Opinión

Crónica catalano-purépecha IV

(Escribir) primero en catalán, para hacerlo bien en castellano. | Elvira García Mora

  • 27/02/2020
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Cataluña, España. En los últimos días he comprobado que los universitarios catalanes tienen un nivel alto de dominio de su lengua. La expresión escrita de este grupo de la población, hago referencia a la muestra que he conocido, es impecable. Se han de resaltar: las escasas faltas de ortografía, el uso correcto de signos de puntuación y de acentuación -existen tres tipos de ellos-, el respeto de los diferentes tipos de concordancia, el uso adecuado de los tiempos verbales, la aplicación de una variedad de conectores, así como el orden y la secuencia entre las ideas expresadas. En resumen, las pausas precisas y el énfasis que dan a los aspectos de su interés hacen que en sus textos se disfruten a la vez que logran transmitir el mensaje con éxito. Pero esto no es motivo de sorpresa porque uno de los requisitos para el acceso a los estudios universitarios es el certificado de dominio superior de la lengua catalana.

En mi experiencia, fui desarrollando el dominio del castellano según se necesitaba en la labor que desempeñara. Las exigencias del trabajo, como elaborar cartas, informes y otros documentos específicos, dieron las pautas sobre las cuales volví a estudiar (o estudié por primera vez) algunos temas relacionados con la redacción del castellano. Tal vez así le ha pasado a más personas, o a la mayoría. Entonces, el nivel de mi castellano es producto de mi experiencia profesional. Cuando escribí mi tesis de posgrado, mi asesor me comentó que mi redacción era bastante buena y que esta habilidad era difícil de encontrar en la rama de la ingeniería en la cual me especialicé. Desde entonces cambié mi perspectiva y tuve una valoración positiva de mi propia persona en ese aspecto. Pero… Sí, pero al estudiar catalán obtuve una nueva cualificación de mis conocimientos del castellano: no era tan bueno como lo pensaba -es más, con dificultad llegaba a un nivel intermedio-. ¡Ventaja que ahora realizo estudios de lengua catalana y la base del aprendizaje del catalán es el mismo! Es decir, que la enseñanza de la lengua catalana se establece sobre la normativa y principios que la rigen y se omiten prácticas de estudio o análisis como la traducción o transformación de expresiones tomadas del castellano.

Ahora, cuando realizo una redacción tomo como referencia las normas de la lengua catalana y de esta manera organizo, según yo, mejor los recursos lingüísticos que he de emplear. Desde que llegué al nivel avanzado de catalán cuestiono los hechos sobre los cuales escribo a partir de los tiempos verbales y en muchas ocasiones tengo que corregir las oraciones para corregir y situar de manera acertada el momento en el cual ocurrieron los eventos por medio del verbo conjugado adecuadamente.

Por lo anterior, se pueden inferir los resultados que publicó la agencia EFE en el 2018: los alumnos catalanes tienen la “mejor nota en Lengua Castellana” de todas las comunidades autónomas de España.

Pero, ¡cuidado! Se debe prestar mucha atención porque la influencia del catalán nos puede llevar al uso de expresiones incorrectas en el castellano como “bien poco” o “nomás”, por citar un par de ejemplos.

Finalizo. Diosï meyamu (“muchas gracias”, en purépecha) y fins aviat (“hasta pronto”, en catalán).

Breve aclaración: las crónicas catalano-purépechas son una secuencia de relatos de experiencias y reflexiones vividos en primera persona que comparto para tratar de explicar cómo veo México como mexicana residente en Cataluña. El eje de estos escritos son la lengua y cultura tanto catalanas como purépechas, esta última para hacerme presente a mí misma mi tierra: Michoacán, “lugar junto al agua” en purépecha (INAFED, 2018).