Opinión

Aprendiendo de las elecciones en España

Sus campañas electorales son breves y austeras en comparación con México. | Elvira García Mora

  • 14/11/2019
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Breve aclaración: desde la perspectiva de igualdad de género me refiero a mi persona, mujer, en términos masculinos en los momentos en los cuales establezco generalizaciones.

Las diferencias entre la vida política entre México y España son tantas que intentaré puntualizarlas a partir de los resultados del reciente 10 de noviembre, fecha de las Elecciones Generales en el Estado Español.

Primero: el 01 de junio de 2018 Pedro Sánchez (Partido Socialista) se pone al frente del Gobierno español por medio de una moción de censura contra el entonces presidente, Mariano Rajoy (Partido Popular).

Segundo: el éxito de ese recurso de destitución del presidente de Gobierno, la moción de censura, llevó al dirigente del Partido Popular (Mariano Rajoy) a dimitir de su cargo y renunciar a la vida política.

Tercero: las elecciones generales del 28 de abril de 2019 posicionaron a Pedro Sánchez (Partido Socialista) con el mayor porcentaje de votos: el 28%. Pero la política del Estado Español no se rige por estos términos simples; cada comunidad autónoma tiene asignados un número determinado de escaños en el Congreso de los Diputados. De esta manera, el Partido Popular logró 123 escaños y los partidos en segunda (Partido Popular) y tercera posición, los cuales tenían una diferencia de poco más de doscientos mil votos entre ellos, tuvieron 66 y 57 respectivamente.

Cuarto: para que sea posible establecer un Gobierno se requiere que una mayoría absoluta de diputados del Congreso apoyen a un mismo candidato. Por lo tanto, el verdadero trabajo político se centra en la búsqueda de alianzas y acuerdos que permitan lograr la suma de escaños que respalde una propuesta de Estado. No ocurrió.

Quinto: en una nueva contienda electoral, el pasado 10 de noviembre, Pedro Sánchez mantiene casi en su totalidad el número de diputados en el Congreso al lograr 120 escaños. En lo que corresponde al Partido Popular mantiene su segunda posición pero con número mayor de diputados, 88. Y la que era la tercera fuerza política en abril ocupa tan solo un sexto lugar con 10 diputados.

En este brevísimo resumen de cinco escuetos episodios se aprecian diferencias respecto a la política mexicana. Se pueden ver varios aspectos que cito en orden cronológico: (i) existen recursos para truncar el periodo de gestión de un jefe de Estado, (ii) los líderes políticos toman medidas ante sus actuaciones hasta el punto de retirarse voluntariamente, (iii) los resultados de una elección no garantizan una posición política porque ésta debe trabajarse, (iv) la falta de acuerdo se penaliza con una nueva contienda electoral y (v) los votantes se informan al punto de cambiar las tendencias que llevan casi a la extinción de representatividad de un partido (que provocó también la dimisión del líder del que fuera la tercera opción más votada el 28 de abril).

Como mexicano no me corresponde opinar, son las elecciones de los españoles. Pero sí puedo aplaudir que sus campañas electorales son breves (del 01 al 08 de noviembre, nada más) y austeras en comparación con México (jamás supe de algún mega-concierto como cierre de campaña).

Ahora, pasadas las elecciones, quedan los acuerdos entre los líderes políticos. No podemos afirmar aún que Pedro Sánchez es el nuevo presidente de Gobierno.