Opinión

La poesía responde

Las sociedades que habitamos necesitan una catástrofe natural para recordar que somos seres sintientes y pensantes

  • 10/10/2017
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Cataluña pasa por un proceso difícil. Explicarlo y entenderlo requiere de un análisis amplio de su historia, la cual es larga, profunda e intensa. En ese largo camino, está México, hay lazos que nos unen histórica y políticamente, pero también lazos que nos unen humanamente, como especie. Estos últimos son los menos conscientes y son de los que decidí hablar en esta entrada.

Recurro a Jesús Lizano, eterno buscador de la Acracia, que nos maravilla con su lucidez: “Se ha de comprender que, ante todo, antes que individuos, antes que individuos asociados, somos una especie. Comprender que solo así es posible asociar lo esencial que nos une y detectar lo accidental que nos divide y enfrenta”.

En Cataluña se está viviendo un momento histórico importante, un momento lleno de sentires que no se toman en cuenta, porque la sociedad en la que vivimos no está preparada para entender lo que siente la población y en eso coincidimos Cataluña y México. Las sociedades que habitamos necesitan una catástrofe natural para recordar que somos seres sintientes y pensantes, necesitamos intentar ejercer un derecho natural de libre opinión para visibilizarnos en el mundo. No debería de ser así. Deberíamos ser capaces de comprender que la persona que está a mi lado merece respeto y sinceridad. La clase política no debería de ser ni aquí, ni allá un cúmulo de vergüenzas, ni un trastero de frustraciones personales. La violencia no debería de ser en ningún caso justificable.

Ha sido la poesía que me ha ayudado a entender que el mundo se divide indecentemente en dominantes y dominados. Los segundos buscan, casi naturalmente, pertenecer a los primeros y, con raras excepciones, no se da valor a la vida interior, la libertad de pensar, de sentirMijail Bakunin, importante filósofo ruso sostenía: “Ejercer el Poder, corrompe, someterse al poder, degrada”.

El ser humano, tiende a enloquecer, para lo cual, el poder, ayuda. Los “ismos” siempre pretenden más de lo que la realidad permite. Entonces, ¿dónde se pueden verter nuestras ideas, afinidades, y derechos? Para mí, es en la humanidad misma, en su estado más simple y primitivo, en la organización horizontal y respetuosa, en la sociedad autocrítica. Es preciso entender que yo no soy la otra persona, pero soy también en ella. Es preciso entender que el valor de mi pensamiento es el motor de mis acciones. Es preciso reconocer que, si necesitamos un terremoto natural, o bien, un terremoto social para empatizar con la otra persona, como humanidad, algo no estamos haciendo bien.

@RaxaDeCastilla | @OpinionLSR | @lasillarota