NACIÓN

“No me la creí hasta que estaba en el avión”

Durante más de cuatro años, el mexicano fue un fantasma en China: no tenía visa para trabajar, no podía rentar departamento ni tampoco podía salir del país

  • MARLENE VALERO
  • 26/08/2017
  • 00:00 hrs
  • Escuchar
“No me la creí hasta que estaba en el avión”
“No me la creí hasta que estaba en el avión”

“Yo no me la creí hasta que estaba en el avión, de los chinos me esperaba cualquier cosa. No estuve emocionado hasta que estaba en el avión, sentado volando a México”, expresó Fabricio Torres, el mexicano que por cuatro años y medio estuvo atrapado en China.

En entrevista con La Silla Rota, el originario de San Luis Potosí relató los últimos momentos que estuvo en el país asiático y cómo fue su regreso a México.

Fabricio llegó a China en 2011 por una oferta laboral: se hizo cargo de un restaurante de comida mexicana. Dos años después, en 2013 terminó su relación con la empresa y empacó sus maletas para regresar a su país.

Sin embargo, los nuevos dueños del negocio no habían pagado la renta del local, por lo que el propietario los demandó y Fabricio, como anterior apoderado legal, quedó en medio de este embrollo jurídico.

Por esta razón, desde 2013 se le levantó una restricción migratoria para que no saliera de China, a pesar de no haber cometido algún delito y no ser responsable de la deuda de la empresa.

El mexicano era un fantasma en el gigante asiático. No tenía visa para trabajar, no podía rentar departamento y tampoco podía salir de China.

Hace unas semanas recibió la noticia de que las autoridades del país al fin estaban revisando su caso, con la intervención de su abogado Carlos Barba y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

“Yo estaba incrédulo. Había pasado por esto varias veces. Me contacté con mi abogado y me dijo que confiara. El consulado no se esperaba tampoco lo que iba a pasar, pero le di seguimiento, acudí a la reunión con las autoridades chinas”, detalló.

Un paso a la vez

El joven potosino explicó que fue regularizando su estancia en el país: le dieron en sus manos la restricción migratoria, registró el lugar donde vivía y el trámite de una visa.

Así logró dejar todo en regla para salir del país y que las autoridades le levantaran esta restricción que lo mantuvo casi siete años alejado de su familia y de su nación.

De inmediato tomó lo que pudo de sus pertenencias, entró al aeropuerto y pasó el control de aduana, entró al avión y se sentó. Ahí pudo ya respirar y creer que volvería a México.

Y es que eso ya lo había hecho otras veces. En los últimos cuatro años había comprado su boleto de avión en tres ocasiones, con la esperanza de que ya pudiera regresar, pero lo detenían siempre en el control de aduanas.

Este martes 22 de agosto no fue así. Fabricio logró salir al fin de la República Popular China, tras seis años y medio de vivir ahí.

“Me robaron toda mi capacidad de impresión. Yo no me la creí hasta que estaba en el avión. Porque comprar el boleto e ir al aeropuerto ya lo había hecho varias veces, pero me detenían en la aduana y no me dejaban abordar, no me dejaban salir de China”, señaló.

El vuelo de Shanghái a la Ciudad de México duró 15 horas y 30 minutos. Aterrizó en el país después de las 4:00 de la tarde. Ahí lo recibió su mamá y su abogado, quienes lo han apoyado durante todo este tiempo.

El potosino lamenta el tiempo perdido que no estuvo con su madre y también el sacrificio que su familia ha hecho para ayudarlo.

“Salí a la sala de espera y ahí vi a mi mamá. La abracé, me dio mucho gusto verla. Para mí fueron años de pérdida, de cansancio. A mi madre la vi también cansada, se veía más vieja de lo que yo recordaba. Ella tuvo que vender muchas cosas, sacar préstamos hipotecar la casa. Vendió carros, para apoyarme y poder sobrevivir. Me dio mucho gusto por verla, decirle que ya se acabó todo esto”, manifestó.

De ahí partieron a San Luis Potosí, donde lo recibieron sus hermanos, primos, tíos, familiares y amigos.

De igual manera, el joven agradeció al despacho “Robledo & Robledo” y al abogado Carlos Barba, quien buscó ayudarlo sin cobrarle un solo peso.

“Agradezco al despacho de abogados, Robledo y Robledo por apoyarme probono, nunca me cobraron nada, al abogado Carlos Barba porque intercedió por mi ante las autoridades. Si no fuera por él, no creo que estuviera aquí. Pero también gracias a mi aferre, a mi temple, a mi familia y a las instituciones que después de todo hicieron su trabajo. Ellos me compraron el boleto de regreso”, expuso.

Ahora, lo que sigue para Fabrico Torres es retomar su vida en México. Buscar empleo y comenzar de cero.

“Lo que sigue es agarrar el ritmo, acoplarme, encontrar un trabajo y empezar de cero, otra vez. Tratar de llevar una vida común”, dijo.

Sin embargo, Fabricio afirma con total certeza que jamás regresaría a China. No volvería a pisar de nuevo el gigante asiático, que fue su casa por siete años, pero también su prisión.