Duelo migratorio, mi nueva realidad

En mis casi 3 años viviendo fuera de México, he escuchado miles de historias de mis hermanos venezolanos, haitianos, colombianos, mexicanos también; extrañando y añorando lo que dejaron. No soy la excepción, me embarga un sentimiento de nostalgia por mi tierra, sus sabores, olores y formas. No podría describir a ciencia cierta qué es lo que más extraño, esto mismo me pregunta la gente, si es la familia, los amigos, el clima, la comida, no lo sé; es un todo a la vez.

He vivido mi duelo como muchos: con llanto y tristezas por lo que dejé, o por lo que perdí, con alegría y entusiasmo por lo nuevo, con expectativas y metas. Aprendí que el duelo es un proceso y no un estado emocional, encontrar el equilibrio entre la adaptación social, cultural y económica, es y será una tarea de todos los días.

Me he permitido conocer otra cultura, diferentes maneras de pensamiento. He cambiado mis interpretaciones de lo que me sucede para que mi realidad sea lo que realmente quiero que sea. Y no es algo mágico, es como lo dije anteriormente, es un trabajo de todos los días, es algo así como los Alcohólicos Anónimos, que trabajan en la siguiente frase: “SÓLO POR HOY”. Así de esta manera he logrado esa armonía en mi ser, sin embargo, no olvido mis raíces. Sé quién soy y de dónde vengo, añoro algún día regresar a casa, poder tocar esa tierra bendita y cantar al son de un buen mariachi, festejar una posada en época navideña, brindar con tequila por un buen amigo.

México lindo y querido”, así te conocen los de fuera, te llevo conmigo a cualquier rincón de esta ciudad chilena. Siento orgullo al saberte mi patria y hogar, hoy estoy lejos, pero he de volver, jamás olvides, mi México lindo, que hay en el mundo entero, un hijo tuyo que desea retornar.

El allá y el acá: acerca de lo político y lo público

#ClaudiaArias | @OpinionLSR | @lasillarota


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