Opinión

La situación en México, ¿adaptación o mitigación?

La sociedad mexicana no está dispuesta a adaptarse a ver a un gobierno prometiendo lo que no será. | Miguel Ángel Orduño Torres

  • 25/04/2019
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A casi cinco meses de iniciada la actual administración federal en México, pareciera que la sana convivencia no ha retomado el rumbo que la ciudadanía reclama, y a tantos días de distancia el desencanto cunde por todos lados, aunque al Presidente le parezca inaceptable lo que la sociedad reclama. Pero sin más preámbulo, alguien debe decirle que las cosas están más complicadas de lo que él piensa, total una persona casi septuagenaria como Andrés Manuel López Obrador qué puede perder.

¿O a poco sí hay que creerle que México pronto transitará con paso firme, y que la paz y la justicia social por fin serán una realidad?

Recordarle todas las mañanas a la sociedad que la culpa es de los gobiernos pasados tiene su tiempo, y si para ese tiempo no hay una propuesta clara de gobierno entonces la estrategia empezará a tener fallos que encontrará consecuencias irreversiblemente negativas. Hay algunos sectores que al menos tienen mecanismos para defenderse, pero el grueso de la población da la impresión de estar desamparada.

Veamos el trasfondo de la realidad, por ejemplo, cuando la población pide mayor seguridad, el actual gobierno responde de manera muy cómoda enviando efectivos armados hasta los dientes que más bien parecen comandos dispuestos a todo, menos a cuidar las garantías constitucionales de los mexicanos y que si hace falta enviará aún más, so pretexto de tener noticias de organizaciones que están actuando fuera de la ley y están provocando actos violentos, sin embargo, la inseguridad sigue su curso siendo el trago amargo para miles de mexicanos, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador pide PACIENCIA Y CONFIANZA en lo que conforma su Guardia Nacional.

Sin embargo, alguien tiene que decirle al presidente que, si invierte en mayor educación, mejores infraestructuras, mucha más generación de empleos bien remunerados, verdadera salud digna, entre muchos otros rezagos, entonces los mexicanos estarán dispuestos a mitigar la inseguridad.

Cuarta transformación


Indiscutiblemente es poco tiempo para pedir resultados inmediatos, aclarando que las atrocidades de corrupción de los últimos gobiernos si bien es cierto dejaron en el abandono a sectores clave de la economía como la agricultura, la pesca, y otros sectores productivos de la industria, así como la inversión en investigación, ciencia y tecnología; algunas estrategias de la actual administración parecen llevar el mismo rumbo y por supuesto que esto genera desconfianza y la paciencia es corta.

¿O será que las actuales y futuras generaciones tendrán que adaptarse a ver por las calles a una policía mal llamada “Guardia Nacional” que ni siquiera estuvo consensuada socialmente?

Desde esta perspectiva la sociedad mexicana no está dispuesta a adaptarse a ver a un gobierno prometiendo lo que no será, los sectores productivos requieren de verdaderos apoyos para generar riqueza y con ésta adaptarse a mejores oportunidades de crecimiento y desarrollo sostenible. Es mentira que los mexicanos puedan adaptarse a ver a los militares fuera de sus cuarteles patrullando las ciudades, y que dicho sea de paso tuvieron que modificar la ley para darle certeza jurídica a su actuación y a sus recorridos por todo lo largo y ancho del país como si eso fuera la solución a la falta de oportunidades de una ciudadanía que empieza a desesperarse con la “cuarta transformación”.

Por otra parte, lo que está sucediendo con el precio de los combustibles no es un asunto menor ya que fue una de las principales banderas de campaña, y los grupos sociales no están dispuestos a aceptar que “si no bajan al menos que no suban”. En pocas palabras parece que los mexicanos no están dispuestos a seguir en la cola viendo pasar la bonanza de unos cuantos.

El combate a la corrupción también es tema pendiente, debido a que la sociedad quiere ver a los corruptos en los tribunales, declarando y devolviendo lo que no les pertenece o cuando menos en la cárcel, y hasta ahora no hay uno solo, por el contrario, parece que se les está haciendo efectiva la frase de “amor y paz” y “borrón y cuenta nueva”.

Las explicaciones empiezan a fundirse en la incertidumbre, así que al tiempo hay que volverlo amigo o el estado de bienestar tendrá que seguir esperando ahora mismo una quinta transformación.

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