Opinión

El mismo día, en el mismo lugar

En México la muerte no da miedo; la huesuda, la catrina o como le quieran llamar, es para honrar a los que se han ido y que tanto se extrañan. | Mafer Álvarez

  • 25/10/2018
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A unos días de que la celebración del Día de Muertos inicie, he visto por las calles de Madrid mucha inspiración mexicana. Me encuentro con catrinas y en algunos sitios he visto concurso de altares u ofrendas. No sé si esto tenga que ver con que ya conozco más lugares o bien con que los mexicanos nos estamos multiplicando cada vez más.

Y es que en México, el día de los muertos se festeja el día 1 de noviembre, conocido como el Día de Todos los Santos, que es cuando llegan las almas de los niños que han fallecido, y el 2 de noviembre, el día de Muertos, que es cuando llegan los adultos.

Recuerdo muy bien que cuando vivía mi abuela, la madre de mi madre, los días previos a esta celebración eran un verdadero cuartel de organización, y es que en su casa recibía no solo a mi abuelo, que ya había fallecido, sino a sus padres, sus suegros y tíos que muy pequeños había muerto. Es decir, en casa de mi abuela se recibía a todos. Para ello, montaba la tradicional ofrenda.

Los platillos que ella cocinaba, mientras pudo, iban desde el tradicional mole hasta el riquísimo arroz con leche, y ya les cuento sobre las bebidas en las que nunca faltaba el caballito de tequila, el café negro y una que otra vez hubo hasta pulque. Todos estos días la cocina parecía un campo de batalla.

De la decoración del altar se encargaban unas primas, siempre las más talentosas, y cada elemento que formaba parte de esto tenía un significado. Utilizaban papel china, en el que recortaban huecos grandes con la finalidad de hacer dentro de éste figuras, a este papel se le conoce como "papel picado" y representa un elemento natural, el viento, pero también la alegría de la celebración.

Había un arco, por lo general era la puerta de entrada de la casa de mi abuela, que algunas veces estaba adornada con flores y representaba la entrada al mundo de los muertos. Un vaso con agua, el cual se ponía sobre el altar con la finalidad de calmar la sed de las almas, ya que habían recorrido un largo camino.

Falta el elemento principal, las velas que son la representación natural del fuego, además de ser la herramienta con la cual se ilumina el camino de nuestros difuntos. También un espejo, que servía para que ellos pudieran ver el reflejo de su familia que se encontraba ahí. Además se compraban flores, las de cempasúchil, que por cierto mi abuela nos contaba que curiosamente solo florecen durante esta época del año ¡vaya tema eh!

Por último, siempre había fotografías, esas en blanco y negro, en las que mi abuelo lucía tan guapo, siempre con traje y tan arreglado, que te hacía recordar que cuando él caminaba con su sombrero, bastón y abrigo, nunca daba un paso más largo que el otro.

Esperar a nuestros muertos

Pues bien, esos días, si ibas a casa de mi abuela sabías que lo que tocaba era sentarte alrededor de la mesa y esperar, porque nuestros muertos llegaban desde el más allá, y llegaban a comer, beber y disfrutar de un día más en compañía de su familia.

Hoy, que mi abuela ya no está, me pongo a pensar que a la ofrenda se le suma una foto más, pero esta será a color, porque mi abuela amaba el color. Y sí, también pienso que los abuelos deberían de ser eternos, pero estoy segura que dentro de unos días mis abuelos entrarán de nuevo por aquella puerta y se sentarán como cada año alrededor de aquella mesa, nos mirarán, sonreirán y hasta se burlarán, mientras nosotros recordamos todos y cada uno de los momentos que vivimos a su lado.

Y al final del día 2 de noviembre, cuando se marchen, aunque no la podemos escuchar, mi abuela dirá "ya nos vamos, ahora sí ya se pueden comer la fruta y ese arroz con leche que tanto les gusta".

Porque en México la muerte no da miedo, en México la muerte, la huesuda, la catrina o como le quieran llamar, es para honrar a los que se han ido y que tanto se extrañan. Y estas tradiciones reconocidas a nivel mundial, con las que crecimos, no deberían de perderse nunca, suceda lo que suceda y pase el tiempo que tenga pasar.

América

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