Opinión

Dante Delgado: ganar perdiendo

Dante Delgado supo jugar en este 2018. No aceptó los condicionamientos para sumarse a la campaña de AMLO, pero jugó a ganar. | Emanuel Nicolás Bourges Espinosa

  • 30/08/2018
  • Escuchar

Tras las elecciones de julio, la atención se ha centrado en la agenda que ha marcado el virtual presidente electo. Pocos reflectores caen sobre el presidente en turno y muchos menos en otros personajes que hasta hace unos meses se repartían las páginas de los periódicos, como los ex candidatos de los partidos derrotados. Uno pensaría que en política la atención se centra en aquellas personas que parecen tener influencia en los asuntos públicos del momento o que se entrevé que serán relevantes en un futuro cercano. Pero hay quienes tienen por estrategia pasar desapercibidos; influyen tras bambalinas. A veces así se sobrevive por más tiempo en la realpolitik.

En este caso me interesa llamar la atención sobre Dante Delgado. Su partido, a pesar de haberse sumado a una alianza electoral perdedora, resultó ganador; lo opuesto a Encuentro Social. Se trata de un tiburón de altamar de las aguas de la política mexicana. Ha ocupado puestos relevantes desde los años 80, cuando desde el PRI fue secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional y presidente del Comité Directivo Estatal de su estado natal, Veracruz. Más tarde asistiría a Fernando Gutiérrez Barrios, otro de la talla, como subsecretario de Gobierno y luego secretario General del Gobierno del Estado, cuando el ex director de la Dirección Federal de Seguridad fue gobernador de Veracruz. Más tarde lo supliría en la jefatura del Ejecutivo estatal. Luego ocuparía los puestos de coordinador de la Comisión para el Bienestar Económico Sustentable de Chiapas, procurador Agrario, embajador de México ante Italia, así como representante permanente ante la FAO, entre otros. En 1996 fue a dar a la cárcel por presunto abuso de autoridad, incumplimiento de deberes legales, peculado y enriquecimiento ilícito. Dos años después salió absuelto de prisión. Recientemente fue senador por su estado. En 1999 fundó Convergencia, que en 2011 se convertiría en Movimiento Ciudadano.

Los discursos políticos

Durante la campaña se le vio poco. Pero destacó por una entrevista que hizo en enero frente a medios de comunicación junto con Ricardo Anaya. En ella, al ver que las respuestas improvisadas del candidato del Frente respecto a Andrés Manuel López Obrador podían derivar en comprometedoras descalificaciones, decidió interrumpir a Anaya y enunció frases que me vale la pena destacar: “permítanme que, a partir de ahora, en la estrategia de construir un nuevo México, le demos dimensión a lo que significan los comunicados políticos y no las entrevistas banqueteras, en lo que se pregunta lo que se quiere. Vamos a enseñarle a la sociedad que podemos hacer mensaje político para que este cale profundamente en el sentido de la dirección que estratégicamente se va a manejar y no en base a las ocurrencias de quienes responden y tampoco a las ocurrencias de quienes preguntan”. Sin el afán de centrar la atención de este texto en aquél pasaje, sólo señalaría un par de cosas: por un lado, fue sorpresivo que arrebatara la palabra a Ricardo Anaya, el candidato a la presidencia por el partido axis de la alianza electoral. Quizá lo vio titubeante, aunque Anaya no se veía de esas personas que necesitara alguien que saliera a rescatarlo en apariciones públicas. O quizá no quería arriesgarse en señalamientos al candidato opositor del que podía hacerse aliado más adelante, sobre todo al ser viejos conocidos y con una ideología política relativamente similar. Por el otro lado, resultó llamativo que quien se considera un demócrata quisiera evitar que se “pregunte lo que se quiera”. Claro que hay que darle valor a los discursos políticos; se deben desmenuzar y estudiar cada uno de sus elementos. Pero de eso a quedarse solamente con el comunicado hay una diferencia sustancial que pone en quiebre la comunicación política de una República democrática y representativa.

Delgado Rannauro sugirió a principios de agosto, a través de un spot, que su bancada sumará esfuerzos con el Grupo Parlamentario de Morena en ambas cámaras en torno a iniciativas que consideren que abonan a la transformación del país, entre las que mencionó la del revés al gasolinazo, la seguridad, las modificaciones a la Reforma Educativa y la eliminación de las pensiones a ex presidentes. Empero, también ha dicho que serán vigilantes de la actuación del presidente y de los legisladores de Morena. Los votos que puedan sumarse serán fundamentales en el avance de la agenda de izquierda que podría desenvolverse en la LXIV Legislatura del Congreso. También podrían servir para marcar el paso, para dar el ejemplo a la bancada mayoritaria, para auditar al futuro gobierno y exigirle cuentas. Dante Delgado será senador, junto con otros 6 de su partido, mientras que 26 legisladores representarán a Movimiento Ciudadano en la Cámara Baja, entre los que sobresalen por su destacada trayectoria Patricia Mercado, Jorge Álvarez Maynez, Clemente Castañeda, Verónica Delgadillo, Alberto Esquer, Samuel García.

Dante Delgado ha estado siempre a la izquierda del espectro político. En 2000 se sumó a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en alianza desde su partido, Convergencia, y en 2006 y 2012 apoyó a Andrés Manuel López Obrador. Hacia la segunda campaña del hoy presidente electo, fue a través suyo que Alfonso Romo, futuro jefe de la Oficina de la Presidencia, conoció a López Obrador. Dante Delgado supo jugar en este 2018. No aceptó los condicionamientos para sumarse a la campaña de Andrés Manuel, pero jugó a ganar. Parte de sus candidatos ganaron y serán una pieza fundamental en el ejercicio de la legislatura que entra. A saber cuánto le dura a Morena la alianza con los escasos legisladores de Encuentro Social. A los del PT los tiene en la bolsa. Pero, a la larga, los diputados y senadores de Movimiento Ciudadano serán mucho más claros aliados en temas acuciantes, especialmente en la agenda progresista que se proponga seguir el nuevo gobierno. Veo más potencial de alianza con Movimiento Ciudadano que con el PRD. Con Movimiento Ciudadano pareciera haber menos rencillas. Además, MC, por su tamaño y por el colmillo de su líder, no está fraccionado y en vertiginosa picada como el partido del sol azteca. Invito a no perderlo de vista.

Mujer del clima

@enbourges| @OpinionLSR | @lasillarota