Nacionalizar las elecciones

Para el próximo período ordinario de sesiones del Congreso de la Unión es factible que se presente, analice, discuta y vote una reforma electoral que entre otros aspectos pudiera incluir la propuesta de desaparecer los organismos locales electorales, integrando sus funciones al Instituto Nacional Electoral (INE). A ello se sumaría la reducción del monto de financiamiento a partidos, la descentralización de la fiscalización y la aplicación de medidas de austeridad en el ámbito electoral.

Actualmente, los organismos electorales estatales sobreviven subordinados al INE y como extensiones del mismo, pues éste nombra y puede destituir a sus consejeros, establece lineamientos para el nombramiento de sus funcionarios, elabora la división en distritos locales, ubica casillas y capacita y nombra a sus funcionarios, entre otras muchas funciones ya absorbidas por el órgano nacional. Por lo tanto, la desaparición de los institutos locales sería una consecuencia aparentemente natural de la situación híbrida prevaleciente en la actualidad.

Una plena nacionalización

En ocasiones, las reformas deben ser vistas como oportunidades y no como amenazas. Es el caso de una posible futura reforma en materia electoral. Lo inteligente es abrirse a opciones que resulten pertinentes para que, dentro de los escenarios de cambio que se dibujen, se aproveche la oportunidad para fortalecer nuestra democracia.

Más allá de los problemas prácticos de una desaparición de organismos locales electorales, como la recuperación del personal de carrera calificado y con derechos ganados, la subrogación de compromisos y tareas, la definición de esquemas que permitan enfrentar la compleja operación de un sistema que considera particiones territoriales en municipios y en distritos federales y locales que no son enteramente coincidentes, una reforma en este sentido y de este calado pudiera ser ocasión para revisar, simplificar y perfeccionar esquemas y montos de gasto público en materia electoral.

Garantías presupuestales

Para los partidos, la simple concentración en una única bolsa de la totalidad de las partidas que se otorguen para sus gastos, al margen de la revisión que tuviera que darse para considerar el calendario de compromisos electorales locales, podría reducir prácticamente de manera automática la cantidad de recursos que reciben. En el caso del INE, no habría que pensar en la suma de lo asignado a éste con lo otorgado a los locales, ni en la simple supresión de estas bolsas. La reforma sería oportunidad para calibrar los recursos necesarios y pertinentes para cumplir con las tareas regulares, más una bolsa para enfrentar las contiendas electorales y consultas populares en los ámbitos federal y local. Este cálculo pudiera bien ser una proporción garantizada del Presupuesto de Egresos de la Federación o una relación fija respecto al financiamiento a partidos, lo que se quiera. El chiste sería que no dependiera de la voluntad del legislador, sino que hubiera certidumbre de que la autoridad administrativa electoral contará con recursos suficientes para cumplir sus funciones.

Del financiamiento electoral

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota




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