Opinión

¿Como México no hay dos?

Tal vez la mejora de nuestra sociedad está en pensar que como México hay dos, tres y hasta cuatro… | María José Salcedo

  • 05/04/2018
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Aún recuerdo la primera vez que le dije a mi papá que iría al sur de Asia. Su cara estaba completamente roja y hasta la vena de la frente le saltaba mientras gritaba por Skype que yo jamás iría a esos países comunistas y en guerra.

Exageró un poco. Sí, entiendo que los padres puedan preocuparse cuando sus hijos deciden irse al otro lado del mundo, pero, aun así, sus palabras me hicieron considerar que muchos mexicanos todavía piensan que como México no hay dos, que no hace falta salir de nuestras fronteras y que, aunque lo hagamos, lo mejor está en nuestro país.

Concuerdo con que nuestro país ofrece grandes maravillas, pero no estoy segura que solo por ello no haya dos como México. Me parece que a veces nuestro orgullo mexicano quiere salir y relucirse. A través de mis experiencias y de mis viajes fuera de nuestro país, he reflexionado que si los mexicanos estuviéramos conscientes de que hay otros países con los que compartimos tantas cosas, podríamos usar eso en nuestro beneficio y tomar lo que nos permita progresar. Esos países que mi papá llamó “comunistas y en guerra”, me parecen tan similares a México

Sí, México es único, pero en Vietnam te sientes como en casa cuando escuchas en las calles que pasan vendiendo pan en canastas en bicicletas; la tonada resulta familiar a la clásica: “se venden ricos tamales calientitos”.

O cuando te percatas de que en las calles de Hanoi no hay por dónde caminar por la cantidad inmensa de puestos de comida en las banquetas. A diferencia de México no hay tacos, pero hay una gran variedad de arroz y fideos (y tristemente la misma cantidad de basura en los caminos). O cuando en los mercados de Camboya los vendedores gritan de la misma forma que los de la Merced, pero en un diferente idioma. Hasta Camboya podía escuchar el típico “¿Que va a llevar patrón?”.

También te sientes en casa cuando te percatas de la devoción en los templos budistas en Tailandia, casi comparable a la de los mexicanos cuando vamos a la Villa, llevando flores, cantos y ofrendas a la Virgen de Guadalupe. Y qué decir de las sonrisas, el respeto, hospitalidad y la amabilidad de la gente que al igual que en México se percibe de este lado del mundo.

Es curioso estar tan lejos de casa en países considerados como “diferentes” y encontrar tantas similitudes con el nuestro. Si nos permitiéramos ver más allá de los prejuicios, tendríamos más oportunidades de encontrarnos a nosotros también.

Tal vez la mejora de nuestra sociedad está en pensar que como México hay dos, tres y hasta cuatro. Solo basta con abrir los ojos y mente y darse cuenta que en esas similitudes y diferencias es donde nosotros podemos mejorar y hasta encontrar algo que nos una a alguien diferente. Así pasa con las personas, así pasa con las sociedades, así puede pasar con países enteros.

¿Y no extrañas México?

@MariaJoseSalcdo | @OpinionLSR | @lasillarota