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Paro en escuelas de la UNAM suma dos meses; temen sea como en 1999

Las prepas 7 y 9, así como la Facultad de Filosofía y Letras en CU continúan en paro, mientras el fantasma de la huelga de 1999 aparece

  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ
  • 11/01/2020
  • 20:00 hrs
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Paro en escuelas de la UNAM suma dos meses; temen sea como en 1999
Paro en escuelas de la UNAM suma dos meses; temen sea como en 1999 (Foto Cuartoscuro)

Alma Maldonado aún recuerda la huelga que paralizó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1999 y dice que la forma en que se ha desarrollado el actual paro de dos meses en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), en Ciudad Universitaria y en las preparatorias 7 y 9, puede terminar como aquella huelga que dejó marcados a los universitarios por su duración y porque perdieron un año escolar.

La ahora académica de la Facultad de Filosofía, era estudiante en 1999. Incluso fue de las huelguistas que en ese entonces tomaron la UNAM para defender la gratuidad de la educación, pero cuando las autoridades retiraron su propuesta de cobrar cuotas, lo que debía desactivar el conflicto, no fue, así ya que un grupo de paristas de manera unilateral decidió continuar el paro que se extendió casi un año y sólo acabó con la entrada de la Policía Federal.

Ahora, a menor escala, pues el resto de las facultades aún permanece abierta, así como las demás prepas, considera que en el caso de la Facultad el conflicto se ha alargado, ante la postura de las mujeres que tomaron las instalaciones, que decidieron no entregarlas hasta que se sancione a los profesores acusados  de acoso sexual, aunque en algunos casos las denuncias sean anónimas, en tanto que las autoridades tardaron en reaccionar a las protestas, además de que sólo hasta que vieron que las mujeres tomaron acciones, modificaron el protocolo de denuncias por acoso, lo que demuestra que algo fallaba.

“Me recuerda momentos en que el Consejo General de Huelga (CGH) estaba en un periodo intransigente, la comunidad había abandonado el apoyo a la huelga, no había participación de los académicos y estudiantes y no debemos olvidar el tema del auditorio Che Guevara, si al final se unan –ambos colectivos- aunque parezca ilógico y que la gente del Che haya sido acusada de prácticas machistas, si se unen esa gente lleva 10 años, el problema entonces es cómo levantas el paro”.

Sus palabras están sustentadas en los hechos. La Fac parece abandonada, por fuera los salones lucen vacíos. Un grupo de mujeres franquea la puerta, y no hay salvoconducto que permita a alguien ajeno a ellos entrar. Al lado hay una manta. “Toma feminista. Ya que provocamos la hoguera que arda todo lo que tenga que arder”, la cual está ilustrada con llamas de fondo. Cartulinas tapan la puerta y ahí están plasmadas las demandas, una de las cuales es la atención y reapertura de casos de violencia de género, acompañamiento sicológico a denunciantes e implementación de cursos y materias de perspectivas feministas. Incluso hay una denuncia contra el articulista Alfredo Jalife, a quien supuestamente la periodista Guadalupe Lizárraga llama acosador y misógino.

El paro ha impactado no sólo a los estudiantes. Los pasillos de afuera, lucen con menos puestos de libros o antojos. Los vendedores reconocen que han bajado sus ventas. Además el pasillo que está debajo de las aulas de FFyL luce desierto, la pequeña biblioteca está oscura y con los estragos del polvo que se acumula con los días y los meses. La parte exterior del edificio tiene colocadas mantas, una a favor del aborto, y hay consignas pintadas contra el patriarcado y los machos, que incluye la figura de lo que alguna vez fue el ideal de estudiantes de otras épocas.

“Dentro de todo guerrillero hay un macho opresor, ahora leen feminismo pero son más de lo mismo”. Pero no era la única. “La UNAM no nos protege, nos reprime”, “Separatismo. No soy gay, soy lesbiana” y “El único hombre es el que no estorba”. Impensable hace unos años, actual en el contexto del movimiento #MeToo que ha servido para destapar el acoso sexual contra mujeres en distintos ámbitos, uno de ellos el académico.

El contraste es con la vecina Facultad de Derecho cuyos estudiantes comienzan a movilizarse para el próximo semestre y que pasan indiferentes por Filosofía.

