Opinión

Crónica catalano-purépecha II

Vivir entre dos lenguas maternas | Elvira García Mora

  • 04/07/2019
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Breve aclaración: las crónicas catalano-purépechas son una secuencia de relatos de experiencias y reflexiones vividos en primera persona que comparto para tratar de explicar cómo veo México como mexicana residente en Cataluña. El eje de estos escritos son la lengua y cultura tanto catalanas como purépechas, esta última para hacerme presente a mi misma mi tierra: Michoacán, “lugar junto al agua” en purépecha (INAFED, 2018).

Como la pareja bicultural que formamos mi marido y yo, podría esperarse que me encuentro en una posición privilegiada en lo que al aprendizaje de la lengua catalana se refiere. Pues, no. Cuando cursaba el tercer trimestre del nivel básico de catalán, se introdujo el programa “Parejas Lingüísticas”. Este proyecto consiste en asociar a una persona que estudia el catalán con una persona catalana para que realicen diez horas de conversación, con lo cual se pretende que los estudiantes hagan uso de la lengua catalana y desarrollen fluidez en su expresión oral. Entonces, pensé que era el momento de comenzar a hablar catalán con mi marido. Para mí fue un indicador de que había logrado un léxico suficiente para empezar a practicar y a la vez estrechar la comunicación con mi marido, pero en la lengua que siente.

¡Sí!, quería que las frases en catalán me generaran sensaciones. Sin dudar solicité a la coordinadora que me inscribiera en el programa, además sentía la satisfacción de que ya había hecho la mitad de la tarea: porque contaba con mi pareja lingüística, mi marido. Para mi sorpresa, aunque la respuesta fue afirmativa, había cierta indisposición para que mi marido y yo fuéramos también “pareja lingüística”. Aclaro que no se me impidió hacerlo, pero sí se me anticipó que este tipo de prácticas no eran recomendables por los pocos resultados que generaban. Me comentaron que la dinámica de familia interfiere en tareas de estudio y que por experiencia, cuando las parejas prueban con cambiar su lengua vehicular terminan por regresar al uso de la primera lengua con la cual comenzaron a comunicarse. Los motivos eran diversos, por ejemplo, la costumbre. Pero existe un motivo tan particular que lo pensaría exclusivo de Cataluña: dada la diversidad de lenguas y culturas, los catalanes hacen una asociación del tipo persona-lengua que es difícil cambiar. Si un catalán habla por primera vez contigo en castellano, siempre se dirigirá hacia ti en esa lengua. Es frecuente que en un grupo de amigos donde todos hablan catalán, cambien de lengua cuando dirigen un comentario hacia una persona que conocieron hablando castellano, aunque ésta hable catalán. Me sigue pasando…

Entonces, es difícil posicionarte como catalano parlante. Y no lo niego, fue una tarea larga, paciente y de esfuerzo constante el lograr establecer el catalán como la lengua de nuestra familia. ¿Cómo lo hicimos? ¡Con mucha disciplina! El primer acuerdo que tomamos fue que el experto en la lengua, es decir mi marido, debía corregirme siempre que cometiera un error y que por mi parte no habría molestia. Cumplir con esta parte fue relativamente sencillo. El esfuerzo mayor fue cuando había demasiadas interrupciones en mi conversación para puntualizar mis errores, porque podía pasar que mi pareja lingüística sentía vergüenza en hacer tantas intervenciones. Pero, quienes me conocen saben que soy exigente, así que mi marido terminó por dejar de sentir “penita” por su mujer y comenzó a disfrutar de verla “padecer” para hacerse explicar.

Después de meses confesó que le producía una tremenda desesperación hablar por teléfono porque me negaba a hacerlo en castellano y mi pronunciación era bastante mala. No considero tener avances sorprendentes, pero logramos superar esa etapa. Ahora, también me tocan esos pequeños momentos de gozo cuando corrijo a mi marido. ¡Claro que pasa!, todos cometemos errores cuando nos expresamos en nuestra lengua materna. Por ejemplo, el uso de barbarismos como coso para referirnos a una “cosa” en castellano. En el caso del catalán, te encuentras palabras derivadas del castellano como vas que la usan como sinónimo de got (que significa “vaso”). Lo mejor es que hemos disfrutado de un buen número de horas de discusión de términos lingüísticos que nos hacen reflexionar sobre el buen uso de la lengua.

Después de un año de haber comenzado con el uso del catalán en casa gracias a este programa del Voluntariado por la Lengua, he logrado experimentar eso que anhelaba: sentir la lengua catalana. Y me sorprendo con la piel erizada mientras escucho a Alguer Miquel cantar con el grupo Txarango:

Compta amb mi en els dies de lluita

I si l'esperança et descuida

Als mals passos hi haurà uns braços

Compta amb mi       

                                                                                              - Compta amb mi, Txarango

Traducción:

Cuenta conmigo en los días de lucha

y si la esperanza te abandona

En los malos pasos habrá unos brazos

Cuenta conmigo

Tendremos más historias y más canciones para compartir, por lo pronto diosï meyamu (“muchas gracias”, en purépecha) y fins aviat (“hasta pronto”, en catalán).