Opinión

El México del Punto Verde

En México ¿somos testigos del cambio climático o víctimas y autores de nuestro propio basurero?

  • 26/10/2017
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Este año el verano pasó de incógnito por Alemania; decidió saltar de Francia a Polonia y dejar las nubes y la lluvia en Berlín hasta tal punto que ya estamos en otoño y sigue lloviendo. Según los berlineses, este verano en la capital alemana ha sido atípico. De hecho, hace un par de meses Berlín se inundó. La gente nadaba en las calles, los autobuses parecían lanchas y los sótanos lagunas. Enviando fotos a mi familia, recuerdo que mi tía, en uno de esos típicos grupos familiares de WhatsApp contestó:

“¿Que Berlín no era una de las ciudades más avanzadas? ¡Hasta parece México!


Falso, en Berlín no caen cascadas de agua del segundo piso del periférico y las coladeras no estaban tapadas debido a la basura de la calle. En realidad, Berlín está siendo testigo del cambio climático. Los memes y fotografías de mi México bajo la lluvia me hicieron reflexionar si como en Berlín, somos testigos del cambio climático o más bien víctimas y autores de nuestro propio basurero.

Alemania produce treinta millones de toneladas de basura al año. En este país existe el programa del Punto verde, el cual es una iniciativa de reciclaje en la que cuanto más empaquetado esté un producto, más tendrá que pagar el productor. Por ende, este sistema ha llevado a reducir papel, plástico y vidrio en un millón de toneladas al año.

¿Pero qué hacemos los simples mortales? Como todo extranjero viviendo en Alemania, aprender a clasificar la basura ha sido todo un reto pues he tenido que adaptarme al exigente sistema de reciclado del país. En Alemania existen cinco diferentes tipos de contenedores: orgánicos, inorgánicos, papel, botellas retornables y vidrio (el cual también se separa de acuerdo a su color). De no separar la basura correctamente, los recolectores te dejan con las bolsas de basura (y el mal olor) en la puerta de tu casa hasta quién sabe cuándo. Sin embargo, el gran incentivo para clasificar la basura son las botellas, en su mayoría PET, que pueden y deben depositarse en máquinas especiales dentro de los supermercados. La mayoría regresan 25 céntimos de euro (5 pesos aproximadamente) y por ello, es común ver a muchas personas en situación de calle o de la tercera edad recolectando botellas para juntar unos euros extra.[1]

Además del reciclaje de basura, las bolsas de plástico cuestan entre 25 y 50 céntimos de Euro en los supermercados, por ello muchos optamos por llevar nuestras propias bolsas de tela o canastas para realizar nuestras compras. Parecería indicar que el sistema no sólo genera una cultura de reciclaje, sino que también conlleva a que los alemanes intenten producir menores cantidades de residuos y vivir en armonía con el medio ambiente. De hecho, en Alemania no existe una sola compañía de electricidad como en México, existen varias compañías que ofrecen diferentes precios y hasta diferente tipo de energía (incluso es posible seleccionar energía renovable como eólica o solar).

Tal vez en México no existan compañías que ofrezcan opciones de energía renovable o un sistema de “Punto verde”, pero al menos existen esfuerzos legales por reducir residuos. En julio de 2017, al menos en la Ciudad de México, se aprobó una norma ambiental que propone el uso de cuatro diferentes contenedores para la separación de residuos, lo cual ayudará a reducir la basura que llega a los rellenos sanitarios y aumenta el reciclaje de otros residuos.[2]

En México existen ya iniciativas similares al programa del “Punto verde”, sin embargo, no existe todavía una cultura, como la alemana, en armonía con el medio ambiente. ¿Qué es lo que podemos rescatar del ejemplo alemán? Una forma de vida y una cultura mexicana del “Punto verde” en la que frases como “para qué separar la basura si el camión todo lo mezcla” no tengan validez. Separemos la basura como en Alemania y como la nueva ley exige, no porque exista alguna represalia, sino por estar conscientes de que es lo mejor y que hasta seguramente facilitaremos el trabajo a los recolectores de basura. Usemos bolsas de tela o las típicas bolsas mexicanas del mercado para hacer las compras (sí, las compras del supermercado y del shopping también, esa bolsa de Zara no nos hace ver más cool). Aprovechemos la riqueza de los mercados locales en México y compremos productos ahí sin innecesarios empaquetados. Participemos e iniciemos la cultura de los mercados de pulgas y ventas de garaje (bien dice la frase, “la basura de uno, es un tesoro para el otro”) y, sobre todo, cocinemos nuestros propios alimentos y llevémoslos a la oficina en un tupper, la comida para llevar solo genera más basura.

Tal vez esta cultura verde es como un virus contagioso o tal vez no, pero me gusta creer que no necesitamos venir a Berlín para que estas medidas de cuidado del medio ambiente se vuelvan un hábito. Soy ferviente creyente de que en México también podemos tener una cultura del punto verde.

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[1] All About Recycling in Germany. How to Germany. Disponible en: https://www.howtogermany.com/pages/recycling.html (última visita 22.10.2017).

[2]Norma Ambiental sobre separación, Clasificación, Recolección Selectiva y Almacenamiento de los Residuos del Distrito Federal. SEDEMA. Disponible en:  http://data.sedema.cdmx.gob.mx/nadf24/NADF_024.html (Último acceso: 23.10.2017)


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