Pero el colectivo “Mujeres Organizadas FFyL” se mantiene enclaustrado en la facultad y mantiene su demanda de investigar a los maestros que presuntamente han acosado sexualmente a compañeras y no han sido sancionados. También pide el esclarecimiento de la desaparición de la estudiante Mariela Vanessa Díaz Valverde y una disculpa por la manera en que fue manejado el caso.

Una petición más era la salida del director general Jorge Linares Salgado, secretario general Ricardo Arteaga, que finalmente ocurrió desde el 8 de enero, pero que se oficializó un día después.

NO CEDEREMOS

El colectivo no ha dado entrevistas pero sí ha dado a conocer su postura mediante redes sociales y el pasado 7 de enero publicaron un comunicado, donde dieron a conocer su postura y delinearon su visión del diálogo que se avecina.

“No cederemos ante los intentos de la institución de romper la vinculación existente entre las estudiantes de los distintos planteles de la UNAM, nunca más nos harán creer que estamos solas porque nunca más los estaremos”, expresaron en una carta donde expresaron su solidaridad con los estudiantes de las prepas 7 y 9 y refrendaron su intención de no comenzar el diálogo si las autoridades no firman la “carta de no represalias a los paristas de Prepa 9”.

En otra carta también criticaron que las autoridades digan que tienen disposición para el diálogo y atender las peticiones, pero denunciaron por otra parte hay intentos de intimidación y amedrentamiento a las compañeras. “Dejan claro que no les interesan ellas ni sus demandas, ni las lamentables circunstancias de violencia y corrupción en las que se encuentras las preparatorias”.

También denunciaron que el 5 de enero un grupo de personas lanzó un petardo hacia la facultad y Vigilancia UNAM no hizo nada “ya que nos criminalizaba a nosotras argumentando que éramos quienes lo habían lanzado, vulnerando nuestra seguridad”.

Durante la realización de este reportaje, era continúa la presencia de personal de Vigilancia UNAM, que además rondaba los pasos de los representantes de medios de comunicación. Personas que visitan regularmente la biblioteca Central dijeron que los vigilantes no se inmutan ante la venta de mariguana, pero sí están al pendiente de quién entra y sale, de quién pregunta, y no les pasan desapercibido los donativos que les llegan, como el de dos mujeres que entregaron manzanas y una bolsa de maíz inflado a las paristas, que sonrientes lo recibieron.

Las paristas han apelado a la solidaridad de sus compañeras e incluso en su página han publicado listas de qué les gustaría que les llevaran para la toma, que van desde cosas para comer o para abrigarse o la limpieza: Fruta, con excepción de manzanas, tofu, chorizo vegano, té chai, juguitos; calcetines calientitos, sleepings, gorros y bufandas; y jergas, trapos y jabón.

LA RENUNCIA DESEADA

El 9 de enero, el secretario general de la facultad, Ricardo Arteaga presentó su renuncia. Según un comunicado de la UNAM el funcionario tomó la decisión para facilitar una solución. Es el mismo funcionario que fue increpado por estudiantes encapuchadas y vestidas de negro, a quien le gritaron “que lo vengan a ver, ese no es secretario, es un fascista, facho burgués”, según un video difundido el 13 de diciembre en redes sociales. La renuncia se oficializó el mismo día que el rector Enrique Graue, casi dos meses después, se pronunció sobre el paro y alertó de que puede perderse el semestre.

Fue también el mismo día en que el director de la facultad, Jorge Linares Salgado, mandó un comunicado a los profesores para advertir que para concluir el semestre 2020-1 y terminar el próximo 2020-2 “no existe mucho margen de tiempo” y que pidió a la comunidad acudir el 15 de enero a las 10 horas al dialogo público con las paristas, que iniciaron su movimiento el 15 de noviembre, es decir dos meses antes.

La fecha se asoma como una oportunidad para exponer puntos de vista distintos a los de las paristas, que han llevado la voz cantante. Aunque en la facultad se han organizado asambleas, poco a poco las más radicales se apoderaron de las discusiones e incluso les quitaron la voz a connotadas profesoras que inicialmente estaban de su lado.

“Están más aferradas y piensan que son las únicas que tienen esa preocupación –del acoso-, y si alguien lo cuestiona entonces automáticamente te dicen ‘defiendes lo otro’”, explica Maldonado.

