Opinión

El aeropuerto

Como decía mi abuela "después de todo, se ven más besos sinceros en un aeropuerto que en una boda” | Mafer Alvarez

  • 12/04/2018
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¡Es uno de mis lugares favoritos! Mi madre siempre solía decir cuando nos encontrábamos en el Aeropuerto de la Ciudad de México. Yo siendo tan niña no entendía el porqué este sitio podría tan siquiera entrar en la clasificación de lugares lindos de mi país.

Además, desde que tengo uso de razón, volar ha sido uno de mis mayores miedos, me da pánico no tener el control del volante; sin embargo no he permitido que este miedo me impida realizar viajes. Recientemente tuve que volar para tomar mis vacaciones, por lo cual decidí enfocarme en lo que sí tengo el control, que es el protocolo.

Lo primero serían las maletas, en Europa casi el 100% de la población está acostumbrado a viajar solo con una pequeña maleta, así viajan y así son muy felices; sin embargo, en México, el 80% estamos acostumbrados a viajar con más de 1 maleta, para los mexicanos los "por si acaso" siempre son muy útiles.

Después, me di cuenta que al aeropuerto debemos de llegar con un alta dosis de tolerancia, paciencia y sentido común, más si te encuentras en México; tienes que llegar más que preparado, ya que las dos terminales no se encuentran tan cerca como lo están en Madrid, cosa que, con facilidad, podría provocar que pierdas el vuelo.

El aeropuerto de todas las discordias

Ahora bien, me di cuenta que en Madrid la mayoría de las personas que se encuentran en los mostradores atendiendo al público no tienen el claro el concepto de lo que es la atención, no sonríen, muchos no son amables, se les cierra el mundo muy fácilmente, tienden a ser un poco cuadrados. Por ejemplo, si tu maleta de viaje mide medio centrimetro más que el permitido, insisten en que la documentes. Algunos hasta groseros podrían ser. Sin embargo viajar en México es toda una aventura, en el mostrador siempre te puedes encontrar a tres tipos de personas: la persona feliz, que te atiende tan amablemente que quisieras que viajara contigo; la resolutiva, aquella a la que no se le cierra el mundo, posiblemente no es la más amable, pero sí la que resuelve; y por último tenemos a los que parecen un poco españoles, esos que están enojados por trabajar.

En el Aeropuerto de México puedes hacer lo que sea, desde tratamientos de belleza hasta shopping; en cambio en el Aeropuerto de Madrid puedes desayunar y esperar la hora de abordar.

Ya en el avión, me ha parecido muy simpático que a un señor lo dejasen volar con el equipaje de mano en los pies, ya que en el avión no había espacio para más maletas y como no había pagado para documentar equipaje pues claro que no podían bajarlo, así que el señor viajó con una maleta en los pies. Esto en México hubiera sido impensable, el mexicano hubiera encontrado alguna manera para hacer el viaje del señor placentero y cómodo.

Además, la parte más importante de todo esto, el espacio personal que se tiene entre cada pasajero. Los mexicanos no solo lo respetamos, sino que vamos preparados para hacernos amigos de los que viajan al lado de nosotros. Creo que por esta razón y muchas otras dicen que hablar con un mexicano es toda una experiencia y más si te lo topas en el extranjero, ya que siempre vas a finalizar invitándolo a probar comida mexicana o tomando un caballito de tequila.

Es justo ahora cuando las palabras de mi madre sobre un aeropuerto tienen más sentido, si me refiero al protocolo, buenas maneras o educación; cada país es un mundo y cada uno tiene costumbres totalmente diferentes, no buenas ni malas, solo diferentes.

Pero creo que mi madre se refiere a otra cosa y hoy después del algunos años estoy de acuerdo con ella, un aeropuerto me parece uno de los lugar más increíbles que puede tener un país, existe una mezcla de sentimientos que ninguno de nosotros le da sentido hasta que lo vive, hasta que se encuentra en la puerta. Para mí es una ambivalencia total, ya que así como el área de llegadas en México es de mis lugares favoritos, la puerta para abordar es el más triste, ¿o no? Todo depende del destino, pero como decía mi abuela "después de todo, se ven más besos sinceros en un aeropuerto que en una boda".

¿Como México no hay dos?

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