NACIÓN

¿Por qué sí debe combatir el Gobierno Federal al CJNG?

Para la Sedena la prioridad es que los habitantes no padezcan los embates de la delincuencia

  • MARCOS MUEDANO
  • 05/04/2019
  • 20:13 hrs
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¿Por qué sí debe combatir el Gobierno Federal al CJNG?
El CJNG es una de las principales agrupaciones generadoras de violencia en más del 81% del territorio nacional. (Foto: Archivo)

Realizar actividades ilícitas en 26 de las 32 entidades del país, ser el principal productor y exportador de drogas en el mundo, robar hidrocarburos, asesinar a civiles y autoridades, así como extorsionar y secuestrar, no basta para ser considerado un objetivo primordial para el gobierno mexicano.

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Para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) la prioridad es que los habitantes no padezcan los embates de la delincuencia.

No nos enfocamos a actuar de una manera con el cártel de Jalisco o de algún otro, lo que interesa es darle la seguridad a la sociedad, ese es el objetivo primordial. Garantizarle la seguridad pública, garantizar que no sufra del embate de la delincuencia, y la estrategia es similar no importa el cártel o contra quién estemos operando, lo principal es la seguridad de la ciudadanía, comentó Luis Cresencio Sandoval secretario de la Defensa Nacional.

Sin embargo, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una de las principales agrupaciones generadoras de violencia y de la descomposición del tejido social en más del 81% del territorio nacional.

Este grupo, cuyos orígenes se remontan a finales de la década de 1970, cuando Armando Valencia Cornelio, "El Maradona”, habitante de Michoacán, fundó el cártel del Milenio. Ese grupo estableció su base de operaciones en el municipio de Aguililla y alrededores a través de la siembra de marihuana y amapola.

Por más de una década este grupo paso desapercibido para las autoridades y grupos antagónicos hasta los años de 2003 y 2004, cuando Los Zetas, tomaron el control de la entidad con ayuda de los que a la postre serían los fundadores de La Familia Michoacana.

Al ser expulsados de esa entidad, se refugiaron en Jalisco, bajo el mando de Ignacio Coronel Villarreal, “Nacho Coronel”, integrante del cártel de Sinaloa. Durante los siguientes años continuaron realizando operaciones ilícitas, principalmente a través de Abigael González Valencia, “El Cuini” y Gerardo González Valencia, ambos cuñados de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

Tras la muerte de “Nacho Coronel” el 29 de julio de 2010, en Zapopan, Jalisco, así como la captura del cártel del Milenio, Óscar Orlando Nava Valencia, “El Lobo", originó una escisión en la agrupación de la cual surgieron La Resistencia y Los Torcidos, este último grupo, integrado por la familia Valencia y “El Mencho”.

Con el apoyo del cártel de Sinaloa ese grupo se afianzó hasta llegar a formar a Los Matazetas, organización que después se convertiría en el Cártel de Jalisco Nueva Generación a finales de 2010.

Su nacimiento y posterior separación del cártel de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, tuvo su punto de inflexión durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El auge inició en el 2013 con el surgimiento de las autodefensas y el combate al grupo criminal de Los Caballeros Templarios. El supuesto ataque contra los Templarios, fue aprovechado por el CJNG para tomar el control de sus tres primeros estados: Jalisco, Michoacán y Colima, estas últimas dos entidades primordiales por los puertos internacionales ubicados en los municipios de Lázaro Cárdenas y Manzanillo.

A partir de ese momento este grupo se ha posicionado como el más grande en territorio nacional. Su poder e impunidad alcanza a 26 entidades, incluida la Ciudad de México, sede de los tres Poderes de la Unión.

Durante el sexenio pasado la estructura criminal de la organización no fue afectada, ya que ninguno integrante del primer círculo de confianza fue detenido por las autoridades federales. En la actualidad, este grupo es considerado la principal amenaza para el gobierno de Estados Unidos, al ser uno de los principales productores y exportadores de drogas en el mundo.

Sin embargo, en México, este grupo relacionado con las ejecuciones de policías municipales, estatales, federales, del Ejército, de la Fiscalía General de la República (FGR), así como de civiles, políticos y empresarios, no es considerado una amenaza para el Estado.