NACIÓN

"Y con la mano dijo adiós, antes de entrar por covid al hospital"

Es así como ingresa un enfermo de covid al nosocomio, levanta la mano débilmente, para decir adiós sin perder de vista a su mujer

  • ÉRIKA FLORES
  • 20/05/2020
  • 20:35 hrs
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"Y con la mano dijo adiós, antes de entrar por covid al hospital"
Los camilleros salen del área de triage covid con él abordo de la camilla. Pero ya no llevan a un hombre, sino un paciente enfermo. (Fotos: Araceli Martínez)

Levantó la mano y de lejos, dijo adiós a su mujer. Esa, es la verdadera imagen del covid-19. A bordo de una camilla, vestido con una bata azul hospitalaria y un cubrebocas desechable que cubría su rostro de dolor, el hombre se despidió ¿Temporal? ¿Definitivamente? Ni él lo supo en ese momento; lo que sí supo es que no podía quitarle la mirada a ella porque no sabía cuándo la volvería a ver.

(Fotos: Araceli Martínez)

 

Hospital General de México, tres de la tarde. Una ambulancia privada para en la entrada del área de triage covid. Vestido de civil el paciente baja en camilla; va asegurado a esta, lleva los ojos cerrados. Difícil de creer que no estaba pensando en nada, cuando lo más probable es que no podía dejar de pensar en todo.

(Fotos: Araceli Martínez)

 

Cuarenta minutos después los camilleros salen del área de triage covid con él abordo de la camilla. Pero ya no llevan a un hombre, sino un paciente enfermo. Por eso su vestimenta de civil quedó guardada y fue sustituida por indumentaria hospitalaria. Es así como ingresa por otra puerta al nosocomio y ahí levanta la mano débilmente, para decir adiós sin perder de vista a su mujer.

(Fotos: Araceli Martínez)

 

En la calle, tras los barrotes de seguridad que limitan el acceso al hospital, ella lo sigue con la mirada hasta que desaparece por una rampa. Todo sucedió muy rápido, ella solo lleva puesta su ropa, tenis y un bolso. No más. Esta triste, no puede ocultarlo. Su cubrebocas no alcanza a cubrir sus ojos, pero sí recoge alguna lágrima que derramó. Fue real: ella tampoco sabía cuánto duraría el adiós.

(Fotos: Araceli Martínez)

 

(María José Pardo)