La profesora considera que después de lo que pasó con los performance feministas que imitaron el que internacionalizó el grupo chileno Las Tesis, concentraron más poder de decisión.

“Todo eso lo que hace es que la gente no se atreva a cuestionar públicamente, los profesores estamos preocupados y queremos pedir que se devuelvan las instalaciones y se abra la discusión. No quiere decir que no estemos preocupados por el acoso y otras cosas que no deberían pasar en la facultad. La solución no pasa por la facultad cerrada sino por ver propuestas y si una no les satisface hacer otras”.

Pero la responsabilidad de que la escuela siga cerrada y la postura de las mujeres se haya radicalizado también pasa por las autoridades, consideró. Por ejemplo acceder tardíamente a que se fuera Arteaga, a quien las jóvenes acusaban de no atender las denuncias de acoso. La académica no lo conoce y no tiene referencias sobre él, pero con esas acusaciones la Facultad y no solo Arteaga actuó con negligencia al no atender las quejas de las jóvenes

“De ahí se agarran las chavas para escalar el conflicto, tomar la facultad, dicen que nunca atendieron el tema de los acosos y en efecto no hubo atención y las chavas lo han llevado muy lejos. No han permitido la participación abierta de comunidad o de la asamblea y nos remite a conflictos anteriores donde un grupo minoritario toma decisiones, se radicaliza e impide la participación de los sectores, hombres e incluso profesoras y eso hace que se radicalicen e impide que otros miembros participen y la comunidad vote si está de acuerdo o no en seguir con el paro. Ya se escala a otro nivel y hay además rumores de que se han aliado con gente del Che Guevara, porque además si es lógico, están solas y hay intimidación”.

Considera que la renuncia de Arteaga las deja sin un argumento, pero ve más difícil que también deje su cargo el director, como piden, ya que a él lo nombra la Junta de Gobierno. “No es como el secretario que es un nombramiento del director”.

El 15 de enero no será la primera vez que intenten dialogar. El 11 de diciembre también ya lo habían intentado. La invitación les fue hecha un día antes, pero solo al colectivo, y no fue hecha pública, lo que cuestionaron las mujeres. El intento fracasó, porque según las estudiantes las autoridades no llevaron una propuesta articulada y solo se presentaron. Ellas leyeron un pronunciamiento, pidieron soluciones y se retiraron. Denunciaron que para llegar a la Sala de Consejos Académicos, donde era la cita, debido a que los accesos estaban cerrados, tuvieron que rodear, pasar por Insurgentes y en el estacionamiento les tomaron fotos.

INTENTO DE DIÁLOGO FALLIDO

Graue, quien comenzó su segundo periodo al frente de la UNAM cuatro días después del inicio del paro, publicó un video este 9 de enero donde exhorta a las estudiantes de la facultad así como a los estudiantes de las preparatorias 7 y 9 a levantar el paro.

Reconoció que el paro es por el agravio que representa para las universitarias la violencia de género que existe en la UNAM y que han experimentado. Afirmó que antes y durante el periodo vacacional se ha dado respuesta a cada uno de los puntos del pliego petitorio que han presentado los inconformes y que se han abierto los canales institucionales para resolver las diferencias a través del diálogo y reanudar la vida académica.

“Pero esto no lo hemos logrado”, admitió.

“Pero no puedo estar de acuerdo con el cierre de los planteles que afecta directamente a las comunidades y que provoca entre nuestros profesores, estudiantes y sus familias, indignación y malestar entre quienes sí desean regresar a clases”.

Precisó que en Filosofía debido a la situación se corre el riesgo de perder el semestre. Invitó a los grupos al diálogo, a evitar provocaciones y polarizaciones.

El mismo día del mensaje, estaba acordada una reunión entre alumnos que tienen tomada la prepa 9 también desde noviembre y autoridades del plantel, encabezadas por la directora Gabriela Martínez Miranda, y el Consejero Jurídico de las Escuelas Preparatorias, Gabriel Gómez Vilchis, y un séquito de funcionarios que incluía un elemento de Protección Civil.

El encuentro, acordado a las 13 horas, se dio en el contexto de las protestas de padres de familia que desde el 6 de enero acudieron a manifestarse afuera de la prepa para pedir el regreso a clases. A ello se sumó la difusión en redes sociales de destrozos en el plantel, entre ellos el de un Tótem que es como el símbolo de la prepa, pero también laboratorios, salones y oficinas académicas.

