Opinión

Alemania respondió con mano dura a las “fake news”

Por Gloria Guerrero

  • 31/07/2017
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El pasado 30 de junio se aprobó la Ley de Ejecución de las Redes (Netzwerkdurchsetzungsgesetz, “NetzDG”)  por el parlamento alemán. Ésta controvertida ley abre muchas preguntas y cuestionamientos acerca de cómo la legislación excesiva pone en peligro la libertad de expresión en Internet.

En la lucha por detener el discurso de odio en las redes sociales y evitar una crisis de noticias falsas (fake news) en la víspera electoral alemana, la nueva ley obliga a las plataformas a eliminar contenido manifiestamente ilegal en un plazo de 24 horas después de haber sido denunciado. De no hacerlo, las compañías como Facebook, Twitter y YouTube podrían enfrentar multas de hasta 50 millones de euros.

La ley, que entrará en vigor en Octubre, busca controlar el alcance viral del contenido relacionado con el discurso de odio, la difamación y el incitamiento a la violencia. Con esta nueva ley el Ministro de Justicia Heiko Maas, quien en Abril pasado presentó el primer borrador de esta iniciativa, ha logrado el apoyo necesario en el Bundestag para imponer un plazo fijo para remover contenido ilegal de las redes sociales y obligar a estas corporaciones globales a tener un representante en territorio alemán responsable de cumplir con las nuevas directrices.

Alemania, donde es ilegal promover la ideología nazi o negar el Holocausto decidió que los intermediarios son responsables de regular el contenido de sus usuarios. Los efectos negativos que diversos críticos y expertos han puesto sobre la mesa y que explico a continuación son: los incentivos para la “sobre-censura”, el daño a la libertad de expresión, el empoderamiento de los intermediarios como jueces de lo que es legal y el posible efecto dominó para otros países que, pueden escudarse en el ejemplo alemán para controlar el discurso público online.

Demandar más cooperación de las plataformas de redes sociales es algo positivo pero, hacerlas responsables del contenido publicado por sus usuarios es una cuestión peligrosa, sobre todo bajo de la amenaza de sanciones financieras.


Para evitar dichas perdidas las empresas pueden empezar a sobre censurar el contenido de sus usuarios sólo para reducir los riesgos. Como lo reporta el New York Times, los primeros casos involucran a Twitter y su reciente bloqueo de la cuenta @einzelfallinfos, la cual publicaba informes policiales de crímenes cometidos por refugiados y migrantes. El nombre del perfil hace referencia a la narrativa de que los crímenes cometidos por refugiados y migrantes son "casos individuales". Twitter decidió bloquear esta cuenta y cuando fue cuestionado por los motivos, comentó que fue por políticas internas.

Los riesgos de otorgar el poder a las empresas de determinar lo que es legal o verdadero pueden conducirnos a una crisis muy seria, donde los intereses privados pueden elevarse por encima del bien común. Lo mismo sucede si el gobierno asume este papel y regula solo, empujando a las compañías a un ambiente donde el objetivo principal es evitar sanciones financieras.

Cabe mencionar que el impacto que esta medida legislativa tendrá contra las fake news es incierto, si bien, se enfoca en el discurso de odio y el incitamiento a la violencia, no es ilegal mentir en Internet y la veracidad de los contenidos no es necesaria para garantizar su éxito, mediante mentiras e “interpretaciones subjetivas” de los hechos es posible manipular la opinión pública.

No hay una ley mágica que pueda solucionar esto.

La libertad de expresión está en juego y la sociedad civil debe formar parte de las estructuras de regulación. La participación de los diferentes sectores de la sociedad en el desarrollo de soluciones resulta necesario cuando nos enfrentamos a problemas altamente complejos en la era digital.

Lo que nos lleva al último punto, el posible efecto dominó en otros países. Alemania se reconoce como un líder y ejemplo en temas de legislación, estado de derecho y capacidad institucional a nivel mundial. Así, ¿Si un país respetado y estandarte de la democracia decide tomar la vía de mando y control, ignorando los riesgos de esto para la libertad de expresión, que puede pasar en países con gastadas instituciones y jóvenes democracias como América Latina?

Esto es sin duda, un tema que debemos debatir y poner en la mesa, sobre todo, en vísperas de procesos electorales presidenciales en países como Brasil, Colombia o México. Las herramientas de desinformación y polarización del discurso público en las redes sociales serán estrategias de uso común y no estamos preparados para lidiar con ello.

La alfabetización digital y la manera en la que consumimos información en Internet se debe repensar por todos los sectores de la sociedad.


@glouch_g