Opinión

¿Cuál es el verdadero dilema social?

Como usuarios, como ciudadanos, debemos exigir un enfoque de derechos humanos al momento de desarrollar tecnología. | Gloria Guerrero

  • 01/10/2020
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Berlín, Alemania. En las últimas semanas ha habido un gran interés por el documental de Netfilx “The social dilemma” del director Jeff Orlowski. Después de leer varias reseñas, tweets y escuchar comentarios muy positivos, me sorprende lo atractiva que resulta para tanta gente la idea de que las redes sociales son las únicas responsables de todos los males de la sociedad.

Es cierto que el modelo de monetización de las grandes plataformas de redes sociales ha tenido un impacto negativo en la forma en que consumimos información y hay que cuestionarlo. Las lógicas de monetización responden a redes globales de creación de contenido que premian el clickbait (contenidos en Internet que apuntan a generar ingresos publicitarios usando titulares sensacionalistas y engañosas para atraer la mayor cantidad de clics posibles). Este modelo resulta sumamente atractivo por la poca reglamentación que hay al respecto y la cantidad de dinero que se puede ganar de forma fácil. Este tema es poco abordado en el documental.

Es demasiado determinista atribuir ciegamente a estas plataformas todos los problemas que hoy enfrentamos como sociedad. Las raíces del malestar social son mucho más profundas.

No podemos ceder ante la idea de que somos seres sin agencia en una realidad digitalizada que parece salida de una película de ficción. La falta de diversidad de voces en este debate, en especial en el documental, refuerza una perspectiva colonialista de la tecnología dónde el Norte dicta las reglas y las “soluciones”.

¿Es necesario mayor escrutinio público de cómo operan estas plataformas? Si, ¿es necesario mejorar las reglas del juego respecto a cómo estas plataformas manejan sus contenidos? Si, ¿es necesario analizar y exigir transparencia en la forma como se diseñan los algoritmos que se alimentan de nuestros datos a través de redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, TikTok? Si

Estos modelos y algoritmos desarrollados en Sillicon Valley, responden a realidades distintas a las que vivimos en nuestros países, no podemos seguir importando discursos y “soluciones” a realidades tan complejas y diversas como las latinoamericanas.

La visión colonialista de la tecnología es parte del problema que nos trajo a este punto, debemos entender cómo estas tecnologías son usadas en nuestros contextos y sobre todo por quiénes. La desinformación y la polarización son útiles para reforzar desigualdades y aprovecharse de los descontentos en cualquier parte del mundo, pero, también es necesario apostar por un entendimiento local, diverso e inclusivo. 

Debemos cuestionar el tamaño, el poder y la responsabilidad de Facebook y Google, en particular con sus usuarios no estadounidenses, hay expertos que llevan años exponiendo esto y no se les da un espacio para compartir sus hallazgos y aprendizajes. Desde el Sur estamos respondiendo con creatividad a las oportunidades que la era digital también ha creado y el objetivo es que los potenciales beneficios sean compartidos ampliamente en nuestras sociedades.

Las redes sociales no crearon los problemas, potencializaron los que ya existían y se convirtieron en tierra fértil para que florecieran los resultados de las fallas y deudas históricas de la globalización y de los ya desgastados sistemas políticos.

Si buscamos cambiar esto, como usuarios, como ciudadanos, debemos exigir un enfoque de derechos humanos al momento de desarrollar tecnología. El verdadero dilema social es cómo resolvemos la falta de diversidad en los espacios donde se desarrollan estas plataformas. Esa es la burbuja que se debe romper.

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