Puntual, el grupo de funcionarios acudió y buscó entrar, pero para hacerlo y comenzar un diálogo esperanzador para los padres que se presentaron, así como algunos alumnos que ya extrañan las aulas, entregaron en la puerta su contrapropuesta del pliego petitorio de los jóvenes.

Los estudiantes embozados lo recibieron, prometieron analizarlo y mediante votación definir si lo aceptaban o lo rechazaban. La directora y su séquito, solemnemente aceptaron y cruzaron la lateral de Insurgentes para irse al camellón a esperar y buscar refugiarse del quemante sol invernal.

Pasó alrededor de una hora cuando los estudiantes dieron su respuesta. Rechazaron el punto en el que autoridades advertían que se investigaría la autoría de los daños al mobiliario. Expresaron que eso podía implicar represalias y la posibilidad de criminalizarlos. Las autoridades afirmaron que no habría represalias, pero no retiraron el punto y argumentaron que debía investigarse el tema. Ahí se acabó la posibilidad de diálogo y de acelerar la reapertura del plantel.

La directora se retiró, los padres que habían llegado mostraron su decepción, comenzaron a organizar grupos de firmas para mostrar su inconformidad, mientras que otro grupo, sólo que compuesto por maestros, salió a deslindarse de las acusaciones de acoso y aclararon que no todos son iguales. Algunos alumnos se quejaron de que las votaciones se hacen sin previo debate, y que la última fue muy cerrada, con una diferencia de 50, ya que 1 mil 962 se pronunciaron por seguir en el paro y 1 mil 912 por levantarlo.

Después un grupo de una cincuentena de jóvenes salió a bloquear la lateral, replegaron a un hombre de blanco que llegó a provocarlos con gritos y cuya mirada parecía perdida. Una estudiante dijo que no era la primera vez que lo hacía y que incluso cuando ellas salían las molestaba y que en internet lanza insultos al movimiento.

El bloqueo duró una hora, en la que los estudiantes portaron cartulinas “Graue porro”, “Que no se criminalice la lucha estudiantil”, “Jurídico encubre”. Además, repartieron volantes explicativos sobre por qué están en paro, donde con una línea de tiempo informaron que el primer paro de labores fue el 27 de septiembre pasado, donde se le entregó a los directivos un pliego petitorio para denunciar casos de violencia de género y de corrupción, y al no obtener respuesta hicieron el paro actual desde el 12 de noviembre. Ahí mismo se lee que además de pedir la destitución de profesores acosadores y corruptos, exigen la renuncia de la abogada Lydia Ochoa Arenas.

“Es ella quien ignora las denuncias de violencia de género y vulnera a las víctimas”, se lee. También coreaban consignas como “me cuidan mis amigas, no los policías” o “Firmen, firmen la carta”, en relación a la Carta de no represalias.

Dieron conferencia de prensa en la que aseguraron que ellos estaban dispuestos a reabrir la escuela, pero no podían aceptar el mencionado punto, aseguraron que las autoridades ya estaban enteradas y aun así lo incluyeron. Reconocieron que se sentían engañados.

Sobre la responsabilidad de los daños, afirmaron que ellos no fueron y lo atribuyeron a que en vacaciones las autoridades no vigilaron.

“Al igual que Filosofía y Letras también hemos sufrido un acoso no solamente en vacaciones, ha habido patrullas de vigilancia UNAM que se la pasan tomándole fotos a los compañeros que ven cerca o dentro de las instalaciones, por eso queremos la carta de no represalias, porque sabemos que cualquiera de esas fotos puede ser usada para tomar represalias. Ciertamente no tenemos conocimiento de quiénes hayan sido los destrozos, a veces no somos un numero grueso adentro. No podemos estar vigilando toda la cuadra de la preparatoria. Somos conscientes que al estar muchas horas en la prepa la culpa recae sobre nosotros hayamos sido o no y queremos protegernos de esa manera”, dijo un joven a quien apenas se le veía la mirada.

