Opinión

De “Godínez” a Voluntaria Internacional

Tanto la Ciudad de México como Barcelona son ciudades que pueden representar para los migrantes lugares de oportunidad y cambio. | Damaris Sánchez

  • 20/12/2018
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Hace tres meses llegué a la ciudad de Barcelona, con una maleta de 22.62 kilos y una mochila de mano. Dentro de esa maleta traía no sólo ropa para sobrevivir el tardío invierno que me espera en esta ciudad, sino también cargaba con frustraciones, sueños y preguntas, muchas preguntas.

Antes de llegar a Barcelona, los últimos cinco años de mi vida, los viví en una ciudad a la cual odiaba y amaba al mismo tiempo; una ciudad caótica, diversa, en ocasiones obscura, en constante movimiento, llena de oportunidades y perspectivas diferentes: la Ciudad de México.

Los días en la capital de México pueden transcurrir sin que uno se dé cuenta, sobre todo cuando eres un trabajador promedio; las largas jornadas laborales, los lentos y pesados desplazamientos de un lugar a otro, el cielo gris y las lluvias casi diarias después de las 6 de la tarde, pueden convertir tus días en una rutina cuasi robótica que cuando te das cuenta ¡pum! pueden haber transcurrido 5 años y entonces, preguntarte si el trabajo que has venido realizando es algo a lo que estás dispuesto dedicarte toda tu vida.

Bueno, al menos eso fue lo que me paso a mí, una joven e ilusa colimense auto-exiliada desde hace varios años de aquel paraíso. En realidad no fue algo que pasara de un día para otro, fueron meses de incertidumbre y tensión, hasta que llegó el día en el que tomé la decisión de coger al toro por los cuernos y renunciar a mi vida de “Godínez” para irme a la aventura y convertirme en voluntaria internacional.

Así es, dejé mi trabajo y mi vida en México para convertirme en voluntaria en un centro cultural a miles de kilómetros, en donde ofrezco mis servicios como gestora cultural a cambio de comida y sin ninguna retribución económica, mas que la oportunidad de transformar un espacio vacío a uno con vida que sirva como punto de encuentro y desarrollo para las personas.

Lugares de oportunidades

Tanto la Ciudad de México como Barcelona, son metrópolis en constante crecimiento e importantes asentamientos de población extranjera. Ambas ciudades pueden representar para los migrantes, que deciden establecerse en esas metrópolis, lugares de oportunidad y cambio.

En Nou Barris, uno de los 10 distritos de Barcelona, residen el 15.8% (ara.cat, 2018) de habitantes extranjeros de la Ciudad, en su mayoría inmigración obrera proveniente de Sudamérica y Pakistán, así como un gran número de nacionales del sur de España, que hacen que este distrito se caracterice por ser un lugar diverso, con una singular riqueza cultural y con un espíritu de transformación.

Al caminar por sus calles puedes apreciar la notable influencia latina en las diversas y coloridas verdulerías, escuchar en el bullicio de la gente los diferentes acentos del idioma español y encontrarte en cada esquina un “Paki”, lo que en México sería la típica tiendita de abarrotes, en donde puedes encontrar casi todo lo que necesites.

Dentro de Nou Barris se encuentra la barriada de Turó de la Peira donde hace 2 años emergió de las ruinas abandonadas de una fábrica un Centro Cultural en el cual, con la ayuda de vecinos y cientos de voluntarios de todo el mundo, se construye un espacio de convivencia y plenitud para las personas.

EnriquezArte es un proyecto hecho de las personas para las personas, es un lugar abierto para todos sin importar edad ni nacionalidad, es un centro que ayuda a desenvolver tu interior a través de la solidaridad y la cooperación; y es un ejemplo concreto de cómo las artes pueden cambiar al mundo porque pueden cambiar a las personas.

El Centro está ubicado entre una gran unidad de edificios en donde viven familias de diversas raíces, en su mayoría de clase media baja. Para entrar, tienes que caminar dentro de un pasillo donde flores y banderillas de colores te guían hasta el interior. Lo primero que encuentras es una pared con frases de personajes ilustres, como: “Yo hago lo imposible porque lo posible lo hace cualquiera” de Picasso.

Las paredes exteriores están envueltas por murales llenos de color que voluntarios han pintado. En su interior encuentras dos amplias salas, una acondicionada con un tatami para hacer yoga y talleres de contacto como artes marciales, y la otra, enmarcada con espejos para los talleres de ritmos caribeños, danza creativa, entre otros. Detrás, encuentras una colorida pared de escalada, un patio y un huerto comunitario donde se cosechan hortalizas cultivadas con composta hecha de los residuos orgánicos que se producen en el Centro Cultural.

Los días en EnriquezArte comienzan con una sesión de “Morning Glory” que consiste en 30 minutos de yoga y meditación, al terminar todos los voluntarios desayunan juntos para después reunirse en el briefing de inicio de turno para planear los trabajos de acuerdo a las misiones de cada voluntario: pintar una pared, instalar una toma eléctrica, preparar las salas para los talleres, dar seguimiento a los voluntarios locales e internacionales, recaudar fondos, crear sinergias con otras entidades de Barcelona, hacer trámites burocráticos en la Generalitat de Catalunya, contabilizar las finanzas, etc.

El ambiente de trabajo en EnriquezArte es totalmente diferente al que encontrarías en una oficina promedio, en este Centro Cultural se trabaja sin miedo a ser juzgado, se tiene la libertad de aportar ideas y realizar proyectos con el derecho de equivocarte, contando siempre con el apoyo y respaldo de todos.

Proyectos como EnriquezArte forman parte de algo que se le conoce como “el tercer sector” o la Economía Social y Solidaria, que es un enfoque de la actividad económica que tiene en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable, como referencia prioritaria por encima de otros intereses (Carta de la Economía Solidaria, 2011).

A diferencia de Cataluña, en México este sector se caracteriza por estar integrado principalmente por comunidades indígenas, las cuales a través del cooperativismo han encontrado la manera de transformar sus problemáticas sociales mas urgentes (Miramón, 2013).

Ser voluntaria en este tipo de proyectos me ha dado la oportunidad de conocerme a mi misma a través de los demás. Podría decir que en el tiempo que he sido voluntaria he tenido una transformación personal y al mismo tiempo he aportado a la transformación social de la comunidad de Turó de la Peira.

Durante estos meses he encontrado algunas respuestas a las preguntas con las que llegué en mi maleta a esta ciudad, pero también he reformulado muchas otras más. Les comparto estas: ¿Será que el cooperativismo es algo que veremos en la “cuarta transformación” de nuestro país? ¿El tercer sector y la cultura serán reconocidos e impulsados como catalizadores del desarrollo sostenible?

Transformemos el discurso en acciones concretas…

Bibliografía:

·         Ara.cat. (2018). La població estrangera a Barcelona es feminitza. Recuperado de https://www.ara.cat/societat/poblacio-estrangera-Barcelona-feminitza_0_2022397804.html

·         Carta de la Economía Solidaria. (2011). Red de redes de economía alternativa y solidaria. Recuperado de http://dev-economiasolidaria.devtopia.coop/sites/default/files/pages_attachments/CARTA_ECONOMIA_SOLIDARIA_REAS.pdf

·         Miramón Rendón, E. (2013). La Economía solidaria como alternativa para el desarrollo socioeconómico. La Economía al alcance de todos. Recuperado de https://lapesetaindiscreta.wordpress.com/2013/12/17/la-economia-solidaria/

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