Opinión

Escuchar y entender al Otro

Las ganancias de la colaboración entre opuestos van más allá del prestigio y de las condecoraciones. | Ernesto Cruz Ruiz

  • 21/11/2019
  • Escuchar

Desde la distancia puedo ver a un México intransigente. Observo que mi país, en términos de argumentos políticos, se encuentra dividido. Por un lado están aquellos que hoy en día se encuentran en el ensueño de la histórica victoria de la izquierda. Al otro lado del espectro, están aquellos que añoran el pasado de centro derecha. Estos dos extremos, este antagonismo político es sano mientras haya diálogo entre los extremos. Lo que me preocupa de nuestra actualidad y que observo a la distancia, es que percibo que esos aspavientos se tratan de neutralizar, ya no con argumentos, sino con simples opiniones, con ideas recicladas que no encuentran cabida en el contexto mexicano actual, y que sólo crean alarmismo.

Escribo a manera de parábola, con miras a la reflexión y a la autocrítica, más que para prescribir e imponer análisis intelectuales. Y con esta perorata, sólo quiero puntualizar que en México los buenos y los malos, en el terreno político, funcionan en tanto estos dos se escuchen y se entiendan para más tarde poder colaborar uno con el otro. Entenderse significa tolerancia, y además trascender más allá de las ideologías de los contrarios. Para nuestro caso, en México ya está el bueno y el malo. El de derecha y el de izquierda. Lo que se necesita es entrar un punto medio entre estos dos extremos. Sólo así, se encontrarán las soluciones necesarias a los problemas que ningún extremo encontrará por sí mismo. Si existiera ahora mismo un punto medio, habría más soluciones a los problemas que atañen a nuestro país. Y este entendimiento ha sido necesario no desde ahora, sino desde siempre. Nuestro país ha necesitado más que un solo partido para gobernar. Un mesías difícilmente encontrará soluciones a los problemas de hoy. Él necesita de los suyos, pero también de los otros.

Ahora bien, un punto dónde converjan contrarios es el principio para encontrar soluciones sistémicas a problemas de la misma naturaleza. Los problemas que vive nuestro país son multifactoriales y no sólo tienen su origen en un sistema político-económico, como se ha mencionado durante la presente administración. Si bien es cierto que aquel sistema que tanto se menciona como el causante de nuestros problemas actuales en nuestro país, también ha creado prosperidad en algunos países. Pero mientras en nuestro país, las conversaciones se sigan dividiendo entre “chairos” y “fifís”, entre morenos y güeros, las soluciones a las consecuencias negativas de aquel sistema político-económico tardarán más de una o dos generaciones en llegar. Para encontrar soluciones sistémicas e informadas, se requiere más deliberación y colaboración, pues no hay derecha o izquierda que tenga una solución para los complejos problemas que hoy en día se generan en un mundo globalizado e interdependiente.

Las ganancias de la colaboración entre opuestos van más allá del prestigio y de las condecoraciones. La colaboración en el caso mexicano trata acerca de encontrar soluciones a los problemas que atañen a nuestro país. Problemas que son de color carmesí, y que de ser medidos en litros ya habrían creado un mar. Uno de los extremos de la política mexicana parece no olvidar la historia del partido hegemónico. Y el otro extremo sigue añorando la estabilidad de ese sistema de partido único en el poder. Pero lo cierto es que la complejidad del mundo pide más que una sola visión partidaria. Para avanzar hacia un México de vanguardia se tiene que trascender esa historia y reconocer la complejidad del mundo actual. Si no comienza la colaboración, los reproches a los regímenes anteriores jamás cesarán y sólo se creará una apatía entre los mexicanos.

Y a la fecha existen razones para tener optimismo. Por ejemplo, en la administración anterior se vislumbraron chispas de colaboración en el plano legislativo, aunque al final, el encanto termino empañado. No obstante, nuestro México necesita más que un pacto legislativo entre los mayores partidos políticos. Aunque son útiles ese tipo de alianzas, lo que necesita nuestro México es un pacto para gobernar. Un tipo de gobierno que incluya tantas perspectivas como sean necesarias para crear soluciones informadas a problemas que atañen a todos. Se debe tener bien presente que lo que necesita México es un punto medio, una lucha común por el bien común. Que las decisiones se hagan de manera informada. Un solo partido o corriente ideológica no puede sola. Hay algunos que llaman a la unión, pero se necesitan más que algunos. Lo que necesita nuestro México es una agenda de gobierno común, una que sea incluyente, y en la que contribuyan tanto “chairos” como “fifís”. Tan común que nos olvidemos de los mesías y que entendamos que los problemas complejos, requieren más que soluciones simplistas o simples reproches.

Múnich, 19.11.2019