MESAS DE DENUNCIAS DESIERTAS

Como ocurrió en Filosofía y la pera 7, afuera del plantel se instaló una mesa de UNAM Denuncias. Como si el tema no fuera urgente, se pusieron el 8 de enero. Aunque las dos mujeres que estaban para recibir denuncias dijeron que estaban desde diciembre, una estudiante dijo que eso era falso. La misma joven fue cuestionada sobre si conocía casos de acoso sexual, y la adolescente que no rebasaba el metro y medio de estatura, de complexión delgada, compartió que sufrió violencia sexual, que presentó una denuncia pero que las autoridades le descalificaron su testimonio bajo el argumento de que se juntaba con porros.

Incluso le mostraron conversaciones suyas “que no sé de dónde sacaron”. También la amenazaron de que si continuaba con las acusaciones, podría perder el año escolar. Respecto a la mesa de denuncias, explicó que nadie se acerca a presentar una porque les piden pruebas y las desalientan comentándoles que es muy complicado que proceda.

Respecto a los destrozos en el mobiliario e instalaciones de la Prepa 9, jóvenes que no forman parte del colectivo que vigila mencionaron que uno fue en la oficina de un profesor de Educación Física, acusado de acoso y a quien se le encontraron unos lentes con un dispositivo integrado con cámara de video para grabar a alumnas en las clases de natación. Pero fuera de grabadora comentaron que pudieron ser jóvenes que ingresaron sin identificarse pero que decían ser de la Prepa. Otros reconocen que sí pudieron ser paristas.

De acuerdo con testimonios, los estudiantes tienen ubicados a siete maestros que o son acosadores o piden dinero a cambio de una favorable calificación.

En contraste, maestros e incluso algunos alumnos que anhelan regresar a clases expresaron afuera del plantel que hay jóvenes que no tienen que ver con el movimiento, y externaron su preocupación de que para el trámite de ingreso a la universidad no cubran los requisitos porque no acaben la escuela a tiempo.

A dos meses del paro algunos de los paristas reconocieron que ya quieren acabar con él, porque ya no hay tanta solidaridad, porque como son jóvenes deben irse temprano a su casa y a veces se queda apenas un puñado a hacer guardia. Pero continúan firmes en exigir que se formulen procedimientos contra los profesores libidinosos en una escuela que además tiene una población con mayoría de jóvenes menores de edad.

En la prepa 7, que también se encuentra en paro, las autoridades también evitaron comprometerse de manera escrita a que no hubiera represalias. Ahí también tomaron las instalaciones en protesta por el acoso contra estudiantes y porque la directora María del Carmen Rodríguez Quilantán quería reelegirse, lo que causó el disgusto del alumnado, ya que consideran es autoritaria.

Un testimonio de un estudiante aseguró que estuvieron “a nada de levantar el paro, pero los directivos no quisieron dar la carta, y condicionaron que para hacerlo los jóvenes entregaran primero la escuela. Nosotros queríamos la carta para entregar la escuela. Y al final se puso algo intenso el diálogo”.

Cuestionado sobre cómo deciden los jóvenes, explicó que se hace de manera digital, son los jefes de grupo quienes organizan y recogen los votos vía Whatsapp y después se recopilan los números.

Fue así que la última votación del 5 de enero arrojó 3 mil 510 votos, con 2 mil 144 votos a favor del paro y 1274 en contra de él y 92 votos nulos.

EL FUTURO

En el caso de Filosofía el 15 parece el Día D para la facultad. Nacho, un estudiante de posgrado lamentó que él lo ha llevado mal porque si bien ha tomado algunas clases extramuros, han sido pocas.

La maestra Alma Maldonado recordó que intentó dar dos clases extramuros, pero era difícil reunir al grupo, porque a algunos no les convenía desplazarse por una sola clase.

El 15 de enero en caso de prosperar el diálogo puede levantarse el paro o seguir y en este caso prácticamente se perdería el semestre. Aunque hay quienes están en desacuerdo con el paro, las mujeres que permanecen dentro de filosofía también reciben muestras de solidaridad.

La Silla Rota buscó entrevistar a alguna de ellas, pero su respuesta fue que iban a analizar las notas de este medio para decidir si daban la entrevista. No llevaban prisa.

También pidió una entrevista con funcionarios de la UNAM, pero el área de comunicación social informó que los pronunciamientos se darían a través de comunicados.

Por su parte los jóvenes de Prepa 9 dijeron que harían un nuevo pliego petitorio y de acuerdo con los acuerdos tomados, será en 15 días cuando vuelvan a votar si levantan el paro o no. Hasta entonces la escuela seguirá tomada.