ancianos; los centros educativos no universitarios podrán ser abiertos; los restaurantes y bares ya podrán dar servicio al interior con un aforo del 40% y en las terrazas se mantendrá el aforo del 50%; a los abuelos se les podrá visitar en las residencias para ancianos; los velatorios permitirán hasta 25 personas reunidas al aire libre y 15 en espacios cerrados; y en las iglesias y templos la asistencia aumentará al 50% de aforo; se permitirá reanudar competencias de ligas profesionales, sin público; y los hoteles y establecimientos turísticos podrán reabrirse con un tercio de aforo en las zonas comunes.

De acuerdo con las previsiones del gobierno español, la nueva normalidad en España podría alcanzarse a finales de junio o principios de julio, lo que significa que turistas nacionales y extranjeros podríamos comenzar a planear vacaciones quizá después del 1 de julio, por supuesto esto implica no bajar la guardia en las medidas sanitarias para un regreso seguro a la normalidad. 

Sin embargo, con una caída del PIB que se estima podría oscilar entre 7.5% y el 10%, no se espera que las secuelas económicas de la pandemia se superen en el corto plazo, de ahí la importancia de una reapertura económica ordenada que evite nuevos brotes. Además de las medidas gubernamentales, de la responsabilidad individual depende que la efectividad del Plan de Desescalada del confinamiento funcione en España y en cualquier otro país.